Mägo de Oz - Finisterra

Enviado por Marcapasos el Mié, 24/12/2014 - 04:36
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Desde sus inicios, la banda de Heavy y Folk española Mägo de Oz había crecido de manera pasmosa en muy poco tiempo. Ya en 1999, con tres discos en su haber, se habían convertido en uno de los grandes estandartes del panorama español, una de las mayores bazas para valorar el buen hacer musical hispano.
Pero en el 2000 cayó la gota que colmó el vaso: “Finisterra”. Este cuarto larga duración, de carácter conceptual, más que significar “el fin de un camino” (o de una carrera, ya que estamos), llegó a ser el comienzo de, por así decirlo, el poder absoluto, una catapultada al éxito sin precedentes, en el que Txus y compañía se veían en la mismísima gloria.

Mägo de Oz no hacía más que pasar por su mejor momento en su historia, el cual no volvería jamás a repetirse en tal magnitud, y en esto, no cabe duda alguna. Tampoco volverían a repetir tal escalofriante cantidad de himnos y temas angulares en un sólo álbum. Y además, los Mägo disfrutaban del momento en que Txus se hallaba expresamente brillante en cuanto a compositor lírico se refiere (otra de las razones por las que la banda supo acercarse a un público tan extenso).

Pero dejémonos de cháchara. Más vale una melodía que mil palabras, ¿cierto? Se dijo, pues: ¡al lío!

El álbum (compuesto asimismo por dos discos) abre sus puertas con un breve prólogo, un entorno místico y misterioso, donde la voz de un joven infante narra lo siguiente:

“Dicen que de todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre, y habla sin tener nada que decir.
Por eso es mejor forjar el alma que amueblarla. Es el fin del camino… es Finisterra.”

Tras lo cual resuena una marcha gaitera. Tras volver al oscuro entorno por unos breves momentos, explotan las baterías, resuenan las más poderosas guitarras, relucen los agudos de José Andrea y los violines nos transportan a las mágicas melodías insignia de Mägo de Oz con "Satania". Es un tema pragnado de velocidad, con una lírica bastante crítica, en la que se nos describe (a través de curiosas y acertadas metáforas) un mundo hostil, gobernado por la tecnología y los humanos carentes de alma y sentimiento (un tema a la más purista esencia de Orwell, vamos). También podemos ver (en el estribillo, por ejemplo) un mayor protagonismo de los coros. Y… joder, qué pedazo de instrumental a partir del minuto ‘4:20’, en el que los punteos de guitarra y los violines juegan sin tapujos con las melodías, y qué solazo de Carlitos… “Satania”, temazo BRUTAL donde los haya.
Y seguimos con otro himno, "La Cruz de Santiago", una canción de Speed Metal folklórico en el que José demuestra lo especial de su voz a lo largo de ésta, así como la gran habilidad de Mohamed al violín. Grande este tema, y grande la despedida coral.
Otra más. Ni más ni menos que la archiconocida "La Danza del Fuego", la cual comienza como una triste nana, que despierta momentos después, avanzando con muy buen paso y protagonismo en el violín. La canción trata aspectos filosóficos de carácter existencial, todo un acierto por parte de Txus, y una de las canciones, en cuanto a apartado lírico se refiere, más apreciables dentro de la discografía de Mägo de Oz, así como también por su complejidad.

Y… ¡otro himno a la saca! ¡"Hasta que el Cuerpo Aguante"! Este track posee como bases principales fuertes riffs (tanto a guitarra eléctrica como a acústica) y una orientación celta muy pronunciada. En este tema, Txus expresa sus sentimientos hacia “la música”, la cual es, como ya ha dicho en numerosas ocasiones, su primer amor. Cuenta además con la colaboración de Pacho (vocalista de Ankhara).
"El Señor de los Gramillos" (buen juego de palabras, por cierto, bien dirigido hacia la consagrada obra de Tolkien) sacará a relucir de forma inmediata el lado hardrockero y gamberro de la banda, sin dejar de lado el estilo celta más puro. Irule! ¡Ion machine!
Seguimos explorando el Hard Rock con "Polla Dura no cree en Dios", canción bastante satírica y plasmada del buen humor de la banda, hallase en él puentes y estrofas con muchísima chispa y un estribillo explosivo (¿huele a tributo a ZZ Top en el riff principal?).

A continuación nos encontramos con tres covers, los cuales, como suelen ser en los discos de Mägo de Oz, están cantados en español aun siendo versiones de canciones escritas originalmente por bandas extranjeras. Comenzamos con "Maite Zaitut", versión cantada de ”Deu tu Ganeme”, canción de la banda folklórica bretona Gwendal. Al igual que ésta, la canción comienza muy lentamente, cambiando los tempos más adelante, dando momentos más explosivos. También encontramos nuevas implantaciones bastante ingeniosas (el momento en el que el bajo de Salva hace de las suyas es un buen ejemplo). Por su parte, tenemos a "Duerme...", cover a “Scarborough Fair”, del dúo musical Simon & Garfunkel. Es una balada con un comienzo muy dulce. Dicha dulzura queda eclipsada, no obstante, por la dureza de las guitarras que implosionan al puro sonido metálico. Y por último, escuchamos a "Es Hora de Marchar", la cual es una versión de una de las más dignas obras maestras de Rainbow: ”Rainbow Eyes”. A su vez, es el tema que cierra el primer disco de Finisterra. Melódicamente, es muy fiel a la versión original, y la letra, escrita por Txus, como es habitual, hace verdadera justicia al legado de Blackmore. Madre mía, es innegable que, a la hora de escoger canciones a versionar, Txus tiene muy, pero que muy buen gusto.

Y entramos de lleno con el segundo disco del trabajo, el cual empieza con… bueno, ¿de verdad merece presentación? Señoras y señores, amigas y amigos… ¡"Fiesta Pagana"! Esas flautas y guitarras acústicas que suavemente van en crescendo hacia el mismísimo cúlmen, no sólo una de las canciones más emblemáticas de esta banda, sino la que más. Cuántas veces habrá sonado por la radio, cúantas en concierto, cuántas cantadas por las multitudes… no se puede describir la manera en que cambió el panorama de la banda una sóla canción de tan simple estructura, pero tan eficaz a los oídos. Mágico.
Pero centrarse tan sólo en fiestas paganas es un error inconmensurable, sobre todo teniendo en cuenta qué canción toca: "El que Quiera Entender que Entienda" (lo cual no es moco de pavo). Se trata de un tema melódico, armónico y verdaderamente rico en cuanto a diversidad instrumental se trata (resalta sobre todo el excelente uso del teclado, tocado por Kiskilla). El significado de su letra es uno de sus abundantes puntos fuertes, los cuales hacen merecedores de profundizar más y más en esta pieza. Dato: el propio título es una citada bíblica bastante popular en autores como Miguel de Unamuno. El que quiera entender, que entienda, ¿no?

A su vez, "Los Renglones Torcidos de Dios" es una canción imponente de veras, llena de poderío, virtuosismo folklórico y genio musical. Destaco una vez más la riqueza del apartado lírico, abundante de hipérboles, metáforas y antítesis.
"La Dama del Amanecer (Kelpie)", es un divertido cover del tema homónimo (”Kelpie”) de los míticos Jethro Tull. El cover resulta dignamente fiel a su obra origen, sobre todo a su sentido celta florido.
Pasamos con otro tema esencial: "Tres Tristes Tigres", una continuación de “El que Quiera Entender que Entienda”, siendo una hermosa balada acompañada por un piano que embelesará al escuchante de inmediato y la voz de José, más dulce que nunca. Tal vez soy un pesado repetitivo, y de verdad que lo siento… pero he de insistir una vez más en el apartado lírico. Hay tanta belleza, un sentimiento tan sobrecogedor…

"A Costa da Morte" es el plato instrumental del compacto, una pieza de puro espíritu celta, donde dominan las hermosas melodías creadas por los numerosos instrumentos acústicos, violines, flautas y whistles. A esta instrumental le sigue otro tema de enormes magnitudes, "La Santa Compaña", Heavy Metal de lo mejorcito, y encima con sentido épico, ¿qué mas pedir? El momento de los coros, que hacen a su vez de estribillo, es simplemente magnífico.
"Conxuro" es un tema muy interesante, en el que Txus nos transporta hasta aquelarres y escenarios de brujería, entre potentes riffs y guitarreos, y hechizos de magia negra, pronunciados por Esther García Menager. Siguiendo la senda de la hechicería, hallaremos a "Astaroth" tema que mezcla con alta precisión el sonido del Heavy Metal con melodías más orientales. Es una canción no menos que extravagante, con muchas caras y facetas, pero que, ante todo, refleja una belleza extraña y curiosa. Pedazo de momento, por cierto, cuando canta Mar Cabello junto a José Andrea, sencillamente espectacular. Otro clásico imperecedero de la banda. Por otra parte, subrayo la gran cantidad de referencias halladas en este track. La frase "Soy el que soy", por ejemplo es una cita bíblica, la respuesta que dio Dios a Moisés cuando se le presentó ante la zarza en llamas (Éxodo 3:14), mientras que "el Portador de Luz" hace referencia a Lucifer.

Pocas veces podremos analizar piezas de Rock español como la que, a continuación, viene, el tema homónimo, el fin del camino… "Finisterra". Quince minutos de obra musical que cerrarán este disco, alcanzando antes el mismísimo cielo, comenzando desde sus épicos coros que tan bien ponen la piel de gallina (“Oh Finis, Oh Terra”) hasta las grandísimas composiciones a lo largo de su transcurso, donde hallaremos momentazos únicos en su especie, y muchísimas sorpresas, así como grandes colaboraciones, como Sherpa o Juan Gallardo, quienes prestan su voz a la obra, y una lírica crítica que no dejará títere con cabeza a la hora de detallar y rechazar el modo en que el hombre conduce a su integridad hasta el mismísimo fin. “Finisterra” queda por sí sóla como un tema grande entre grandes, sin discusión.

Si Mägo de Oz de verdad alguna vez ha otorgado un legado y dejado su huella en la música Rock hispana, pues se trata de este disco. Opiniones y opiniones habrán acerca de la bajona que pegó la banda en trabajos posteriores, pero lo que sí queda cristalino es el hecho de que nunca, jamás de los jamases, volverán a plasmar el sentimiento de este melancólico “Finisterra”, ni Txus volverá a escribir como aquí hizo, donde de verdad demostró su genio como letrista.
Por todo esto y más, “Finisterra” queda galardonado como una verdadera obra maestra, verdadera muestra y ejemplo de cómo hacer un disco conceptual de Metal.

Pocas veces, (por no decir ninguna), me he sentido tan seguro de otorgarle cinco cuernos a un álbum, y, sabiendo que hay opiniones y opiniones acerca de esta banda, sintiéndolo mucho, me mantengo en mis trece.
Ahí lo tenéis. Os deseo, ante todo, una muy feliz Nochebuena.

Jose Andrea / voz
Txus / Batería
Carlitos / Guitarra solista
Frank / Guitarra rítmica y coros
Mohamed / Violín
Salva / Bajo
Fernando Ponce / Flauta travesera y whistle.
Sergio Cisneros "Kiskilla" / Teclados, sintetizadores y acordeón

*Colaboraciones*

Sherpa (ex-Barón Rojo) / Voz en "Finisterra"
Juan Gallardo (Ángeles del Infierno) / Voz en "Finisterra"
Pacho (Ankhara) / Voz en "Hasta que el cuerpo aguante"
Silver (Muro, Silverfist) / Voz en "El señor de los gramillos"
Esther García Menager / Voz en "Conxuro (da queimada)"
Mar Cabello / Voz en "Astaroth"
Cecilio (Ankhara) / Solo de guitarra en "Finisterra"
Juan de Vicente / Gaitas en "Prólogo" y "La Cruz de Santiago"
Álvaro Rodríguez / Narración en "Prólogo"

Sello
Locomotive Music