Lääz Rockit - Annihilation Principle

Enviado por Hawkmoon el Dom, 30/10/2011 - 22:50
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1. Fire in the Hole
2. Mob Justice
3. Chain of Fools
4. Shadow Company
5. Holiday in Cambodia (Dead Kennedys)
6. Bad Blood
7. Chasin' Charlie
8. Mirror to Madness
9. The Omen

Lääz Rockit, el combo thrasher de Oakland (California), ya demostró con sus primeros discos ("City's Gonna Burn", "No Stranger to Danger" o "Know Your Enemy") que se les daba de muerte el parir un Thrash Metal cortante, de impacto, realmente directo y sin florituras. Lääz Rockit eran puro Thrash Metal, en una linea Overkill o Testament, es decir, banda que sabe convertir un tema en toda una patada en los cojones. Como debe de ser en el género. El Thrash Metal no nació para andarse por las ramas. Nació para ser doloroso. Y, joder, Lääz duelen. Pegan duro.

"Annihilation Principle", su cuarta entrega, y, para mí, su mejor obra, no quería pasar inadvertida. No se debía. En un momento en el que los máximos titanes del género (Exodus, Slayer, Metallica, Testament, Anthrax, Overkill o Megadeth) se establecian, para siempre, como reyes, los demás, los que no jugaban en primera división, intentaban ponerse a la altura.

Lääz Rockit nunca tuvieron unas ventas decentes. Nunca se codearon con las estrellas. Seguramente las groupies que rodeaban a la banda, si es que habia alguna, era de calidad pésima (gordas y feotas, fijo. Y con granos en el culo). El destino no trató bien al combo de Michael Coons. Lo relegó a las sombras, a las catacumbas. Y eso es de lo más injusto. Sobretodo, teniendo en cuenta el nivelón de un material como el que nos ocupa. 1989 fue un buen año para el Thrash Metal. La cosa ya habia dado sus frutos, pero aún quedaban joyitas que degustar. Faltaban un par de años para que el género fuese herido de muerte, pero Lääz Rockit, ajenos a la mierda que estaba por llegar, se armaron hasta los dientes, contaron con su mejor armamento hasta la fecha y decidieron ir a por todas.

Vender era necesario. No se podía mantener algo que no daba dinero. Pero, ante todo, antes que el poder comprarse un Ferrari, la banda tenía una misión: crear obras relevantes para el Thrash. Otros recogerían premios y nadarian en oro. Ellos, como muchos otros, caso de Testament o Forbidden, navegarian siempre por la segunda división. Aún teniendo material que sonrojaría a los amos del cotarro. "Thrash or Die". Ese era el lema. Todo por la música. Todo por los fans.

Una entrañable portada, muy de su era, con todo el rollete visual que se la ponía cipotona a la parroquia más huraña, nos recibe chulesca, tóxica, divertida. Lääz navegan sobre seguro. No se abren a otros mundos. Mejor reinar en el infierno. Mola más. El cielo, joder, para los angelitos. Si eres thrasher, de los de verdad, se tiene que notar. Y se nota, colega. Mucho.

"Fire in the Hole", el primer tema, ya despeja dudas, si es que las había. Nos encontramos ante otro huracán riffero, compacto, mega-cañero, cortante como las garras de cierto "mutie" canadiense. La voz de Coons, afilada, sucia, y el tono a lo Venom del tema, suficientemente "Thrashmetalizado", le pondría las pilas a un muerto. Solazos, baterías potentorras y mucha velocidad y cojones. Un clásico atemporal. Quizás, mi tema predilecto de la banda. Adicción metalera de primera, oye. No hay piedad. Mola, joder.

"Mob Justice" (otro clásicazo pa cagarse, cargadito de riffs históricos), "Chain of Fools" (con cierto "Megadethismo". Lo que no le quita ni un ápice de garra ni sello, "made in Rockit", al asuntillo), "Shadow Company" (algo que podrían haber parido, y perfectamente, los diabolicamente perfectos "Metal Church"), "Holiday in Cambodia" (versión maja de los Dead Kennedys, que parece grabada por Overkill, gracias a ese tono intenso y "sacamuelas") y "Bad Blood" (con unas guitarras que parecen tocadas por el mismo Hulk. Dotadísimas de cojones. Y de técnica) aplastan al personal, nos dejan hechos caldo, con los tejanos hechos trizas y nuestra camiseta de Slayer predilecta para tirar a la puta basura. Vamos casi en pelotas, joer. Se ha desintegrado todo nuestro uniforme. Y aún no hemos acabado. Si el Thrash es un latigazo, Lääz son como los Indiana Jones de la movida.

"Chasin' Charlie" y "Mirror to Madness", temazos cañón, apuestan por una mayor profusión de talento melódico, aún sin olvidarse para qué están aquí. Cierto saborcillo a Metallica y a Testament y más pelotas, las nuestras, medio deshechas. Metal hirviente. Del que te convierte en una especie de moco color carne. Como una vela, colegas. Si te pones mucho rato frente a Lääz, serás como un puto cirio. Algo destinado a acabar siendo nada. Metal desintegrador. Hay lásers con menos poder destructivo que un tema de los americanos.

"The Omen", el track final, recuerda mucho a los Testament de "The Ballad" (sin la parte cañera), con esa atmósfera acústica, melancólica, pero cargada con un plus de misticismo, de pura magia. Un cierre ideal a tanta matanza. Al final, los tios se comportan y nos regalan algo para que nos cure las heridas. Todo un detalle, hombre. Alex Skolnick, fijo, habria querido tener en su colección un temita como "The Omen". Quizás para su "Souls of Black", y, así, salvar un poquito el asunto del trabajo del 90. Mú bonico.

4 cuernos (altos) para "Annihilation Principle". Todo un ejemplo de lo que es el puto Thrash Metal. Integridad, caña, electricidad y buen material rompe-pelotas. Y, sobretodo, calidad. Mucha calidad.

Indispensable para todo guerrero "thrasherista".

Michael Coons: Voz
Phil Kettner: Guitarra
Aaron Jellum: Guitarra
Willie Lange: Bajo
Victor Agnello: Batería

Sello
EMI