Machine Head - Concierto Sala Razmatazz 14-11-2014 (Barcelona)

Enviado por Betrayer el Mar, 25/11/2014 - 00:06
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1. Now We Die
2. Imperium
3. Beautiful Mourning
4. Locust
5. Bite the Bullet
6. Ten Ton Hammer
7. Ghosts Will Haunt My Bones
8. Darkness Within
9. Bulldozer
10. Killers & Kings
11. Davidian
12. Aesthetics of Hate
13. Old
14. Halo

¡Oé, oéoéoé, oé, oé…! Seguro que este popular cántico festivo, se le quedó grabado en la memoria para siempre a un Flynn que, si no manchó sus gallumbos el pasado viernes en Barna, poco le debió faltar. Y es que lo acontecido es una de las cosas que a priori te puede ocurrir, cuando encaras un concierto a sabiendas que las 1.100 personas allí presentes, han acudido al evento única y exclusivamente para verte a ti, a tu banda, a unos Machine Head que atraviesan un estado de forma enorme desde hace ya unos cuantos años (recién publicado el The Blackening para ser más exactos), y que de momento, parece no tener fin.

En esta vida, en casi todos los terrenos, existen diferentes niveles, y en el Metal la cosa no iba a ser diferente. Y mientras que John Henry (cantante de los teloneros Darkest Hour), se pasó el concierto pidiendo un circle pit tras otro sin demasiado éxito, pues está en un nivel inferior, a Machine Head le ocurrió todo lo contrario. Los cánticos festivos, los circle pit, el alocado moshpit, los numerosos headbanging y derivados, llovían de una forma natural, sin necesidad de que Flynn pidiese ninguno de ellos, porque obviamente los de Oakland están en otro nivel. En un nivel superior que solo alcanzan las grandes bandas, con uno de los directos más demoledores que existen actualmente, y meritoriamente con un set list basado sobretodo en sus últimos trabajos, cosa que no pueden decir la mayoría de “dinosaurios” metálicos que viven de renta.

A diferencia de hace tres años, Machine Head se presentaba con una escenografía algo más austera pero igual o incluso más efectiva que en su anterior gira. Desparecieron las pantallas gigantes y apostaron por un escenario plagado de su emblemático logotipo en forma de rombo, salvaguardado por los dos leones rampantes hacha en mano. Apostando por la llamativa combinación entre el color rojo y negro, y un juego de luces muy acertado.

Entramos en faena como era de esperar. Suenan los primeros compases orquestales de “Now We Die” y comienza el espectáculo. La gente reaccionó muy bien a este primer tema, aunque el sonido no fue todo lo bueno que cabía esperar, algo normal en los primeros compases de cualquier evento, y demostró que aunque hacía tan solo una semana de la publicación de su nuevo trabajo “Bloodstone & Diamonds”, había bastado para memorizar los nuevos cortes. Del nuevo trabajo también cayeron la celebrada “Killers & Kings” y “Ghosts Will Haunt My Bones”, que todo lo contrario, fue el único corte del show que pasó relativamente desapercibido, siendo el que menos movió al personal.

Sea como fuere, el equilibrio mostrado durante todo el show fue muy bueno, saltando de uno a otro disco sin problemas, y contentando así a todo el personal allí presente. Siguieron a “Now We Die”, dos auténticos trallazos como son la potentísima “Imperium”, cuya acelerada parte final provocó el primer circle pit de la noche. Y para cerrar la triada inicial “Beautiful Mourning”, tema con tensiones muy cambiantes que te lleva del cabezeo controlado a la agresividad más hiriente. “Locust” aportó algo de pausa, y demostró que aun siendo uno de sus cortes de estudio más cuestionados, funciona cojonudamente bien en directo.

“Bite the Bullet” satisfizo al sector más “grooveliano”, aunque yo pienso que es un tema que podrían comenzar a ahorrarse en directo al igual que “Bulldozer, y más visto el arsenal del que disponen actualmente con el material de sus tres últimos discos. Esta opinión es totalmente subjetiva, pues huelga decir que ambos fueron muy bien recibidos por el respetable, ya que una cosa no quita la otra. “Ten Ton Hammer” sirvió para que pusiéramos a funcionar de veras nuestros muelles, saltando toda la sala como si tuviera intenciones de tocar el techo. Lo de “Davidian” y “Old” sí que es irrefutable e inamovible, los dos temazos de su aclamado debut “Burn My Eyes” siempre cunden, aunque en esta ocasión veíamos como “Halo” remplazaba a “Davidian” como corte de cierre, un tema que ya es a día de hoy un clásico entre los clásicos de la banda.

Aunque si tengo que destacar un momento especial durante el show, dejando de banda la manteca que repartieron con “Aesthetics of Hate”, ese fue sin duda el preludio y el tema en sí “Darkness Within”. Antes de arrancar, Flynn se enroló en un monólogo que demostraba lo a gusto que estaba allí esa noche, haciendo referencia incluso al mítico directo de Sepultura “Under Siege” de 1992 grabado precisamente en aquella sala cuando aun se llamaba Sala Celeste. Acabadas las presentaciones el público pudo disfrutar de uno de sus nuevos hitos, pero lo mejor estaba por llegar, y se produjo en la parte final del corte. Como todos sabéis el tema acaba a forma de tarareo, pues bien, la muchedumbre allí presente comenzó a repetir la parte final una y otra vez, imposibilitando que Flynn se ausentara del escenario, y llegó un momento mágico, único, de los que hay que vivir y de los que se quedan para siempre en la memoria, cuando de forma totalmente espontánea y natural, como si estuviésemos comandados por un director de orquesta, el susodicho tarareo fue cobrando velocidad para regocijo de Flynn que estaba disfrutando de lo lindo emborrachándose del calor desprendido por la multitud. Y ahí no quedó la cosa pues poco después la muchedumbre también se arrancó con los “Oés” mencionados al principio de la reseña, también de una forma espontánea y dejaron estupefacto de nuevo a Flynn.

Buen rollo, mucho buen rollo el que se vivió aquella noche en la sala. Flynn, con ánimos de caldear aún más el ambiente hizo un amago de arrancarse con un clásico de sus amados Iron Maiden con el riffeo inicial de “The Number of the Beast”, para seguir después con “The Trooper”, esta apoyada incluso por el resto de músicos. Pero no, la cosa no prosperó, y simplemente quedó en un amago, una mera anécdota divertida y juguetona.

Y así, con la mencionada “Halo” se cerraba otro pedazo de show de los americanos que volvieron a conseguir que los allí presentes saliéramos con una sonrisa de oreja a oreja, y despachando todo tipo de comentarios positivos respecto al evento al igual que hace tres años. Con la sensación de haber vivido un show prácticamente perfecto, de los que no se dan a menudo, y que justifican plenamente el dinero invertido. Porque todas las bandas de Metal tienen épocas y momentos de forma concretos, y los Machine Head actuales están en un momento enorme del que hay que disfrutar porque si no, más tarde, cuando den el bajón (si es que algún día lo dan), te puedes llegar a arrepentir de no haber estado allí. Y para cuando se les pase, yo (el burro delante) y 1.099 metalheads más, podrán decir eso de “yo estuve allí”.

Machine Head
Darkest Hour