Marillion - Misplaced Childhood

Enviado por El Marqués el Mié, 23/03/2011 - 22:45
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1.Pseudo Silk Kimono
2.Kayleigh
3.Lavender
4.Bitter Suite
5.Heart of Lothian
6.Waterhole (Expresso Bongo)
7.Lords of the Backstage
8.Blind Curve
9.Childhoods End?
10.White Feather

Reflexioné hace poco sobre ello. El arte está muy por encima del artista. En la National Gallery de Londres, en Trafalgar Square, se exponen los campos de trigo sobrevolados por cuervos que pintó Van Gogh. Miles de personas se desplazan desde los cinco continentes, hacen cola para ver esas pinturas, y se llevan a casa la guía sonora del museo y un par de postales de los lienzos de Manet y Cézanne. Unos ciento cuarenta años atrás, el bueno de Vincent trabajó esos óleos a fuerza de brochazos, de desespero y soledad. Cualquier cosa valía con tal de no pensar en esa oreja amputada por el dolor del enésimo amor fracasado.

Es muy posible que en este invierno de 2011 que hemos dejado atrás, el gigante Fish haya recorrido una vez más la subida desde Candem a Belsize Park, y recordado a ese amor inocente y juvenil que le llevó a escribir los versos de la inolvidable “Kayleigh”.

Sus viejos compañeros de Marillion se obcecan en publicar nuevos trabajos de estudio, dobles en directo, desenchufados, colaboraciones, lo que sea con tal de seguir en la brecha, pero unos y otros no parecen querer darse cuenta de que, ahora mismo, podrían buscarse un trabajo en una tienda de fotocopiadoras si fuera necesario y perderse en el anonimato, porque hace muchos años que se ganaron su puesto en el Olimpo.

Derek Dick, Steve Rothery, Pete Trewavas, Ian Mosley y Mark Kelly podían haber escogido la solemnidad del negro, como hicieran King Crimson en “Earthbound”, o la pureza del blanco, ya fuese felino como el de los White Lion de “Pride”, o invernal y gélido como el de los Cinderella de “Long Cold Winter”, pero para la presentación de su tercer lp se decantaron por el color. La luminosidad y la policromía más vivas, la alegría del colorido en el arcoiris, en las plumas de la urraca, en la amapola a los pies del joven soldado, o en el bermellón de su casaca. Las charreteras doradas de ese uniforme brillaban, las manoplas relucían limpias en perfecto estado de revista, y lo único sombrío era la mirada del tamborilero descalzo que había desperdiciado su infancia, a tenor de la lírica de ese poeta sublime que siempre fue Fish.

En los noventa, este estilista de la canción y de la puesta en escena combinó aciertos con palos de ciego, y se las arregló para mantener un lugar muy elevado en el afecto de los viejos fans de Marillion, algunos de los cuales renegamos del quinteto inglés cuando se empeñaron en seguir adelante con ese chico que rompía tulipanes mientras cantaba las tonadas del “Brave” en el tour europeo del 94.

Ya lo dijo aquel asesino en serie que se libró del cadalso a su compañero de celda al que esperaba la silla eléctrica: Se tiene o no se tiene. Fish siempre lo tuvo. Steve Hogarth no. Y siempre he respetado a los Marillion post-Fish porque no han parado de trabajar, eso está claro, pero la magia se la llevó el bufón de la portada del primer e histórico disco, junto a las lágrimas.

Así como un político aspira a dar en la diana con breves y certeras palabras que lleguen al electorado, así como el que escribe aspira a alcanzar un día esa máxima de que “menos es más”, y llegar al mayor número de lectores posible de este Portal con el menor número de adjetivos, Marillion consiguieron en 1985 –anda que no ha llovido-, lo mismo que los íberos al tallar en piedra caliza a la Dama de Elche: Legar a la posteridad un trabajo perfecto que asombrara a las generaciones venideras.

“Script for a Jester´s Tear” y “Fugazi” son soberbios, “Clutching at Straws” es como el “Born Again” de Black Sabbath o el “X Factor” de Maiden: Una pieza nacida de un periodo oscuro de la que se tiende a olvidar su riqueza, pero “Misplaced Childhood” es asombroso.

Es como la guitarra de Iommi, es como las composiciones espectrales de Burzum, pero al revés. Éstas pueden apagar la luz del día. Las diez canciones del disco del chaval uniformado en la portada tienen el poder suficiente para iluminar el interior de un cofre cerrado con las siete llaves del guardián en el fondo cenagoso de una laguna oscura en el reino de las sombras.

Quedémonos con un solo momento: La coda de “Heart of Lothian”. And the man from the magazine wants another shot…Uffff. Hoy mismo, la persona que quiero me ha dicho que siempre soy capaz de hacerla sonreír y dejarla con cara de tonta. Tengo buen cuidado de que no descubra nunca la música de los Marillion de Fish, porque entonces yo no tendría nada que hacer ante tantísima belleza.

Misplaced Childhood Part 1/6

Misplaced Childhood Part 2/6

Misplaced Childhood Part 3/6

Misplaced Childhood Part 4/6

Misplaced Childhood Part 5/6

Misplaced Childhood Part 6/6

Fish: Voz
Steve Rothery: Guitarra
Mark Kelly: Teclados
Ian Mosley: Batería
Pete Trewavas: Bajo

Sello
EMI