Machine Head - Unto the Locust

Enviado por Hawkmoon el Jue, 22/09/2011 - 01:49
129

1. I Am Hell (Sonata in C#)
2. Be Still and Know
3. Locust
4. This is The End
5. The Darkness Within
6. Pearls for Swine
7. Who We Are
8. The Sentinel (Judas Priest)
9. Witch Hunt (Rush)
10. Darkness Within (acoustic)

"Burn my Eyes" llegó a la escena Metal, por sorpresa, en 1994. Y abrió nuevas puertas a otros mundos. La bandaza del ex-Violence, Robb Flynn, no se amedrentó ante el material que otros grandes lanzaban ese año, caso de Sepultura con su "Chaos A.D" o Pantera con su salvaje "Far Beyond Driven". Y así ha seguido, año trás año, desde su creación. Sin amedrentarse, digo. Por que no se puede decir lo mismo del nivel de la banda, que ha visto como, desde la cima, la cosa iba peligrosamente perdiendo fuelle y garra.

Pero "The Blackening", señores, cambió las cosas, volviendo a posicionar a Machine Head como lo que es: una despiadada máquina riffera, dotada de incontestable poder y más Heavy que el acero. El disco del 2007 demostró que nunca se puede uno rendir, que la gente, a veces, es como el buen vino y mejora y mejora. Eso les pasó a los cachorros de Flynn. Mejoraron y mejoraron, dando a luz a uno de los mejores trabajos de la década y volviendo a sentarse en un trono en el que llevaban demasiado tiempo sin sentarse.

Y, ahora, con "Into the Locust", la apuesta para el 2011, no se puede ir con ganas de menos. Perder el trono es una jodienda de cuidado, algo que puede joderte hasta decir basta. Flynn ha conocido la victoria y la derrota, exprimidas, ambas. Flynn no quiere volver a llorar. Flynn no quiere teñirse de rubio pollo. Flynn es metalero, pura fuerza, puro cabreo. Se acabó, y por siempre, ser un rey entre emos. "Unto the Locust" viene con ganas de pelea. Normal. Después de entregar "The Blackening" es imposible no querer seguir manteniendo el cinturón de pesos pesados. Imposible del todo. La actitud no puede decaer. No debe. Confíamos en tí, Robb. No falles.

"I Am Hell (Sonata in C#)", el inicio, con una intro que vive más tiempo del deseable, pero que despega a piñón fijo una vez desea nacer como ente metalero. Velocidad, densidad, algo muy en la linea de aquella fantástica apertura de su anterior disco, unas guitarras brillando totalmente (cómo se notan las tablas y la técnica de Demmel y Flynn, joder), coros con empaque, que se quedan, que desgarran, solazos de impacto. Todo un puñetazo en tu feo careto. Mola. Mola mucho. Mola un huevo. Composición apasionada, con alma, fresca y oscura. Empieza a ser norma el que un disco de Machine Head se abra con futuro material de leyenda. Las acotaciones blackers, sobretodo en las cuerdas, uffff, un alucine. Machine Head saben robar como nadie. Hacen suyo el mensaje de cualquiera. Eso es un don. Un don de las putas tinieblas.

"Be Still And Know" sigue al nivel de su primera hermana. Caña, magnetismo, cojones...de todo un poco. Y todo bien. Cosa que no puedo decir de "Locust", que transcurre lentorro, muy light, demasiado fofo y falto de forma. Un disparo nada certero, muy difuso. Track de relleno. Uhmmm, que bajón, colega. Qué coñazo. Espero más leña. Necesito sudar.

Mis oraciones tienen su jodido fruto, hermanos. "This Is The End", quizás, el mejor trallazo de toda la obra, aposenta su culo sobre nuestra cara. Y se caga encima. Sin más. Tema "in crescendo", que empieza elegantón y acaba en la cima. Más "blackeo", un McClain lanzadísimo, más demostraciones de que la garganta de Flynn, pese a no ser, para nada, la de un portento, tiene carisma, un sello de lo más personal. Voz icónica para un combo que merece muchos honores.

"The Darkness Within", "Pearls For Swine" y "Who We Are", los tres temas finales, la triada que Flynn piensa que es la mejor (qué equivocado, colega) para cerrar el negocio del año, acaban apostando por entregar un material muy decente, cañero por momentos, con personalidad en algún surco, con un latido potentorro...pero, joder, trás enfrentarte a ellos como que te invade una extraña sensación, un olor al pasado (y no al molón, sinó al "Nu-mierdecilla"). La cosa parece descompensarse bastante. La obra ha empezado genial, ha tenido picos altos, se ha mostrado bien peleona, pero, entre algún tema medio que aburre a las moscas y una parte media-final que no es para tirar cohetes, no funciona del todo. Y menos si lo que esperas es un "The Blackening II". (pedir un nuevo "Burn My Eyes" ya era algo utópico). Como siempre, Robb y su bandaza, como los genios, con sus altibajos.

Las versiones, "The Sentinel" y "Witch Hunt", de Priest y Rush, respectivamente, funcionan, tienen su rollete. Machine Head ya demostraron con "Hallowed Be Thy Name" o "Battery" lo bien que se les daba reinterpretar a los maestros. Pero el regalito ya no nos convence. Quería un disco plagado de clásicos instantáneos. No un compendio flojote de quienes son Machine Head. En lo del tema final acústico no entro. Sobrante.

Un buen disco para muchas formaciones. Algo menor, comparado con lo esperado por muchos. Un disco de contrastes. Mierda y caña. Bajón y subidón. Machine Head siempre fueron como una droga. Pero ya se sabe que no siempre sientan bien.

3 cuernos (medio-altos) para un disco que estaba, por cojones, por definición, destinado a ser la entrada definitiva de Machine Head al Olimpo de los dioses. Y que, queramos o no, ha fracasado en su misión. Hermano pobre de "The Blackening". Aún así, se disfruta. Momentazos asegurados. Pero nada que venga a imponerse, con los años, como una jodida pasada. Y eso, después de "The Blackening", es el putadón del siglo.

Disco del que, con el tiempo, uno se acaba olvidando. Qué pena. Tanto esperar...

Robb Flynn: Voz y guitarra
Phil Demmel: Guitarra
Adam Duce: Bajo
Dave McClain: Batería

Sello
Roadrunner