The Lord Weird Slough Feg - Down Among the Deadmen

Enviado por el richard de … el Vie, 29/05/2020 - 14:09
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Hay gente que piensa que después de los años 80s en el mundo del heavy metal ya todo quedó escrito, hasta el punto de que he llegado a escuchar a gente decir que no merece la pena escuchar material grabado en este siglo porque son versiones peores de lo que se hizo en esa época. Y bueno, en parte lo puedo llegar a entender, porque sí que es verdad que hay mucha banda joven que intenta ser la nueva versión de un grupo clásico y termina fracasando y quedando en una burda parodia (te están mirando a ti Blazon Stone). Pero si en esto del heavy metal nos quedáramos en la superficie, sin explorar las profundidades como es debido, ¿cuánta buena música nos estaríamos perdiendo?

Y es que si buscamos bien aún en el nuevo siglo se pueden encontrar bandas con muchísima personalidad. Y no hay palabra que defina mejor a The Lord Weird Slough Feg, personalidad. Ya desde que vemos el nombre que le pusieron a la banda nos damos cuenta de que estos tíos muy comunes no eran. Por lo visto está sacado de una serie de cómics llamada Sláine, la cual está basada en las leyendas y la mitología celta, un tema que será muy prominente en las letras del grupo. Sin embargo, este nombre les trajo problemas y a partir de 2005 para el disco Atavism lo recortaron a simplemente Slough Feg, y es que según palabras de Mike Scalzi en algunas tiendas de discos los ponían en la S, en otras en la L y en otras en la T, lo que hacía muy complicado buscar discos suyos en concreto.

La verdad es que a mí me caía simpático el nombre completo anterior al recorte, me parece que les daba aún más personalidad si cabe, pero de todas formas dicen que incluso la propia banda se referían a ellos mismos como Slough Feg y lo de The Lord Weird era solo un título molón para poner antes del nombre de la banda en los discos.

Como ya he dicho antes, las letras del grupo están en gran parte influenciadas por la mitología celta, pero contrario a la mayoría de grupos del rollo épico estas cuentan con una profundidad asombrosa. Y es que Mike Scalzi, el alma y cerebro de Slough Feg, trabaja de más ni menos que de profesor de filosofía, y aprovecha sus conocimientos en la materia para plagar sus canciones de temas interesantes como la evolución mental y moral de las personas a lo largo de su vida, o la miseria que incluso las personas que parecen más normales esconden en su interior. Y el tío no era solo inteligente, sino que además tenía una presencia y actitud en el escenario que ya la quisieran muchos grandes para sí mismos.

Un año antes, en 1999, sacaron a la venta Twilight of the Idols, que sin ser un mal disco para nada si que me parece abusaba demasiado de la influencia folk, quitándole demasiada potencia a la música del grupo. Esto fue algo que en este Down Among the Deadmen solucionaron. Las melodías folk influenciadas por la música de Thin Lizzy siguen presentes, pero dejan espacio de sobra a los riffs cortantes y desarrollos instrumentales intensos, jugando el disco en una dicotomía entre la agresividad y la melodía que lo hace excitante a la vez que memorable. ¿Y recordáis lo que decía al comienzo de la reseña? Sí que es verdad que probablemente Slough Feg no inventen nada nuevo como tal, pero a ver cuantos grupos tienen la personalidad y las pelotas de mezclar lo mejor de la música de Thin Lizzy, Manilla Road, Iron Maiden, Judas Priest, Candlemass y Manowar y salir triunfantes de la batalla.

Para empezar, “Sky Chariots” ya es un golpe en toda la cara, con un riff demoledor y una atmósfera épica en su parte central instrumental que nos ayuda a sumergirnos perfectamente en lo que va a ser este viaje. Según palabras del propio Scalzi, en este período de la banda (que comprende este disco y el siguiente Traveller) estaba obsesionado en hacer la música lo más “complicada” posible. Quería hacer desarrollos instrumentales únicos para cada canción, que todas fueran distintas, y es algo que a la hora de escucharlo se nota y le da una variedad increíble al disco al no tener dos canciones que estén realizadas bajo las mismas estructuras.

“Walls of Shame” y “Warriors Dawn” nos ofrecen más metal épico de calidad, conformando junto a la inicial “Sky Chariots” una trilogía para quitarse el sombrero. Pero a partir de “Beast in the Broch” es cuando la cosa empieza a virar y empezamos a encontrarnos con muchísima más variedad. La propia “Beast in the Broch” es una instrumental acústica que nos introduce a “Heavy Metal Monk”, el tema más puramente Lizzy del álbum. “Fergus Mac Roich” y “Trades and Gunboats” conformarían la parte más puramente heavy e hímnica del disco, siendo temazos de estos para ser cantados con la cerveza bien en alto. Por su parte, “Troll Pack” y “Psionic Illumination” nos ofrecen la cara más netamente doom, y el resto de temas se encuentran siempre en ese limbo entre el metal épico, el heavy clásico, el doom, el hard rock y el folk teniendo solo una cosa en común, el ser metal de la más alta calidad.

Estoy seguro de que Slough Feg no es un grupo para todo el mundo. La voz de Scalzi es bastante peculiar, los desarrollos instrumentales tan extensos pueden tirar para atrás a gente que busque algo más directo y mezclan cosas muy diferentes. Al fan más heavy le tirará para atrás las partes doom, al fan del doom al revés, el fan de Thin Lizzy pedirá que vuelvan al estilo más melódico del anterior disco… Pero si te sumerges en la música del grupo pronto te darás cuenta de que no se trata de un simple copia-pega de estilos musicales, sino de un montón de ingredientes diferentes que se mezclan en la marmita para darnos una sola cosa, el estilo único del genio Mike Scalzi.

Después de este disco grabaron el no menos espectacular Traveller y a partir de ahí Scalzi viraría el rumbo de la banda hacía un sonido más simple, con menos desarrollos instrumentales y con una base más rock and roll. Después de ese Traveller además se separaría de su fiel escudero John Cobbett, el que como dato curioso se fue a componer la banda sonora del videojuego Sims 2.

Habrá quien piense que exagero, pero a mi humilde parecer nos encontramos ante uno de los mejores discos de heavy metal de lo que llevamos de siglo. Cuatro cuernos altísimos, sobre un 9 para Slough Feg y su Down Amond the Deadmen.

Mike Scalzi: Guitarra y voz
John Cobbett: Guitarra
Greg Haa: Batería
Jon Torres: Bajo

Sello
Dragonheart Records