Metallica - Reload

Enviado por stalker213 el Jue, 02/10/2008 - 14:41
9

1. Fuel
2. The Memory Remains
3. Devil's Dance
4. The Unforgiven II
5. Better Than You
6. Slither
7. Carpe Diem Baby
8. Bad Seed
9. Where the Wild Things Are
10. Prince Charming
11. Low Man's Lyric
12. Attitude
13. Fixxxer

Después de varios días acariciando la idea y meditando al respecto, finalmente me dispongo a cerrar el círculo, abordando el último trabajo de los de San Francisco, todavía pendiente por reseñar en el portal. Me refiero evidentemente, al también polémico y menospreciado 'Reload'. Según muchos, el hermano siamés del igualmente vituperado y aporreado 'Load', y por ende, el tercer volumen en las Crónicas de lo que es conocido universalmente como "La Mayor Traición jamás pertrechada por el ser humano contra el Heavy Metal". Sí, sí... lo sé... suena ridículo, y efectivamente lo es.

Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar algunos conceptos.

Para empezar, el propósito de esta reseña no es otro que el de criticar objetivamente un trabajo puntual, al margen de sus autores, sus métodos, más o menos reprobables, y sus motivaciones. Al margen de estos detalles, no existe un solo motivo que me haya impulsado a la redacción del presente texto. Luego no me mueve ni la paródica auto-justificación del fanboy empedernido ni tampoco la frustración del thrasher resentido que carga las tintas contra los Judas (qué bello nombre!!) que, presuntamente, se vendieron por un plato de lentejas con algo más de chorizo. No. Realmente se trata de algo más simple; y es que como buen aficionado al Hard Rock (no tanto del Blues) voy a intentar diseccionar este trabajo con la máxima fidelidad posible, pero eso sí, sin ninguna otra pretensión que la del aficionado al género, y a sabiendas de que la época de greñas y puños al aire ya había pasado para estos muchachos. Sin más.

Evidentemente, todos sabemos que antaño existió una banda de Speed/Thrash Metal llamada Metallica, con absolutamente todos los ases en la mano para haberse convertido en los más grandes entre los grandes, y además, de manera legítima. Bien por fortuna o por el simple hecho de estar en el lugar oportuno en el momento adecuado, o bien por merecimientos propios (esto es algo que no me atrevo a señalar) creo que Metallica estuvieron de facto, en esta privilegiada tesitura. Esto podrá gustar más, menos o absolutamente nada, pero pocos podrán rebatir la cuestión. Y sí, ya sé que Sabbath, Judas y Maiden son lo más grande que hay, pero también lo son los Rolling Stones, Elvis o ABBA y no daría un duro por ellos. Siendo plenamente consciente de las cosas... A cada uno lo suyo, como es justo y procedente.

A estas alturas de la película, y por si todavía alguien no se ha enterado o no ha querido enterarse, Metallica dejaron caer el cetro que otrora los legitimó para gobernar el Planeta Thrash Metal (desde luego no por ser los mejores) por voluntad propia, después de terminar la gira de '... And Justice For All', y de verdad, seguir juzgando a cada uno de sus posteriores discos comparándolos con los anteriores es algo completamente absurdo y patético. De verás... la vida ya tiene suficientes complicaciones, como para andar amargándonos con los problemas de los demás. Si Metallica, decidieron cruzar el límite, confundiéndose entre toda la purria y la morralla, ese es un problema exclusivamente suyo y no nuestro. Al margen de eso, por descontado que cabe lamentarse al respecto, pero la vida sigue, con Metallica thrasheando o haciendo los payasos en una gala de la MTV; Por fortuna o desgracia, esto es así...

Repito. Evidentemente que comprendo a todos los compañeros que se han sentido traicionados y frustrados por las acciones de los cuatro jinetes desde el lanzamiento del 'Black Album' en adelante, pero es que hay que saber ver, que los cuatro jinetes dejaron de serlo unilateralmente, para convertirse en los cuatro rancheros. Al margen de ser mega-estrellas del Rock, ellos también son personas y deben tomar decisiones en su vida, del mismo modo en que lo hacemos nosotros. A veces damos en la diana y otras no, pero eso sí, cuando somos nosotros los que fallamos, esperamos del mundo la misma comprensión y condescendencia que a veces nosotros mismos no sabemos mostrar para con el resto. Honestamente, esto no es una premisa para excusar a Metallica, ni tampoco para justificar sus acciones, sino simplemente un hecho que se constata infinitamente en nuestro día a día.

Como suele decirse "Son las cosas de la vida...". Y Bien; La historia ya está escrita y andar todavía a vueltas con lo que podría o debiera haber sido, es ya papel mojado y un modo inútil y gratuito de lacerarse sin motivo alguno. Tanto el 'Black Album' o 'Metallica', cómo más os guste, y todo lo que han editado posteriormente a aquel agosto del '91 ya no puede ser borrado y tal y como dicen estos americanos "You better learn to deal with it..." Es decir, acéptalo porque esto es así y no hay más cojones...

Evidentemente, a todos los que nos hicimos hombrecitos escuchando a Metallica y adorándolos como a dioses, nos cuesta ver su logo (moldeado a la última moda) y su nombre en un disco que apenas alberga un solo beat reminiscente de la Bay Arena, pero por otro lado, personalmente tampoco me ciegan la ira o el odio, ni la indiferencia, y soy capaz de tolerar lo que me parece un decente disco de Hard Rock con algunas raíces blueseras y tal. Por cierto, tampoco es cosa de llevarnos a engaño, porque si encuentro a alguien que se precie de ser un acérrimo del 'Black Album' (no es mi caso, la verdad) y me viene con el cuento de que este álbum es una mierda, le recomendaré un amigo especialista del oído o bien directamente le regalaré un embudo y una gallina, kit básico necesario para ser aceptado en un manicomio. Evidentemente no estamos hablando tampoco de una copia en papel carbón, pero indefectiblemente, el uno nos lleva al otro, o mejor dicho al pack Load+Reload, que para los que no lo sepan, era la idea original del grupo y Q-Prime. Finalmente, el deadline y el concurso de los muchachos en el esperpéntico Lollapalooza del '96, fraguó la idea final de partir el pastel en dos y vender el doble. ¿Y por qué? Joder, porque somos MetallicA y somos más chulos que un ocho. Supongo que es normal perder el mundo de vista, cuando tú eres más grande que el propio mundo, ¿no?

En MetallicA, cada uno tiene su rol:

- Hammett es el hijo obediente y silencioso que recoge sus caramelos a final de mes sin rechistar, poniendo cara de bueno porque en realidad no se atreve a actuar.
- Hetfield el papá orgulloso y chapado a la antigua, que una noche y la otra también vuelve todo cocido del bar, porque no soporta ver en lo qué se ha convertido.
- Y Ulrich, es la mamá sobre-protectora que se ocupa de todos los quehaceres del hogar, pensando y actuando por los demás, que escoge el destino de las vacaciones de la familia entera y las organiza, y por descontado la encargada de administrar el dinero que papá trae fresco a casa fin de mes.

Desde luego Ulrich... ya te puedes dar con un canto en los dientes por el solo hecho de que esta gente se haya cruzado en tu camino, porque si te hubieras juntado con otros tres inútiles como tú, así te hubiera lucido el poco pelo que tienes, chavalito.

Ya entrando en materia, contemplamos como el disco abre con la pegadiza 'Fuel' y esa intro tan 'inspirada' a cargo de Jaymz, que a buen seguro causó estragos en el pantalón y el tena pant (compresas para hombres de edad avanzada) de ese siniestro personaje llamado Bob Rock. Indudablemente, este es un disco al gusto y medida, del bueno de Bob 'El esponjoso', pero señores, es que estamos hablando de MetallicA, y como dice la dicha "Quien tuvo, retuvo". Sólo él (Bob, quién sino) debe saber lo que ha llegado a disfrutar mangoneando a unas leyendas como Metallica. A pesar de eso, el tema no me disgusta y contiene algunos guitarrazos, eso sí, algo redomados, que atestiguan los últimos estertores del apocado Hammett, antes de ser completamente castrado durante las sesiones de estudio del infame 'St. Anger'.

Por cierto, no quiero dejar de apuntar con mi dedo índice lo esperpéntico que resulta escuchar a Hetfield en ese 'One hundred plusssss through Black and Whit-aaaaaah' al comienzo del segundo verso. Realmente es conmovedor y patético al mismo tiempo ver, como cuando a alguien se le ha repetido hasta un millón de veces lo bien que lo hace todo, se auto-complace incluso hasta con una frivolidad como esta. Ya os lo he dicho antes, no me repugna esta cara más amable de los jinetes redomados, pero es que me matan los excesos de Hetfield y su vocalización tan acusada y artificiosamente sureña y country! Realmente me hace reír (por lástima, creo) porque convierten al treintañero Hetfield en una caricatura de medio pelo del otrora adolescente berserker melenudo y desbocado que se desgañitaba como un demente, rugiendo cuál león iracundo, aquel mítico 'No Remorse'. Ay! Esos ciclos que no perdonan...

'The Memory Remains' levanta ligeramente el pie del gas, y nos ofrece un amable medio tiempo que nos viene como anillo al dedo para marcarnos un bonito videoclip y de rebote lucirnos un pegote con una vieja gloria arrugada de los '60; Marian Faithful, que resuelve la papeleta con el viejo 'na na na na na...' de marras, para poner la mano y cobrar y quemar los bares de la zona después. Menuda calavera la Faithful, compañera de borracheras y quién sabe qué más, del primo de Conan, Keith Richards.

Las letras son absolutamente accesorias y realmente quedan lejos de aquellas viejas diatribas anti-sistema del calibre de 'Disposable Heroes'. Éstas en cambio, hablan de reflexionar sobre los peligros de la fama y tal, pero eso sí, sin dejar de mirarse el propio ombligo. Ya sabéis... cosas de estrellitas que jamás podremos alcanzar a comprender...

'Devil's Dance' se presenta algo más interesante e intrincada, con un muscular bajo del 'difunto' Newsted, danzando sobre las insulsas percusiones del pequeño tenista, que a duras penas mantiene el interés del oyente. Y bien; Aquí hay que resaltar algo que a mucha gente no le entrará ni con dos botes de vaselina, pero que es más cierto que la vida misma, y es que James Hetfield es un extraordinario guitarra rítmica. Lo era cuando sometía a las masas con su inconfundible estilo durante la primera década de los ochenta, lo sigue siendo tocando cancioncillas bajo la tutela del rellenito Bob Rock, y lo es incluso cuando se sacude la chorra después de mear. Si perdemos el mundo de vista, entonces sí se abre la veda para decir que esto es una mierda y que las guitarras suenan peor que el rebuzno de un asno. Pero repito, si tenemos los pies en el suelo y somos mínimamente ecuánimes, hay que reconocer que no está mal el trabajito de Hetfield en 'Devil's Dance'. Por cierto, las letras son otro naufragio estrepitoso...

Llega 'The Unforgiven II' y empezamos a vislumbrar como el pequeño danés, desempolva su viejo Quimicefa, y empieza a guarrear para ver que pasa si mezclo esto con lo otro, y bueno... Los resultados, no son todo lo malos que cabría esperar y la aceptamos como secuela digerible. Y es que sin ser 'The Unforgiven' un tema, en mi opinión, excesivamente memorable (recuerdo que con 14 años lo flipaba), esta segunda parte cumple sin más, porque realmente tampoco había mucho por conquistar. Ese tufillo country que rezuma, de algún modo no me pasa del todo, pero creo que bajo ningún concepto estamos hablando de una basura o una cagarruta sin paliativos. No lo creo. La gente critica excesivamente a Hetfield por su voz y tal, y aunque es cierto que a veces cae en la auto-parodia, creo que en este tema lo hace todo lo bien que uno podría esperar.

'Better Than You' no promete mucho, dado el abyecto título, pero realmente es sorprendente ver como gira inesperadamente en (00:41) tras esa intro arrastrada y a medio tiempo. El chorus parafrasea el riff de apertura, y de nuevo volvemos a la estrofa y esa melodía pseudo-festiva que no está mal del todo. Riff al canto del capitán Kirk en (02:19) y bien, aunque no es exactamente a lo que nos tenía acostumbrados, menos da una piedra y menos todavía 'St. Anger'. Este tema, como he dicho, apesta ligeramente a fiesta y 'celebration' pero no sé por qué, me dice algo.

'Slither' despierta con los platos del diminuto Ulrich y de nuevo el hombre del buche y las melenas baby johnson's se despacha a gusto. Este, es uno de esos medios tiempos eternos, que no despegan ni a patadas con los que tanto disfruta el señor maduro, y bueno, se puede aguantar pero tampoco lo vamos a pinchar dos veces seguidas. En definitiva, un tema Hard Rock bastante plano y sin piruetas. El pedal de Hammett empieza a echar algo de humo al final del tema, pero ni siquiera con ese wah-wah maloliente lo salvas, pequeño...

Continuamos con 'Carpe Diem Baby', y si somos capaces de ignorar su burdo y embarazoso título, daremos con un interesante medio tiempo (otro más) con unas melodías bastante decentes dado el standard del álbum. Probablemente, este es uno de los cortes que menos hubiera dado la sema en el 'Black Album, siendo en líneas generales, de lo más salvable del disco. Eso sí, no son precisamente sus letras, aquello me impulsa a decirlo.

'Bad Seed' abre el enésimo mid-tempo, reflejando nuevamente como Bob 'El Rollizo' Rock gozaba entonces de cancha ancha para malear a los confusos jinetes y hacerlos bailar al son de su hermoso buche. No, no dejéis volar mucho la imaginación, porque ese riff inicial expoliado del cajón de sastre de Tony Iommi, no va a ninguna parte que no sea la vuelta de la esquina. Pero tampoco por el doble bombo del pigmeo baboso en (02:09) porque tan solo dura unos segundos y queda igual de estético que un pegote de plastilina color fucsia encima de un Picasso de época azul. Musicalmente aguanta el tipo como puede, pero son definitivamente sus letras las que permitirán al tema pervivir en la memoria colectiva de la humanidad por siempre más; La canción abre así:

" Yeah Yeah
Yeah Yeah
Ooooohhhh Yeah

Bad... ".

Brillante. Brillante y resplandeciente como esa media melenita dorada del prieto productor de avanzada edad; Bob 'El hombre de la laca y la sonrisa profidén' Rock.

'Where the Wild Things Are' es otro tema interesante, pero con un título básica y absolutamente estúpido. Aquí el registro de Hetfield nos muestra un rango vocal al que no nos tenía acostumbrados, pero que encaja con el espíritu y el tono etéreo de la música. No es ni de buen trozo un gran tema, pero se presenta audible y digerible hasta que termina, a pesar de extenderse hasta los siete minutos. A partir de (03:08) tenemos de nuevo al bueno de Hammett usando y abusando del wah-wah, para camuflar su falta de inspiración o quién sabe si de vagancia. De todos modos, es algo comprensible, porque ahí estaba Bob 'estofado' Rock, ojo avizor, para cercenar cualquier riff indigno de ser ejecutado en una de sus mugrientas producciones. En resumidas cuentas, poco más que pasable.

'Prince Charming' arrolla con un inesperado arranque a lo Diamond Head total y una rítmica increíblemente dinámica para lo que es la tónica general del disco, aunque tengo que decir que tiene un riff descaradamente extirpado del tema 'Virgin Killer' de los dioses Scorpions. Aún y con todo, este es el probablemente el corte más lleno y vivo de toda la grabación. En general, diríamos que el riffing es muy setentero, eso sí, sin excesos, no sea caso que 'Little' Bob, mueva súbitamente su pelito de muñeca nancy, en claro gesto de desaprobación. Recordad que entonces, la opinión de Nancy contaba, y mucho.

'Low Man's Lyric' vuelve a mostrar una cara de Metallica que nos era algo desconocida, aunque quizás hubiéramos vivido igual de tranquilos sin conocerla. El trabajo de David Miles y su Hurdy Gurdy, y el de Bernardo Bigalli al violín le dan ciertamente un toque original al tema, pero tampoco perdamos el rumbo imaginando cosas que no existen, realmente estas 'pegatinas' fosforescentes del bollycao, no ocultan la alarmante falta de ideas y la pantagruélica auto-complacencia de los rancheros más duros de la costa Pacífico.

Sigue 'Attitude' abriendo con un enérgico riff, pero que termina muriendo en el mismo momento que Hetfield abre la boca y las guitarras frenan en seco. Mucha atención, al chorus, porque me recuerda muy mucho al apaleado 'Wheels of Fire' de Judas y su 'Angel of Retribution'. Me perdonaréis la digresión, al tiempo que la blasfemia, pero tenía que decirlo, inevitablemente. Ni qué decir tiene, que el tema no evoca actitud de ningún tipo, sino es por la de Bob 'zampabolletes' Rock sonriendo y haciendo números en su libreta con dibujitos de Disney, obsequio del McDonalds, evidentemente con manchas de ketchup y salsa mayonesa, que impiden el fácil despliegue de alguna de sus hojas. Esto mismo podría haberlo dicho antes sobre casi cualquier tema, pero podando un par de minutos se hubieran hecho un gran favor a sí mismos, además de a nosotros. Innecesariamente largo.

Con 'Fixxxer' llegamos al final del disco y asistimos a un interesante riff de apertura, pesado y con mucho cuerpo. Bueno...
Por lo que he leído por ahí, más de un iluminado de esos que se piensa que por escribir en la Rock Classic o la Rolling Stone, ya están en posesión de la verdad sagrada, ha dado su beneplácito al tema calificándolo como 'Titan' o 'Colossus' del Rock y tantas otras mamarrachadas de esas que se dicen por ahí. En fin, el tema no está nada mal, la verdad, y más todavía cuando toca la campana a los ocho minutos. Cierto es, que se defiende decentemente, pero tampoco vayamos a bajarnos el pantalón y ponernos una peluca rubio platino, como la del adobado Bob 'tocineta' Rock. El trabajo a las cuerdas es bastante salvable y las baquetas del escaso Ulrich dan de sí todo aquello de lo que son capaces, que es más bien poco.

En fin. Este disco es el ejemplo paradigmático de disco concebido por una banda agotada, cebada por el éxito y básicamente autocomplaciente. PERO, eso no quita que el trabajo no tenga sus momentos, que los tiene, eso sí, escasos para un conjunto global de 76 minutos. Por lo menos en mi caso, creo que es uno de esos discos que hay que dejar crecer poco a poco y con paciencia (que es la madre de la ciencia...), aunque es más que probable que más de uno se desespere en el intento. De todos modos y por si acaso lo habíais olvidado, de nuevo os lo recordaré:

Palabras como Thrash, energía, compromiso, trabajo, equipo o ilusión ya habían desaparecido del diccionario de Metallica en 1997. En cualquier modo, y para todos aquellos que todavía sigáis pensando que el disco es una absoluta mierda, os reconfortará el hecho de saber que la portada no es otra cosa que sangre de vacuno y orina, del propio artista del diseño; el americano de origen hondureño-cubano Andrés Serrano, conocido por su celebrada obra 'Piss Christ'. Por cierto, la portada del 'Load' está igualmente inspirada por el inefable Serrano, pero esta vez el combo se aliña además de con la sangre de vacuno, con el semen del artista. Curioso, ah?

Mi valoración: 5.7

PD: Se me queda un millón de cosas en el tintero, pero creo que esta reseña ya es más larga de lo necesario. Para lo que creáis menester, escupid vuestro feedback!

James Hetfield: Voz & Guitarra rítmica
Kirk Hammett: Guitarra solista
Jason Newsted: Bajo
Lars Ulrich: Percusiones

Sello
Vertigo