Melvins - Lysol

Enviado por Heartbolt el Mié, 14/11/2018 - 16:40
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1. Hung Bunny (11:00)
2. Roman Bird Dog (7:21)
3. Sacrifice (Flipper Cover) (6:09)
4. Second Coming (1:17)
5. The Ballad of Dwight Fry (Alice Cooper cover) (3:13)
6. White Teet (2:26)

Álbum completo

Cuando escribía la reseña del Houdini (1993) hace unos meses, me quedé fuertemente estancado en una definición que, creo yo, es lo que suele representar MELVINS para muchos:

"MELVINS sólo pasan frente a ti como la chica de tu vida; pero mal vestida, desarreglada, oliendo a cebolla y ajo. Pero cuando la besas eres capaz de viajar de Mercurio a Sirius B en cuestión de segundos. Una sensación de evaporación carnal que te deja totalmente noqueado".

La dupla inmortal de King Buzzo (Buzz Osborne) y Dale Crover literalmente hizo lo que se le dio la gana en prácticamente cualquier entrega. Jamás de los jamases dejaron un libro sin cerrar, un pájaro sin desplumar o un hueco sin llenar. Ni siquiera en su disco más “accesible” como es Houdini se les escapa una. ¿Qué persona acostumbrada a los sencillos de la radio se traga fácil un Hag Me o un Spread Eagle Beagle sin vomitar primero?

Pero antes de continuar con esas aventuras sin fin ni paradín, la dupla junto a Joe Preston tostó, sobó, rebosó y fornicó con una obra la mar de interesante, compleja, lunática y llena de tanta incomprensión que hasta el título tuvieron que quitarlo y volverlo a poner hasta el cansancio.

Ni modo, hablo del desquiciante y desesperante Lysol. Cuarto trabajo de la banda y con “(Aka Melvins)” de subtítulo, debido al problema del título.

Cuándo no, esta gente…

Las influencias de MELVINS siempre estuvieron claras desde un principio (BLACK FLAG, SABBATH, etc.), pero también, envueltos en la escena de su natal Seattle, le añadieron a sus productos mucha influencia Noise y minimalismo. ¿Resultado? Pioneros en muchos campos. Y sobre todo en el Doom más experimental, siendo influencia directa del Sludge y el Drone.

Precisamente este último término, ruido hasta la indolencia, Drone, es de lo que más veremos en Lysol. Uno de los primeros álbumes en experimentar de este modo tan metidos de lleno en ello, junto con el Extra-capsular Extraction (1991) de EARTH, también oriundos de Seattle.

Definitivamente una capital musical ENORME.

Y así como la verdadera trademark ‘Lysol’ no se enteró a tiempo de que estaban usando su nombre para un álbum y comenzó la guerra, así chuparon de este disco y los anteriores de MELVINS bandas como EARTH, SUN O))) y BORIS hasta el cansancio para reproducir estos comienzos al máximo.

Lysol es el disco medio de la trilogía sagrada de MELVINS. Aunque su debut, Ozma y Stoner Witch también sean discos de grueso calibre. Pero lo impreso en estos tres discos, especialmente en Lysol, no hay dios que se los pague.

MELVINS son una banda caracterizada por ser bromistas hasta la exageración, y esas bromas a veces se pagan caro, pero al rey Buzzo y a su Sancho Panza, Dale Crover, jamás ningún puto niñato se les pudo reír en la cara. Porque aún con un nombre gracioso, un álbum con una portada icónica en la cultura popular estadounidense y la fumada que viene a continuación, MELVINS estuvieron muy por encima de cualquier crítica.

Hoy lo entendemos mejor.

En Lysol te vas a encontrar de todo. Nada más te aviso que empieza esa Hung Bunny (¿Pero esta gente de dónde sacaba esos títulos?) con unos gemidos porno, ya no hay vuelta atrás. Osborne se pega uno de los riffs más desesperantes que puedas oír en tu puta vida. Tanto es así que pasan los minutos y comienzas a mover el pie y el dedo índice en plan “¿y cuándo coño termina esta mierda, pues?”.

Pero cáete de rodillas, amigo/a. Porque casi llegando a los tres minutos retumba la percusión en tus oídos. Continúa el trance con coros muy al fondo que dan un pánico abisal si lo oyes de noche y solo. Luego la percusión regresa, pero el riff sigue ahí invicto. Ya te acostumbraste.

Bienvenido a Drone-Landia.

La seriedad comienza pasados ya 8 minutos (¡No me jodas!), cuando Crover ya dejó que Osborne nos volviera mierda, y le toca a él junto con Preston funcionar como una máquina destructora de almas. Y así, amigos, se nos fue un tema completo.

Y no te diste cuenta.

¿O fue demasiada, más bien?

Roman Bird Dog es de lo mejor del disco. Siguiendo la línea anterior (la versión que tengo del disco es un solo tema, así como muchos CDs, así que se te pasan las canciones mezcladas), ahora Buzz decide hablarnos de un pájaro-perro romano, pero la letra no cuenta eso, sino que te explica cualquier cosa que te asfixie con un acompañamiento musical hermoso que te define mejor que cualquier cosa que te imagines, a menos que no seas un indecoroso solitario que se identifica con la elevada prominencia de un King Buzzo que te enamora con todo.

Roman Bird Dog es un tema fascinante donde todo tiene un punto de quiebre muy voluminoso. Crover, como si no lo notaras lo suficiente, interviene mágicamente para hacer que te de duela más tu pobre corazoncito afligido por un riff temible y tremendamente pronunciado.

Uno de los temás más increíbles que puedas oír en estos géneros.

FLIPPER es una banda pionera en esto del Punk ruidoso, extraño y experimental. Evidentemente nunca llegaron a hacer algo de este tipo, ni mucho menos como el Absolutego de BORIS, pero dio un gran empujón del que se aprovecharon bandas como MELVINS y aquí vemos un cover de Sacrifice adaptado al estilo marcadamente vulgar y pretencioso de Lysol.

La línea Drone llega hasta donde el bajo y la batería van poco a poco metiéndonos en cover de marras. Les juro por mi diosa Gaia que llega a tornarse un tema espeluznante, con sonido de juego Atari al revés, hasta que explota la guitarra de Osborne con una progresión malvada y llena de influencias SABBATH por todas partes. Nos encontramos ante un tema desafiante, en el que Buzz se roba el show y te lo convierte en una versión aún más mórbida de ALICE COOPER.

Y hablando de este señor, una vez ya pasada la tortura esquizofrénica que sólo te pueden hacer pasar MELVINS, Lysol continúa con dos covers de ALICE COOPER. Primero Second Coming, que no es más que una entrada instrumental muy en onda militar a The Ballad of Dwight Fry, con esa claro olor Hard Rock clasicote. King Buzzo se luce con una voz más limpia que lo hace ver más en onda con las bandas del momento, aunque también les dan sus ataques barítonos que demuestran que nuestro Buzz tenía en un altar a vocalistas como Jim Morrison.

Nada más qué decir sobre este cover. Simplemente una magnífica interpretación que te induce a ponerte las gafas del sol, mirar al cielo tomándote una malteada en un coco y una camiseta de este álbum que, pese a no ser para nada largo, está bastante lleno de sorpresas.

Finaliza Lysol con White Teeth, un tema muy marca de la casa. Ya sabes: distorsión, guitarra saturada, distorsión, atmósfera opresiva, distorsión, un Buzz Osborne malvado, distorsión, etc. Tema cortito, pero que resumen estupendamente la naturaleza osca, distorsionada, asfixiante y minimalista de este álbum. Dando una gran Power Chord con un claro sentido Stoner/Sludge.

MELVINS siempre serán unos grandes del rollo, y aunque los disfrutan los mismos dos o tres de siempre, es un honor tener la oportunidad de hablar sobre todas las locuras que se les ocurrieron hacer.

Siempre con verdadera pasión por la música y esperando la satisfacción personal.

Un disco pionero en el Drone Doom y uno de los discos más impactantes de varios géneros mezclados y pasados por un filtro: el de MELVINS.

Nada más que decir.

Valoración: 9.7

Buzz "King Buzzo" Osborne - Voz y Guitarra.
Joe Preston - Bajo.
Dale Crover - Batería.

Sello
Boner Records