Lääz Rockit - Nothing$ $acred

Enviado por Hawkmoon el Lun, 23/01/2012 - 23:15
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1. In the Name of the Father and the Gun
2. Into the Asylum
3. Greed Machine
4. Too Far Gone
5. Curiosity Kills
6. Suicide City
7. The Enemy Within
8. Nobody's Fault
9. Silence is a Lie
10. Necropolis

Después de hacer añicos a la parroquia Thrash Metal con la edición del cañero y salvaje "Annihilation Principle", Lääz Rockit, valientes cómo ellos solos, se disponían a seguir cortando cuellos, bebiendo sangre y quemando ciudades en el nombre del material más hirviente y riffero. "Nothing$ Sacred" fue la apuesta de los americanos.

Desde 1984, un poquito antes si pensamos en el mundo de las demos y los shows de mala muerte que se tienen que ofrecer para irse dando a conocer, los Rockit surcaban la escena, con sus guitarras cortantes, sus melenas típicamente Thrash, su imagen ideal y su filo agresivo, pegador. Lucharon, codo con codo, con entes del tallaje de Megadeth, Metallica, Forbidden, Overkill o Anthrax, pero, finalmente, a la hora de la verdad, la parroquia los acabó ignorando. Y cruelmente.

1991 no era el mejor año para practicar Thrash Metal furioso, al uso. Los grandes combos, lo más listos más bien, suavizaron su premisa y llegaron a las listas, a los pabellones llenos hasta la bandera. Los menos listos, aunque mucho más fieles a su esencia, a su sonido inicial, se comieron los mocos y se dispusieron a desaparecer. Destinados al olvido. Y, por lo que parecía, por siempre.

El caso que nos ocupa, el de los Rockit, es el de la pura honradez no pagada cómo se debe. Calidad, firmes ideales, practicantes de un material de fábula, dantescamente cabrón y seminal, y no tienen ni para pipas. Injusticias, colega. El mundo está lleno de ellas. Y, obvio, nuestro reino, lugar oscuro y poco dado a perdonar, a olvidar, a ayudar, es un mundo sin piedad, dónde el pez grande se come al pez pequeño (aunque sea eléctrico).

Vamos a disfrutar de la maravilla Thrash del 91. Justo cuando los nombres sacros mutan y quieren llegar a las masas, justo cuando lo más fácil habría sido lo de ponerse una camiseta de cuadros, lucir look grungie y bajar la afinación de las guitarras, zas, los de California, auténticos, pasan de la onda y deciden servir otro plato lujurioso y malhumorado. Aquí nadie baja el listón, joder. Y menos, claro está, los Rockit.

Lo primero: la portada. Acojonante. Puro y duro Thrash. Humor, un diseño de puta madre (ideal para vivir como espaldera) y una idea de por dónde irán los tiros. Aquí no hay portadas teñidas de negro, ni movidas gafapasta. Un tio mazas, el mismo notas que vimos en el clip de "Fire in the Hole" (de su disco del 89) y en la portada del "Know Your Enemy", armado hasta los dientes y con su buen dinerete, se ríe de nosotros, del sistema, de la vida en general. Piensa en aplastarnos, por gilipollas, por conformistas. Por pensar que Metallica es lo más duro del mundo, por creer que "Hangar 18" es Thrash Metal.

Vamos a la guerra, colega. Guerra thrasher, además. Guerras en las que siempre hay muchos muertos. Mientras hay vida, joder, hay esperanza. El Thrash no puede morir, no debe. Laaz enarbolan la bandera del género. A matar se ha dicho...

"In The Name of the Father and the Gun" es la primera que se plantea apuntarnos, ponernos ante el punto de luz rojo. Las guitarras se muestran poderosas, con filo, muy a lo Testament en los primeros tiempos, y Coons, vibrante, cumple con su nivel vocal. Típica garganta Thrash. Al rojo vivo, malsana, urbana. Solazos de impacto y caña a nivel general. Primer disparo y te han volado el cabezón. Le diré a tu madre que no sufriste, tranqui.

Las speedicas e irosas "Into the Asylum" y "Greed Machine", crudísimas ambas, le dan el toque a "Too Far Gone" para que siga con el nivelón, con la alta entrega musical. Y siguen, joder, siguen. Frenesí, cuerdas que se rompen, que rompen, y baterías atolondrantes, a toda mecha, lanzadas como un puto cohete. Y directo a tu culo.

"Curiosity Kills" (coro de los que se te quedan), "Suicide City" y "The Enemy Within" (que tarda más en despegar, pero que, cuando se pone, lo fulmina todo) fusionan la pura técnica con el derroche vacilón, con el absoluto despiporre desvergonzado. Lääz Rockit no son los tios más originales del reino. De hecho, lo van a tener jodido en una escena, la del 91, que los ignorará como fantasmas, como si nunca hubiesen formado parte de todo el cotarro, del génesis del material rompe-pelotas, pero nadie puede negar el encanto de los tracks. Temas ígneos, potentorros, con peso y garra. Thrash Metal Old School. Fieles a sus ideales, joder. Como William Wallace. Eso sí, el pobre acabó desmembrado y con las pelotas hechas trizas. Que tomen nota. Integridad y buen Metal. Dos entes que no siempre coinciden. Hoy sí.

Hora de darle al encendedor. Llama al aire. Baladita de turno: "Nobody's Child". Maja, sin más. Un buen temita, de nuevo con sonoridad Testament en las guitarras acústicas, con ese mismo tipo de magia a lo Skolnick. "Silence is a Lie" y "Necropolis", los temas que siguen, cierran la apuesta como se esperaba: con un par. Más Thrash, más Speed y, ante todo, voracidad y ganas.

Una grandísima apuesta Thrash que tuvo el inconveniente de llegar algo tarde. El Thrash Metal al uso, la música de hombres, ya no era lo más. Lääz tuvieron que irse a dormir. Y muchos años. Hasta el 2008, así que imagina.

4 cuernos (altos) para "Nothing$ $acred". Thrash Metal de la edad de piedra, perdido en la edad del bronce.

Michael Coons: Voz
Aaron Jellum: Guitarra
Scott Sargent: Guitarra
Scott Dominguez: Bajo
Dave Chavarri: Batería

Sello
Roadrunner