Mamá Ladilla - Requesound

Enviado por TofTow el Sáb, 28/11/2009 - 03:28
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01. Pastel (3:05)
02. Tú mismo (2:41)
03. Atente a tu tonta tarea (3:21)
04. Obcequeitor (2:27)
05. Mi Nave Mix (9:49)
06. En qué puedo ayudar (3:19)
07. Otra pieza (1:44)
08. Soy un fumador (3:55)
09. Lo que necesitas es un buen bofetón (2:11)
10. Mofándose están (2:56)
11. Garrulismo máximo (1:10)
12. Viene la Navidad 2 (3:15)
13. Soy músico (3:08)
14. Tu bar (2:47)

Mamá Ladilla es un grupo especial, ahí no hay espacio a dudas y es algo que todos sabemos. Pero donde sí hay gran disparidad de opiniones es en lo referente a su calidad. Bueno, es algo normal cuando arriesgas tanto como lo hacen estos tipos. Hay a quien le echan para atrás las letras de coña, los títulos, las portadas, etc. de sus temas y discos. Y de verdad que es una pena, porque ese tipo de prejuicios privan a mucha gente de saborear una música sublime. Voy a ser directo: estos tíos están a un nivel musical que se pone a la altura de grupos como Dream Theater o Mastodon o casi cualquier otro que se te ocurra sin ningún problema y, por ser como son Mamá Ladilla, se caga encima de ellos y se ríe en sus jetas. En serio, a mi me parece muy grande que siendo tan originales e inspirados y teniendo ese nivel técnico no se dediquen a hacer "música seria", pero más grande aún me parece que su tremendo y siempre presente humor sea tan ingenioso, irónico e insólito como su técnica musical. En las letras de este disco (y cualquier otro de la banda) hay mucha inteligencia, protesta, crítica e infinidad de chistes. Es difícil de entender si no conoces su trabajo y especialmente sus letras, y no estás dispuesto a abrir un poco la mente, pero estos tipos tienen mucho, mucho mérito. Encima son sólo tres, qué cabrones...

En fin, tampoco voy a intentar convencer a nadie o insistirle por la fuerza. Esta es una simple reseña subjetiva, personal e intransferible de un disco como cualquier otro (bueno, no exactamente como cualquier otro). Espero que la disfruten los seguidores del grupo y si encima convezco o se lo descubro a alguien más, pues mejor que mejor. Vamos a entrar en faena:

Si bien ya el título del álbum de por sí es bastante inspirador, con Pastel tenemos la primera muestra del plástico de todo lo que decía al principio y sirve como buen resumen de la "filosofía Ladilla". Comienza con un riff que va creciendo en volumen (estilo Orion, pero más brusco) en una onda de Heavy cañero. Aparece un riff pesado y contundente seguido de una curiosa e interesante melodía de guitarra que parece prometernos que a lo largo del tema van a pasar cosas. Pues bien, pasan cosas. Eso sí, nadie espera (a menos que conozca al grupo ya de antemano) que lo que va a pasar va a ser que la voz de Juan Abarca va a hacer su aparición con un feo y hortera "Pasteeeeeeeeeeeel, pasteeeeeeeeeeeel...". Esto puede causar decepción, indiferencia y hasta algo de enfado a muchos, personalmente yo cuando lo escuché solté una carcajada que todavía deben estar oyendo los del piso de abajo. Qué grande es este señor. A esa primera línea de "Pasteeeeeeeeeeeel, pasteeeeeeeeeeeel..." le sigue otra que reza "Y no precisamente de mieeeeeeeeeeeel..." Adivinad de qué era el pastel. Musicalmente es un tema muy entretenido y con varios detalles interesantes.

A partir de aquí, no vamos a encontrar más que cortes cargados de música originalísima, de alto nivel técnico, y siempre al servicio de las surrealistas historias concebidas por estos tres genios. Todas son muy buenas y tienen, individualmente, detalles que las hacen grandes y que valga la pena dedicarle al menos alguna escucha atenta. En cada rincón del trabajo hay escondido un giro inesperado, un solo totalmente virtuoso, una línea de bajo vacilona, una melodía extraña, etc. Todo cuajando perfectamente y contribuyendo a la obra final. En el aspecto letras ya he dicho antes cómo va el tema. Debido a lo divertido de estas y lo variado y diferente de la música, el conjunto se hace entretenido y se pasa rápido, por lo que una escucha entra fácil. Voy a hablar algo más extensamente de mis temas preferidos, aunque por las características de los canciones, cualquiera puede ser tu favorita con la misma facilidad que puede disgustarte, así que...

Atente a tu tonta tarea es una pieza que se las trae. Me es difícil describir lo bipolar que resulta el contraste entre esa especie de estribillo totalmente dramático que tiene y el resto del tema sin descojonarme de risa. El caso es que tras dos minutos (exactos) de aliteraciones y cultismos intercalados con ese sentido "No me des la barrilaaaaaa!!" del estribillo por un lado, y de ritmos entrecortados y riffs que recuerdan a gente como RATM por el otro, se cansan de la historia y comienzan una sección instrumental de una riqueza compositiva increíble y absolutamente progresiva que cae sobre nuestras cabezas como una tormenta. Poco antes del final, se calma el asunto y acaba con unas suaves melodías a guitarra acústica que no pintan nada en el tema, pero ¿qué más da? Suena muy, muy bien, que es lo importante.

El final de Atente a tu tonta tarea se funde con Obcequeitor, que es uno de los clasicazos de la banda, y merecidamente. Gran composición (muy metalera), rapidilla y con varios riffs memorables, a la altura de una gran letra, en la cual Abarca habla en primera persona de sí mismo como si se tratase de una de esas personas que van por la vida más cerrados que un candado y que no piensan más que en sí mismos. Es una letra bastante explícita y ya desde el título se puede ir adivinando de qué va. Es de mis temas preferidos absolutos de la banda y con el que los descubrí y me enganché a ellos (el otro es Permanentemente Pendiente, del Analfabada de 2002), por lo que le tengo un cariño especial. Aquí dicen cosas que por exageradas que puedan parecer, quizá en parte debido a que están aderezadas con una enorme dósis de humor, de irreales no tienen nada, porque de hecho individuos de este estilo los hay en todos lados. En fin, algunos ejemplos:
"Los lugares que no he visitado es mentira que existan..."
"Tus pedos son armas químicas, los míos parfum pour homme..."
"Todo aquel que no haya nacido en mi pueblo... Está de sobra, así que fuera, largo de aquí!"
Y en fin, no digo más porque esta letra es enorme y no sería justo destriparla llevado por mi entusiasmo, si no la habéis escuchado aún.

Mención especial merece Mi Nave Mix. Pieza de casi diez minutos y principalmente consiste en un 5 en 1. De los cinco "temas", el primero (Mepende Mix) es un genial popurrí de trozos diversos de cancioncillas populares y tal. Ya sabéis, El Tractor Amarillo, Eva María se fue, etc. y muchos más ensamblados entre sí sobre una pieza de piano solo (bastante interesante, por cierto) y donde Juan Abarca alcanza una cota de ñoñería en la voz insospechada hasta el momento. La suelen usar como intermedio o introducción de algún tema en los conciertos. Me encantaría parafrasear algún fragmento, pero lo suyo es descubrirlo directamente oyéndolo, así que os invito a hacerlo. Al segundo trozo (Lee burro) le dan paso unos coros ("Sube a mi nave... Tu amiga gorda no cabe...") que me temo ellos mismos ejecutan, con un resultado un tanto cómico. Tiene un airecillo a Rock convencional con pinceladas progres bastante fresco y original. Muy dinámico. La letra fomenta la lectura entre todos nosotros y, de nuevo, no tiene ningún desperdicio, sobre todo el primer párrafo y el estribillo. Abruptamente comienza la tercera canción dentro de la misma canción, alias Tengo los cojones negros. Musicalmente está muy entretenida y tiene un estribillo-himno que es de mis preferidos del grupo, especialmente por la entonación que le dan. Enormísimo. Tras aparecer nuevamente esos coros ("Sube a mi nave..., etc.") comienza una cuarta composición (De tal palo tal paliza) interesantísima, especialmente en las guitarras. Musicalmente es mi "pedazo" favorito de todo el global de los 10 minutos, aunque la letra me cuesta algo pillarla. Abarca adopta a ratos un tono de autómata con resultado un poco raro, aunque gracioso. Finalmente, el último fragmento (Bombas nucleares) es una psicótica y muy compleja sucesión de ritmos y riffs bastante movidos y con giros cada poco, sobre los que Abarca repite la misma frase como 500 veces. Otra brillante ida de olla.

También quisiera pedir que prestéis mucha atención al inicio de Soy un fumador, porque ese riff que da comienzo es demasiado. Aquí se ve muy claramente por qué Mamá Ladilla son TAN buenos. ¿Cómo narices se concibe que antes de que pasen 5 segundos ya sepas que es un tema flipante? Ese riff tiene Thrash, tiene Funk, tiene Groove, ese riff tiene... Qué grandes son, leche. Musicalmente me encanta, es muy variado. La letra es una crítica hacia aquellos fumadores compulsivos que se fuman hasta las colillas del suelo, que dañan su propia salud, su economía, a la gente de su entorno, etc. Eso sí, todo sin perder su particular forma de decir las cosas, sin la cual, no serían Mamá Ladilla. Por otra parte, atentos todos a 1:30, porque esos fraseos no merecen pasar desapercibidos, como quizá ocurra al prestarse demasiada atención a la letra en ese tramo. Por último, en la recta final, pasados ya los tres minutos, estos cracks ejecutan una serie de giros rarísimos al ritmo y la melodía después de los cuales se quedan más frescos que una lechuga y, sin más, terminan el tema.

Soy músico es otro ejercicio intachable y brillante tanto musicalmente como letrísticamente. En este aspecto, consiste principalmente en un alegato en contra de aquellos individuos que ven en quienes se dedican enteramente a su música seres inútiles, que no aportan nada, pordioseros, etc. Sin llegar al nivel de los tipos que se describen en el track 4, a grandes rasgos se refiere más o menos al mismo tipo de pensamiento. La primera estrofa, que viene a ser el estribillo, ya directamente es memorable:
"Soy un músico, soy una puta.
Soy un músico, soy lo peor.
Soy un músico, no soy nadie.
Soy un músico, no existo."

...nada más que añadir. En cuanto a la música, es una composición bastante compleja (ya nos hemos dado cuenta de que eres músico, ya), muuuy difícil de tocar y más si, como tan impecablemente hace el señor Abarca, tienes que recitar ese pedazo de letra al tiempo. Aco-jonante. Como todos los demás, la verdad...

En fin, son demasiados los aspectos destacados de este trabajo como para comprimirlo todo en una reseña y que resulte cómodamente legible, por lo que sólo queda, insistiendo una vez más en que todos los temas son igual de destacables, recomendaros fervientemente una detenida escucha libre de opiniones prefabricadas y sin otras ideas en la cabeza que la disposición a gozar de 45:55 (jeje) minutos de buena música.

Puntuación: Sentimentalmente le pondría más, pero no sería justo para con otros discos que me gustan, por lo que se queda en 4 cuernos.

Juan Abarca - Voz y guitarras
Llors Merino - Bajo
Ferro - Batería
Arturo Ballesteros - Piano y teclados