Mercyful Fate - 9

Enviado por Witchfyre el Mar, 24/09/2019 - 11:59
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1. Last Rites (04:12)
2. Church of Saint Anne (04:44)
3. Sold My Soul (05:05)
4. House on the Hill (03:43)
5. Burn in Hell (03:49)
6. The Grave (04:10)
7. Insane (03:02)
8. Kiss the Demon (03:53)
9. Buried Alive (04:41)
10. 9 (4:30)

Álbum completo

Ahora que parece que Mercyful Fate por fin han decidido continuar allí donde lo dejaron hace ya 20 años (madre mía, como pasa el tiempo), me parece un momento más que oportuno para ver cómo estaban las cosas en aquel último año del pasado milenio. Y, de paso, recoger de primera mano todos los elogios que se han ido materializando en forma de bandas cuasi tributo formadas durante lo que va de siglo.

A la primera entra por los ojos con buenas sensaciones. Después de no haber trabajado con Thomas Holm en en casi toda la década de los 90 (la portada de In the Shadows es de su habitual colaborador Thörbjorn Jörgensen), la primera impresión de este 9 provoca en nuestra memoria un carrusel de imágenes en el que se mezclan todas las portadas de la carrera tanto de Mercyful Fate como de King Diamond hasta The Eye y, en particular, la de aquel año tan orwelliano cuyo título no creo necesario recordar. Cierto cierre de círculo veo yo aquí, no sé si premeditado antes del cambio de milenio pero, a la postre, sí acertado.

Y es que a lo largo de los 90, si bien el nivel general de su trabajos no se había resentido en demasía, había cierta sensación de que la bestia había ido lentamente desangrándose con el paso de los años. Primero la pérdida de Timi Hansen en 1994, a la que siguió una mucho más susceptible, la de Michael Denner en 1996. Y, fundamentalmente, una impresión de que la capacidad de sorpresa de los daneses había ido mermando lentamente después de un vigoroso retorno en 1993. Seamos honestos, Mercyful Fate no tienen un disco malo pero, tanto Into the Unknown como, sobre todo, Dead Again, mostraban a un banda que parecía empezar a circular en piloto automático y a la que la coexistencia con King Diamond en solitario parecía no beneficiar demasiado. Creo que no soy el único que empezaba a tener la sensación de que la frontera entre ambos se estaba difuminando y hasta el propio King Diamond tenía problemas para marcar el territorio de sus dos criaturas. Ese creo yo que es uno de los grandes retos para estos Mercyful Fate que se avecinan, y amenazan, con álbum nuevo, seguir mostrándose vigentes y a la vez suficientemente diferenciados de la otra aventura del Rey Diamante.

Pero vamos a seguir con este 9 de 1999... se rompieron la cabeza con el título aquí, ¿eh? Y mira que King Diamond no suele ser un tipo particularmente ordinario, pero cierta fatiga alcanzo a palpar yo a estas alturas. Las comparaciones con Melissa y Don’t Break the Oath , desafortunadamente, se quedan en la portada. 9 ofrece más de esos Mercyful Fate terrenales que llevaban materializándose desde mediados de los 90. Una ligera revigorización desde un algo anodino Dead Again sí percibo, pero no es suficiente para llevar a este trabajo a niveles, ya no digo de los años 80, si no de la dupla de álbumes post reunión que a mí me habían dejado un sabor de boca más que grato.

Last Rites comienza poderosa, con su imponente estribillo y una buena alternancia en los solos. Church of Saint Anne es el clásico medio tiempo con aires Sabbath, pero los momentos estelares empiezan a aparecer con cuentagotas y la dupla Shermann/Wead, a pesar de ser muy competente, carece de la química que aportaba Michael Denner a esta banda. Es más, no dudo de la superioridad técnica de Mike Wead, ni de la validez de su carrera al frente de Hexenhaus y Memento Mori, pero algo especial tenían Hank Shermann y Michael Denner cuando blandían sus Flying V al unísono. Se trata de algo difícilmente explicable, pero así es. Sin dudarlo, a pesar de la gran noticia que supone el regreso de Mercyful Fate, lo es un poquito menos al no contar con Denner en sus filas. Él tendrá sus razones, yo me las puedo imaginar.

Sold My Soul tiene un cierto groove oscuro que le aporta el bajo y House on the Hill resulta potente y pegadiza, pero tengo dificultades para diferenciarla de otras aquí contenidas. Me gusta mucho Burn in Hell con ese comienzo un poco a lo Better By You, Better Than Me y ese cojonudo solo inicial pero, conforme avanza el tema, me voy dando cuenta de que podría haber estado perfectamente en un Voodoo o un House of God y no me queda del todo claro que si eso es algo bueno. No es que tenga nada en contra de ninguno de esos álbumes, al contrario, me gustan pero, cuando escuchas un tema de Mercyful Fate y uno de King Diamond de los 80, lo diferencias a la perfección y aquí tengo la sensación de que se han vuelto un poco intercambiables por momentos.

Podría seguir analizando el álbum tema por tema, pero no lo veo necesario. Podría decir que Insane es, seguramente, el tema más rápido que han grabado en su historia, que The Grave transcurre peligrosamente moderna hasta el acelerón central o que Kiss the Demon tiene una atmósfera críptica y un estribillo muy quedón. Incluso que Buried Alive es una de las mejores del álbum con esa clásica influencia arabesca en el riffeo y un típico estribillo de King, pero creo que se puede captar perfectamente la impresión que quiero dar. Son Mercyful Fate, vaya eso por delante y, como dije antes, no han grabado un disco malo en su vida, ni lo harán, pero no veo aquí ningún tema pugnando por meterse en un set list al lado de un Evil, un Curse of the Pharohs o un Nightmare (cito esta por ser una debilidad personal). Ni siquiera sutituyendo a las Egypt, Thirteen Invitations, Nightmare Be Thy Name, Witches' Dance... que jalonaron su primer regreso y que no me importaría que tocasen, extremo que dudo seriamente.

Lo que nos espera en el futuro, sinceramente, no me atrevo a vaticinar y menos con parte del equipo ganador cercenado. Veo muy complicado que estos señores reproduzcan la magia que se gestó de forma casi espontánea a principios de los 80 y que dio lugar a esas dos piedras angulares de lo que hoy llamamos heavy metal, pero me conformaría con que nos regalasen un In the Shadows o un Time antes de volver definitivamente a la tumba de la que salieron hace casi 40 años. Solo el tiempo lo dirá . De momento me conformo con poder volver a verlos sobre un escenario, aunque sea mermados, pero menos es nada. Cuatro cuernos discretos y un poco escasos para lo que significa este nombre, pero siguen siendo ellos.

- King Diamond: voces
- Hank Shermann: guitarras
- Mike Wead: guitarras
- Sharlee D'Angelo: bajo
- Bjarne T. Holm: batería

Sello
Metal Blade Records