Meshuggah - Chaosphere

Enviado por Guy Montag el Mar, 12/10/2010 - 21:05
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Si hablamos de discos imprescindibles en la década de los 90 no debemos olvidarnos nunca de “Chaosphere”, esa maquinaria sonora tritura-tímpanos con la que los suecos Meshuggah alcanzaron su sonido definitivo y, de paso, frieron unos cuantos cerebros desprevenidos.

Con su anterior disco, “Destroy Erase Improve” (una maravilla de bizarra conjunción jazzera, death y trasher), ya habían anticipado por momentos el endurecimiento que iba a experimentar su música, hasta el momento caracterizada por una particular fusión de estilos. Pero, aún así, sorprenden algunos de los cambios sufridos por la banda.

Las polirritmias, el fraseo acompasado de Kidman y la influencia de grupos como Pantera o Cynic siguen estando presentes pero, a diferencia de lo visto hasta la fecha, con ”Chaosphere” se deshicieron de todo vestigio melódico, tomando un cariz predominantemente atonal. Baste con atender a los solos de Fredrik Thordendal, completamente perturbados, para darnos cuenta de lo novedoso del sonido de los deathmetaleros.

También dejan de lado la ya mencionada variedad y mezcolanza de géneros que les había hecho únicos o, al menos, ahora ésta será mucho menos evidente, disfrazada bajo una espiral de agresividad y energía firme y contundente.

Pero si una palabra sirve para definir a estos renovados Meshuggah es ritmo, ritmo y más ritmo. Desde la expeditiva y pesadísima labor de Haake en los platos, a las graves guitarras llenas de groove, o las agresivas vocalizaciones a contratiempo del frontman, todo en la música de los suecos se impregna de una métrica autómata, machacona y retorcidísima, como una colección de martillos neumáticos que taladran tu cabeza y la inundan por completo.

Sinceramente, resultaría infructuoso hablar de cada uno de los temas por separado, puesto que todos se aglutinan en el mismo concepto: una andanada de ostias que llueven de todas partes, sin que seas capaz de asimilarlas.

Por destacar algunas “trivialidades”: la tremenda polirritmia ejecutada en “The Exquisite Machinery of Torture”, con un habilísimo Kidman que tan pronto susurra con voz cavernosa como se lía a berrear como un descosido. O los riffs de “Neurotica”, salidos de una cabeza indudablemente trastornada. O el inicio del disco con la poderosa “Concatenation”. O el frenético doble bombo de “Corridor of Chameleons”. O las eléctricas disonancias que impregnan “Elastic”. O cualquiera de los delirantes solos de Thordendal… O sencillamente todo.

Llámenlo groove metal, mathmetal (del cual fueron, indudablemente, uno de sus precursores), death metal, o simplemente Meshuggah. En cualquiera de los casos, no piensen que es un disco fácil de escuchar, y hacerlo conlleva sus riesgos. Eso sí, si consiguen abrirse un hueco en el recio muro sónico construido a base de guitarras infernales, ritmos malsanos y voces desquiciadas, podrán congratularse de contemplar una obra capital del metal extremo (y no tan extremo), merecedora de 4 cuernos y medio bien puestos.

Jens Kidman: Voz
Gustaf Hielm: Bajo
Fredrik Thordendal: Guitarra principal, sintetizadores
Mårten Hagström: Guitarra rítmica
Tomas Haake: Batería, voz

Sello
Nuclear Blast

Menuda bestialidad de disco y que descubrimiento gracias a su último disco Immutable, el cual recomiendo. A raiz de este he llegado a oir esto. Conocía la banda pero nunca la había escuchado, cosas de la vida... Como bien dice la crítica suena como una andanada de ostias que no sabes muy bien por donde te vienen. La verdad es que no lo he llegado a oir entero, hasta la mitad de Elastic, a riesgo de que me explotara la cabeza o algo así