Los Suaves - Malas noticias

Enviado por Marcapasos el Lun, 15/08/2016 - 16:42
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Pareciera que, desde la segunda mitad de la década de los 80’ hasta el 2000, la senda que dibujaron Los Suaves en pos de su perfilada carrera no seguía otra dirección que hacia arriba. Y he de retractarme, pues, más que parecerlo, así era.

La de los hermanos Domínguez era, antes de que ellos mismos se dieran cuenta, una banda que se había hecho a sí misma, demostrando talento, pasión y un acercamiento sin par para con un público cada vez mayor (tal y como se atestigua en el directo del 89’, Suave es la noche.
No podía ser menos teniendo a sus espaldas a un debut tan excelente y personal como Esta vida me va a matar y un sucesor notorio como Frankenstein, seguidos por un Ese día piensa en mí que no tardaría en catapultarlos al éxito, tal y como merecían. Así bien pueden subrayarlo clásicos de la talla de Peligrosa María, Dolores se llamaba Lola, No puedo dejar el Rock o Una ciudad llamada Perdición, los cuales, dentro de sus conciertos, supondrían muchísimo más que caña rockera.

Más tarde, en 1989 (lejos de minusvalorar la importantísima labor de Ángel Ruíz y ‘Hermes’ Alogo) llegaría Alberto Cereijo (quien ya había participado anteriormente con el grupo) como nuevo guitarrista, el cual, además de provocar un cambio en las tuercas compositivas de la banda, orientándolas hacia corrientes más potentes e, inclusive, agresivas (sin dejar de lado el espíritu de la banda, sino, más bien, reforzarlo más aún) , daría lugar a la creación de canciones mucho más complejas a nivel instrumental, tal y como se aprecia en el disco en que debutó, Maldita sea mi suerte, con canciones como Pardao, Viajando al fin de la noche o La noche se muere.
Yosi y los suyos solo supieron crecer y, junto a ella, ir más allá de la música.

En definitiva, Los Suaves no podían esperar otro disco que no fuera el que aquí nos ocupa: Malas noticias (1993). Con una de sus portadas más llamativas y trágicas (obra de José Carlos Álvarez), así albergando ocho temas en total (la mitad de ellos superando los seis minutos de duración), este, su quinto disco de estudio, tal vez no se sitúe dentro de sus más afamados tops, aunque, sin embargo, sí se trata de uno de sus plásticos más redondos, logrados y, por qué no decirlo, oscuros.
Además, estamos ante el primer trabajo de la banda grabado junto a una multinacional, Polygram Ibérica, con la que también trabajarían para la posterior producción de Santa Compaña y San Francisco Express, y esto se nota mucho al hacer resaltar una producción más pulida y limpia durante su audición.

“Hace mucho tiempo, alguien dijo que ‘en el mundo todo lo que pasa, la vida misma, es llevado a morir a un libro’. A mí me gustaría decir que en el mundo todo lo que pasa, la vida misma, es llevado a morir a una canción”.

Con esta premisa, Yosi y compañía abren su función con la inicial homónima, Malas noticias. Desde que se dejan escuchar los primeros portazos, seguidos de las cuerdas acústicas, continuadas por las eléctricas y llevadas a brillante puerto de la mano del (excelente) canto musical-narrativo del vocalista, uno ya lo sabe: canciones como esta, cuyo hálito acaricia sucintamente el corazón, jamás, salvo los sentimientos florecidos, podrían ajusticiar una detallada descripción de tal composición, desde el poético entramado de sus versos (cuidadosamente correspondidos los unos con los otros para desembocar en su estribillo) hasta el desenlace solista desencadenado por Cereijo y Moncho. Musicalmente de lo más triste que ha creado la banda, pues pocas canciones se me ocurren tan perfectas como para retratar el momento en que uno ve las noticias, ya sea por televisión o al echar mano del periódico, y ver en qué se ha convertido el mundo en que habitamos. No necesitamos imaginar un infierno a la hora de pisar la tierra que pisan nuestros pies, y eso Los Suaves lo expresan con una abismal crudeza.

Pero, por suerte, aún queda amor y arte que valorar y apreciar de entre los resquicios del tiempo. Y música, sobre todo música, la mayor razón por la que el corazón de Los Suaves jamás cesará de latir con ímpetu y ardor inmortal. Esto queda plasmado en Corazón de rock and roll, tema de un Rock de lo más potente (con un sonido abyecto ya cercano al Heavy Metal más salvaje).

A continuación, la banda presenta lo que es una sola canción de doce minutos dividida en dos capítulos, siendo el primero de ellos Por una vez en la vida, un poema maldito en que se acentúa la potencia de las guitarras guiadas por Charli y Gelo en las rítmicas. Y ojo, la irrupción de su secuela no podría ser más total y estremecedora como en la que se nos ha legado. Como cada noche disminuye el tempo para ofrecer una canción de abrupto sobrecogimiento de principio a fin (y buena culpa de ello la tienen la majestuosa interpretación de Yosi y el instrumental desenlazado por el conjunto), no solo en lo musical, sino, también (y no podía ser de otra forma) en lo lírico, un precioso tratado repleto de bohemia y nocturna soledad. Sin ser de las más conocidas piezas de los aurienses, es, sin duda, de uno de sus mayores logros como grupo.

Otro punto que cabe señalar es Si te atreves a nacer, en el que encontramos una canción en que se entremezclan de forma maestra lo bello de la armonía melódica con la podredumbre reflectada en su letra, otro mosaico tenebroso de nuestro hogar, la obra de un dios cruel y enfermo en el que ¡jamás verás el sol!.
Los desperdicios y fallos de la vida vuelven a tener lugar con Ella arruinó mi vida, una fuerza de riffs veloz e imparable entrelazadas con las partituras solistas trazadas por Cereijo. Su secuela antitética, El último metro, habrá de rechazar la tensión previa en una composición completamente acústica y de atmósfera relajada, la cual se alza como la caricatura de una mujer trabajadora y cansada, siendo su escenario el tren en que duerme las horas que le quedan antes de volver a enfrentarse con el día a día que tan mal la trata.

El CD acaba su ronda con la magistral Dile siempre que no estoy, toda una explosión de salvaje Rock ‘n’ Roll en el que liderarán la marcha las bases rítmicas de guitarra bañadas en unos tintes lucidos de Punk, cuantiosas escenas instrumentales y las participaciones de Yosi al micrófono y a la armónica.

Los Suaves, banda de Rock nacida ‘para jamás llenar grandes estadios’, no necesita de excelsos lujos para dar a luz a trabajos como Malas noticias, álbumes imaginados desde el corazón y hacia el alma del oyente, con el fin de sentirse uno más vivo que nunca.

Y es que, en el fondo, y lejos de lo que se tiende a comentar, Los Suaves no tienen escalas, ni reglas ni rectitudes. El gato negro no entiende de normas ni deberes, y discos menos celebrados como Malas noticas demuestran poder batirse frente a frente contra ‘los tres trabajos magnos de siempre’. O, aún mejor, convivir con ellos en labrada paz y perfecta conjunción.

Disco necesario para la colección del amante del mejor Rock en español, y otro grandísimo trabajo de Los Suaves para la posteridad, pintores de sentimientos, realidades y pensamientos que todos tenemos alguna vez (o a diario, vaya), maestros como pocos.
Cinco cuernos que se ganan sin problemas las malas noticias de los de Ourense, el disco que nació en uno de los momentos más altos en la carrera del grupo.

Música Suave, en estado puro. No necesitas más.

Yosi / Voz, guitarra, armónica
Alberto Cereijo / Guitarra
Ramón "Moncho" Costoya / Guitarra
Carlos "Charli" Domínguez / Bajo
Ángel "Gelo" Barrio / Batería

Sello
Polygram Ibérica