Meat Loaf - Bat Out of Hell

Enviado por El Marqués el Sáb, 24/12/2011 - 14:51
2288

Nochebuena y Navidad, jornadas que asociamos al buen rollo y a las comilonas, sobre todo a esto último. Parece inevitable ganar peso en estas fechas, pero a mi me enorgullece, si sirve para parecernos aunque sea por unos días a Meat Loaf, el Marlon Brando del Rock & Roll.

Marvin Lee Aday, que es el nombre real de este tejano, era un actor de teatro que había intervenido en musicales y en papeles secundarios en el cine –memorable su intervención en la legendaria The Rocky Horror Picture Show , sacando de sus casillas al doctor Frank ´n´ Further- , y de esos primeros pasos en el mundo del espectáculo conoció al compositor y productor neoyorquino Jim Steinman, con quien estableció una relación profesional de la que saldría “Bat Out of Hell” en 1977.

Este disco, uno de los más famosos y vendidos de todos los tiempos, arrasó en el momento de su publicación, su éxito fue tan descomunal que prácticamente acabó con la carrera de Meat Loaf, incapaz durante los quince años posteriores de acercarse al nivel artístico y comercial de su debut, y tal vez fuera la desmedida fisonomía del bueno de Marvin la que evitó que le engullera por completo, pues toda su carrera, todos sus siguientes pasos, quedaron anulados por el monstruo que fue “Bat Out of Hell”, y ninguno de sus posteriores discos resistió la comparación a que era sistemáticamente sometido por público y crítica con las canciones de 1977.

A lo largo de los 80, Meat Loaf se fue resignando, daba igual lo que hiciera, que la gente sólo veía en él al intérprete de “Bat Out of Hell”, hasta que en 1993 se animó a grabar la segunda parte –extraordinaria-, y en 2006 la tercera –más discreta-. Hoy día, el álbum del murciélago es un clásico incontestable, y su autor ha explotado el filón publicando la versión en directo, en vídeo, con orquesta, sin ella, ha cedido los temas a numerosas películas y series de televisión…y lo cierto es que el álbum, exceptuando algún pequeño detalle típico de las producciones de los 70, apenas ha envejecido.

La razón del éxito de este álbum de monumental portada imitada por grandes y pequeñas bandas heavies en la década siguiente, consistió en escribir una serie de letras que trataban cuestiones universales con las que cualquiera podía identificarse: la rebeldía, el deseo de libertad, la épica del cowboy solitario, el anhelo y la necesidad de cariño, y los líos de alcoba entre parejas, y recubrirlos con un envoltorio de musculoso rock operístico, tan opulento como las piezas más ambiciosas y orquestadas de unos Queen, y el empuje visual de esa bestia sudorosa de mas de cien kilos de peso que parecía bramar como un mastodonte en los temas cañeros, para convertirse en un gatito cuando se trataba de cantar a los amores soñados o perdidos.

Como le presentaron en un especial sobre Rock que se publicó hace mil años en un periódico de tirada nacional en España que aún conservo: La portada descomunal, el cantante descomunal, las canciones descomunales: todo, todo era grandioso en la primera piedra de la trayectoria musical de “Cacho Carne”. Aún hoy, coges la reedición en Cd, lees los créditos, y no puedes evitar sonreír al recordar aquellos tiempos. Aquí aparece acreditado hasta el sonido del motor de la Harley que se escucha en el tema título, esa “motorcycle guitar” que toca el multiinstrumentista Todd Rundgren, o los “efectos lascivos” que crea el mismo Jim Steinman en “Paradise by the Dashboard Light”.

La canción de apertura, la celebérrima “Bat Out of Hell”, no necesita presentación. Nueve minutos del rocanrol más ampuloso jamás compuesto, multitud de ambientes, un vocalista que tira de sus tablas como actor e interpreta cada pasaje a la perfección –impresionante escucharle en las dos primeras estrofas cantando en plan rocker socarrón, para cambiar de registro y ponerse tierno a partir de la tercera, cuando dice lo de “Oh Baby you´re the Only thing in this whole World that´s pure…”. El tema perfecto, en definitiva, para cerrar una velada de Rock and Roll y dejar a un pabellón de gente de cualquier edad con la sonrisa en la boca y ganas de devorar la noche y triunfar.

“You took the words right out of my mouth (Hot Summer Night)”, inaugura la que será una constante en los temas de Loaf: esos títulos interminables, tan coñazos de escribir (no, si yo se que cuando un artista no está reseñado en el Portal es por algo, hatajo de zánganos), que en futuras entregas nos dejará joyas con nombres como “Objetos en el espejo retrovisor pueden parecer mas cerca de lo que realmente están”, “La vida es un limón y yo quiero mi dinero de vuelta”, “Las chicas buenas van al cielo, y las malas están por todas partes”, y mi favorita, del reciente Cd “Hang Cool Teddy Bear”, de 2010, “El amor es real (Y la próxima vez me clavas un puñal en la espalda)”. No sabe nada de la vida el tío Meat.

Como tema, “You Took…” es otro rock vitalista con enormes coros y estribillos bigger than life que nunca te cansas de escuchar, que cuenta con un buenísimo solo de saxo de Edgar Winter, el hermano del mítico bluesrocker albino Johnny Winter, y una introducción hablada inolvidable entre Meat y su vocalista femenina Ellen Foley, desprendiendo ambos una sensualidad con el simple uso de las palabras y los susurros como nunca antes se había escuchado. Un mefistofélico Loaf pregunta a la chica si ofrecería su garganta al lobo en una cálida noche de verano. Superiores esos “Yes” con que enfatiza cada vez que ella le pregunta: “¿Y el lobo me ofrecería su boca? ¿Me ofrecería sus garras? ¿Me ofrecería su ira?”

Puro rock teatral, de una calidad para perder el sentido. En las lentas “Heaven Can Wait”, “Two Out of Three ain´t Bad”, y la final “For Crying Out Loud” disfrutaremos del piano melancólico de Roy Bittan, teclista de la E Street Band de Bruce Springsteen, de bellísimos arreglos de cuerda, sentidas interpretaciones vocales del osazo poniéndose tierno, y comedidos respaldos orquestales, que enfatizan el carácter megalómano de todo el disco.

En todo caso, y aunque en el futuro demostrará numerosas veces sus excepcionales dotes como baladista, al bisonte de Dallas le preferimos rugiendo, y por eso nos entusiasman “All Revved Up with no Place to go”, más rock directo conducido por el saxo de Winter y un excelente ritmo, con acelerón taquicárdico al final, y sobre todo una de sus mejores canciones, la única que me queda por comentar: “Paradise by the Dashboard Light”, otra mini ópera rock en si misma cuya estructura a dos voces, masculina vs femenina, le daba pie en directo a escenificar una disputa conyugal llena de energía, insinuaciones y buen humor. El padre rockero de Homer Simpson lavando los trapos sucios al aire libre con su pareja ante las audiencias de toda América, en un ambiente de exaltación de ese invento llamado Rock & Roll espectacular.

Merece la pena ver distintas interpretaciones de esta canción. Aquí la tenéis con la cantante Patti Russo:

http://youtu.be/l_hJlQQdKUg

Observad el intervalo entre los minutos 8 y 9, como se meten ambos en el papel, y ese momento en que el gordo cabronazo le suelta algo así como “Y nunca me volveré a sentir a gusto contigo!” con toda esa mala leche misógina, provocando el gesto de contrariedad de la vocalista. Estarán actuando, pero a nadie le hace gracia que le suelten eso a la cara.

Aquí con una vocalista preciosa llamada Aspen Miller, que compensa con su presencia las pintas de Meat con las melenas lacias y esas camisas con chorreras:

http://youtu.be/Eh76tKVXpYg

De nuevo con la morenaza Patti Russo –vaya torbellino de mujer-, en un vídeo de 1999. Hay que ver como le quedan el smoking y la pajarita al colega:

http://youtu.be/a7J1gpnFMQ0

Por desgracia, no he encontrado filmaciones con la vocalista original Ellen Foley, ni con la cantante que le acompañó cuando vino a España en 1983 como telonero de Whitesnake. Siempre se ha dicho que al finalizar el show, mientras Marvin conocía la Ciudad Condal, la chica accedió encantada a dejar que Coverdale hiciera uso de su serpiente blanca en la suite del hotel.

Para compensar, de nuevo con Aspen Miller en una versión –normalita- de la mejor canción de la historia:

http://youtu.be/VV6zWIDhWt4

Que buena está la tía. No se como el saxofonista es capaz de terminar ese solo. Hablando en serio, este mismo año, hace pocos meses, Meat Loaf ha editado un nuevo disco bastante bueno, “Hell in a Handbasquet”, que prueba que está en buena forma. Guste o no, es un personaje único, y con “Bat Out of Hell” contribuyó a engrandecer la historia del Rock and Roll.

Dios salve al tejano, y esta noche, todos a brindar con champán y la música de fondo de este tío. Felices Fiestas.

Meat Loaf: Voz
Ellen Foley: Voz
Todd Rundgren: Guitarra
Kasim Sultan: Bajo
Max Weinberg, John Wilcox: Batería
Jim Steinman: Teclados
Roy Bittan: Piano
Edgar Winter: Saxofón

Sello
Sony