Masticator - Dismembered Corpse

Enviado por Fer el Vie, 05/11/2010 - 21:29
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Pasa a veces que nos encontramos con discos de bandas que desconocemos y nos parecen impresionantes, para luego de indagar un poco darnos cuenta de que es el único trabajo que han realizado, y la pena es grande.

Ese es el caso de los inmensos y brutales Masticator, los suecos, ni holandeses ni yanquis. Estos jovenzuelos oriundos de Uddevalla y de Ljungskile, localidades de Suecia, se forman en 1989 (uno de los momentos más fértiles en la historia del Death Sueco), con selectos miembros de bandas como Crusaders of Death, Eternal Pain, Phobos y Exploders, todas de esas dos zonas. Lanzarían un solo demo oficial, auto producido y en cassette (1991), que les presento hoy. Existe otra versión no oficial, de cinco canciones con diferente mezcla, bastante más cristalino en su sonido y aquellos que quieran, o que les parezca cutre la versión oficial (sobre gustos…), dense una vueltita por su MySpace, no lo lamentarán. Además hay otra demo con material en vivo y de ensayos, más otras dos demos de ensayos nunca lanzadas oficialmente llamadas Soul Suffocation y Turn the Crucifix respectivamente. Se sabe que hay más material, pero no han logrado encontrarlo en los archivos del estudio.
En el poco tiempo que estuvieron juntos, probaron con dos nombres más, Blasfemia y Neurotic. Lamentablemente se separarían poco tiempo después, no sin antes compartir cartel con pesos pesados como At The Gates, Dissection y con los menos conocidos Desecrator, siendo ese el último vivo que se les recuerda. Joder lo que debe haber sido ese concierto.
Al disgregarse, porque la palabra separarse no da la talla; pasan a formar otras tantas bandas como de las que provenían, varias de ellas medianamente exitosas y con trabajos dignos.

Entrándole a lo nuestro. El nombre del trabajo, y el de todas sus partes nos indica más o menos lo que nos espera, una oleada de Death del burro, directo, feroz, enérgico y estupendo. Pero con clase, con una producción pobre que como en muchos casos en este género suma en lugar de restar, le provee ese aura sepulcral que tan bien le sienta a la mortuoria voz de Måns Lindén, que a quien escribe le agrada mucho y le sorprende saber que no ha formado parte de otra banda, al menos hasta donde se deja ver.

Grabado en solo dos días, el 15 y 16 de junio de 1991 en un estudio local (Fullmoon/Musikhuse) da inicio con Unholy y ya empezamos a palpar las ganas de hacerse notar de estos pibes, es que lo primero que nos recibe es una batería de pedales atroces, que junto con la inhumanamente distorsionada guitarra de (asumiendo por lógica) Robert Pehrsson nos sacuden bruscamente. Si esa distorsión es buscada o fue un “regalo” de la mísera producción es algo que excede mis conocimientos, el punto es que queda perfecto, ya que el hacha de Stefan Rodin (idem) está ajustada notablemente más aguda y se deja escuchar más. Caña y más caña de la buena durante todo su largo, riffs duros, buenos cambios de ritmo, y más buen hacer incluyendo espaciosas porciones instrumentales que son unas salvajada.

Amputation rápida de comienzo, deja bien en claro la clase que poseían, y muy alta la reputación de los suecos, es que es simplemente brillante. Además de riffs atronadores, la bata que sigue retumbando y el voceras que parece una fiera del mismísimo infierno; nos regalan ciertos detalles como poder escuchar nítidamente el bajo entre toda esa compacta masa de sonidos mefistofélicos y eso señores es alta estirpe pura y sin dudas, si hasta nos honran con un pequeño solo de bajo, y desde allí es más audible que antes. Ante detalles como estos solo puedes agachar la cabeza y decir: joder que eran grandes!.

Carnage (of the cursed) que lleva el nombre más cojonudo da cierre al trabajo. Es el corte de mejor producción del original (en cuanto a nitidez del sonido), y allí es donde queda en evidencia la verdadera dimensión de la voz que portaba este tipo. Porque todos los instrumentos se escuchan algo mejor, la bata sobre todo, quitando un poquillo de ese aura de maldad, pero la voz de Lindén se mantiene intachable, sigue berreando como minotauro al que le pasaron los testículos por la ralladora de queso. En calidad, muy parejo a las dos muestras anteriores, es que todo el largo es sólidamente parejo, destacando los solos siendo que este tema porta los más prolongados de todo el cassette, y como no podía ser de otra forma derraman calidad. Llegando al final con una excelente combinación con la bata.

Final para un trabajo que no me cansaré nunca de recomendar a todo fan del Death Metal Old School. Se siente muy corto y al saber que es lo único oficial que tendríamos, sabe a poco, pero es un 8.7 y cuatro cuernazos cómodamente ganados.

Como nota final agregar que no existían enlaces, por lo que fueron creados para que sacien su sed.

Måns Lindén: Voz
Robert Pehrsson: Guitarra
Stefan Rodin: Guitarra
Johan Bäckman: Bajo
Nicklas Rudolfsson: Batería

Sello
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