KYPCK – Черно (Cherno)

Enviado por Fer el Jue, 30/12/2010 - 02:19
1907

¿Desde Rusia con amor?. No.
A los finlandeses de KYPCK se les pueden atribuir multitud de adjetivos calificativos pero nunca la etiqueta de “típicos”.

Se los acusa de ser una “gimmick band” y a falta de una forma mejor de expresarlo, se les llama así a las bandas que se hacen pasar por lo que no son, como tema. A ver si me puedo explicar mejor. Gorillaz es una gimmick band, ¿o alguien realmente piensa que sus integrantes son animaciones que cobraron vida?, y así da lo mismo para una banda de tipos disfrazados de robots o de hipopótamos rosados.
El punto es que el término se usa de manera despectiva, ya que se les reprocha que se sirven de lo que no son para ganar audiencia y dinero. Pero ese no es el caso de KYPCK. Vale, que cantan, escriben sus letras, usan el alfabeto y todo en ruso y no son rusos. También tienen una guitarra con forma de AK 47 y su merchandising incluye mascaras antigas de guerra rusas (originales) y no son rusos. Pero, y esto hace la diferencia, estos tipos no son improvisados. Realmente sienten una atracción por esa tierra al punto de que no solo el disco trata en su totalidad de historias, principalmente de la época de la Unión Soviética, sino que leyendo sobre el trabajo, por parte de rusos que vivieron la época que usan como tema y estilo, se leen halagos sobre el vasto conocimiento de los más mínimos detalles en el habla, costumbrismos y nivel de inclusión de detalles como poemas de autores rusos que sólo se los conoce allí, así como de la forma de expresarse (a pesar del acento) del primer rock de esa nación. Es decir estos tipos realmente aman Rusia, y se han tomado el trabajo de hacer la tarea.
Todo nace porque el voceras vivió tres años allí, estudiando y trabajando en la embajada de su país en Moscu. Luego obtuvo su título en Oxford y es profesor de Ruso en Finlandia.

Que sean finlandeses si que es un detalle raro, porque salvando las distancias es como si un grupo de israelíes cantaran en alemán.

Son una banda “nueva”, pero no lo son sus partes. Por allí lo tenemos a Erkki Seppänen (DREAMTALE) en las voces, a Sami S. Lopakka guitarra de los reconocidos SENTENSED y a Kai H. M. Hiilesmaa en la batería, que es más conocido por su labor de productor (HIM, APOCALYPTICA, SENTENCED) y el bajista J. T. Ylä-Rautio

La portada con la estrella roja, pero con el resto en tonos grises, cenicientos, ásperos, que transmiten pura rigidez y desesperanza, perfectos para gran parte de la rica historia de ese país, y que claro, concuerda con la música y sentires que esperamos de un disco de Doom Metal. Que sea finalmente cantado en ruso no es meramente anecdótico, es que ese tono, esa forma de acentuar y la fonética en sí de ese idioma, se compenetran de manera sublime con las composiciones, tempos y con el todo en sí. Esto es un puntazo del cantante (como fluyen sus frases en conjunto con la música es brillante) y la banda. Luego de escucharlo unas cuantas veces llego a la conclusión de que este disco sólo puede obtener este resultado, este efecto desolador, justamente cantado en ruso, con este estilo y con ningún otro.

No sorprende entonces que su temática, estética y letras no se refieran a la Rusia actual, sino a la época de la Unión Soviética, la cortina de hierro, de atmósferas opresivas que se disputaba el poderío mundial cabeza a cabeza.
No está de más aclarar que no hacen apologías de lo bueno que era el gobierno de Stalin ni nada, sino que reflejan en su música como se vivía o se sobrevivía entonces.

Su música, en consecuencia va por esos lados. El cantante hace sonar su voz lo más profunda que pueda, y el ruso ayuda. Y mucho. Se mantiene en un estilo parco, nunca transmite gozo alguno pero tiene muchísimos cambios de tonos y modulaciones que acojonan en la forma que se insertan en cada parte, como si fuera uno con las guitarras. Estas, ajustadas muy graves, de riffs pesados y ásperos, que zigzaguean entre el paso lento, del Doom con un toque de los primeros SABBATH por allí y un ramalazo de distorsión industrial en sus atmósferas que intensifica la experiencia. Y esa palabra, atmósferas, es la clave. El trabajo que se tomaron para conseguirlas es destacable. Pero como la Rusia que intentan reflejar, golpean duro haciéndose sentir, en gran parte gracias a la batería de descomunal efectividad, que apuntala con cada golpe el trabajo de las guitarras.
Si se escucha por arriba, puede sonar muy repetitivo, y si bien la fórmula que consiguieron se recicla a si misma constantemente, los cambios que les imprimen consiguen mantener la atención del escucha, así como su consistencia estandarizada.
Otro detalle que salta a la luz es que si bien no buscan sorprender con arreglos mágicos se nota que son muy buenos en lo que hacen y que a cada pequeña porción de cada tema le han dedicado su tiempo y se ha realizado a conciencia. No hay parte que quede opacada o fuera de lugar, no le dan mayor importancia en composición al estribillo o los coros que al resto de la canción, y eso da como resultado una solidez general poco escuchada. Además consiguen algo muy complicado, con menos, transmiten mucho más. Esa aura, ese sentimiento de desesperanza no se podría conseguir con arreglos al por mayor, sino con una mano de artesano que racione cada instrumento a lo mínimo e indispensable para conseguirlo, y eso es mucho más complejo de lo que se cree.

Las letras (casi todas) nos cuentan historias de cómo vivía la gente en esa época, así como los acontecimientos que se sucedieron desde 1917, cuando todo comenzó (la canción que lleva ese nombre trata sobre un hombre que al final de la Guerra Civil regresa a su casa para encontrar a toda su familia muerta y decide emigrar dado que su tierra no tiene nada que ofrecerle). Pero tristemente he leído que son más hábiles para el ruso que para el inglés y las traducciones que se encuentran en el disco son inexactas, o mejor dicho no transmiten el mismo sentimiento que la idea original, y al ser excesivamente literales le quitan gran parte de la belleza y poesía a las mismas. Una pena.

La mezcla es de lo poco que no me termina de convencer porque el bajo se pierde bastante entre los acordes de las guitarras.

Mencionar todos los tracks es innecesario, a pesar de que todos son parte indispensable para construir de a poco las atmósferas buscadas, y todos tienen detalles que se dejan disfrutar. Pero si mencionaré Сталинград (Stalingrad), que si bien no es la que más me ha gustado, posee las líricas más punzantes e hirientes. Así como en USA les cabían penas a aquellos denunciados como comunistas, en Rusia existía la sentencia de muerte para aquellos que expresaran ideas contra las políticas de Stalin, y como el pueblo estaba fanatizado y estupidizado, las denuncias eran comunes. El relato se basa en alguien que se despierta inquieto en medio de la noche porque golpean violentamente la puerta (excelente como el comienzo a golpes de la canción simula esto), y se encuentra con los militares cuyos pasos se escuchan desde la calle. Ha sido denunciado, y nada menos que por su propio hijo. Debo destacar la forma en que ese escenario, imposible de imaginar para nosotros es representado por la música. “Going down it struck me, how I loved my son. But more than me my son loved the land” (Mientras bajaba me di cuenta, cuanto amaba a mi hijo. Pero más que a mi, mi hijo amaba al país).
En Очередные (Ocherednye) y Один День Из Жизни Егора Кузнецов (Odin Den iz Zhizni Yegora Kuznetsova) es donde más se nota la influencia de SABBATH, casi que descaradamente en el segundo.
Mis favoritas: прЕдатель (Predatel) y la que cierra Демон (Demon) magistral. Su grandilocuencia se refleja en una historia de arrepentimiento y depresión de aquel que tanto daño causó, terminando este personaje que alguna vez fue inamovible, en llanto por sus decisiones tomadas.

Un disco absolutamente recomendado para todos los que disfruten del Doom, del Metal poco convencional y para los que les guste la historia rusa. El autor de estas palabras recomienda escucharlo tendido horizontalmente y con las luces apagadas, teniendo en cuenta de que se trata lo que nos cantan, y bebiendo algo de vodka.

Do svidaniya.

Erkki Seppänen: Voces
Sami S. Lopakka: Guitarras
J. T. Ylä-Rautio: Bajo
Kai H. M. Hiilesmaa: Batería

Sello
UHO Production/ Century Media