Kreator - Gods of Violence

Enviado por Marcapasos el Dom, 29/01/2017 - 13:26
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1. Apocalypticon (01:06)
2. World War Now (04:28)
3. Satan Is Real (04:38)
4. Totalitarian Terror (04:45)
5. Gods of Violence (05:51)
6. Army of Storms (05:09)
7. Hail to the Hordes (04:02)
8. Lion with Eagle Wings (05:22)
9. Fallen Brother (04:37)
10. Side by Side (04:19)
11. Death Becomes My Light (07:26)

*Bonus track*

12. Earth Under the Sword (03:32)

Definitivamente, dudo mucho que vuestro presente servidor sea el único que vea a Mille Petrozza como uno de los más grandes genios musicales que jamás haya operado en el reino del Thrash, tanto en la etapa gloriosa en que el género floreció como en los tiempos modernos en los que, pese a una general renovación, sigue perviviendo como un estilo de Metal lleno de peligro y aguerrida violencia.

No cabe duda de que los thrashers le debemos muchísimo al señor Petrozza por su enorme trabajo en Kreator, tanto en su época dorada (comprendida desde Endless Pain (1985) hasta Coma of Souls (1990)) como en su era de plata (la cual va desde el renacer con Violent Revolution (2001) hasta Phantom Antichrist (2012)), que, en conjunto, consagra una de las más grandes carreras que pudiera tener una banda del tratado género, por muy negra que haya sido cierta fase de los 90’.

Pasan los años y Mille sigue añadiendo buenos elementos a la lista de álbumes de Kreator. Gods of Violence es el título de su nuevo retoño, el cual, desde su anuncio, nos ha tenido a los seguidores de la banda desesperados con echarle el guante. No podía ser menos cuando Kreator es sinónimo de calidad, así como cuando uno se ve vislumbrado por la grandiosa portada, obra de Jan Meininghaus.

Como no es sorpresa, volvemos a encontrarnos con un disco afilado y cruel en cuanto a Thrash Metal se refiere, pero edulcorado con un ambiente excelsamente melódico, tal y como lleva siendo menester en los últimos discos. Pero esta faceta más dulce jamás subyuga a la más extrema. Esto es Thrash, puro y duro, y muy bien cuidado y estudiado para que todo suene donde y como debe sonar (no en vano han pasado no menos de cinco años desde el último disco de Kreator). A Petrozza le gusta tomarse su tiempo para componer, y eso se nota.

La introducción Apocalypticon (majestuosa entrada, vaya) ya nos informa de que perfectamente el uso de violines, grandes corales, teclados o gaitas no moldeará en absoluto el lado taimado y brutal que siempre ha sido garantía en Kreator. Sabremos que esto es así cuando, sin aviso que valga, nos veamos vapuleados por World War Now, primera gran confirmación de la enorme noticia que supone el retorno de Kreator a las andadas, por no decir la mejor de las maneras para dar comienzo a un disco de esta índole, con la velocidad bien cargada para un buen disparo de cañón de Thrash Metal. Y ya que abrimos así, mis dieces a la labor de Ventor a la batería, ¡fabuloso!

Con las tablas en la mesa proseguimos con Satan Is Real (la conjugación melódica perfecta entre decadencia y armonía), Totalitarian Terror (una auténtica burrada de Thrash teutón, de temática histórica basada en la institución pseudocientífica nazi ahnenerbe, que va al pelo con el estilo lírico de Kreator) y la homónima Gods of Violence (aunque presentando un singular parecido con United In Hate en el estribillo, es un tema que podría convertirse, sin problemas, en un futuro himno de la banda, ostentadora, además de uno de los mejores instrumentales de guitarra del CD, genial labor por parte de Sami Yli-Sirniö y el propio Mille).

De la misma manera, una vez arranca Army of Storms esta se convierte en una despiadada fiera del riff sanguinario, hija directa del Hordes of Chaos.
La amplitud melódica vuelve a tomar una posición relevante en Hail to the Hordes, canción que deja entrever cierto estilo que recuerda un tanto al Power y al Viking Metal, sobre todo en el estribillo.
Dicha preponderancia también es destacable en el octavo track, Lion with Eagle Wings. Esta es una de las composiciones más frescas de Gods of Violence, una maravilla del Thrash kreatoriano que hechiza al mínimo contacto.

Fallen Brother presenta muchas bazas ya muy vistas con anterioridad, lo cual es una pena porque, en sí, es una canción que merece todo su peso en el disco, toda una composición desarrollada con vil crudeza.
Por otro lado tenemos a Side by Side, en la que Petrozza nos vuelve a dar una maestra lección sobre cómo desatar un verdadero infierno en la tierra por medio de un micrófono y seis cuerdas.

De esta manera llegamos al grand finale, Death Becomes My Light, una impetuosa muestra de potencia y agresividad en su parte intermedia, mientras que en su primer minuto y en el tramo final se torna más relajada y con una interpretación vocal más sentimental, con cierto deje de tristeza y melancolía, muy en la onda de Until Our Paths Cross Again.

En líneas generales, Gods of Violence es un disco tan continuista como leal al estilo de Kreator que todos conocemos. Estamos ante una obra dura e iracunda, a la par que bella y escultural para cada una de las partituras que comprende, y, ante todo, eficaz y digna de un espíritu sincero, sin trampa ni cartón. El apartado lírico es otro punto a favor, increíble cómo Mile Petrozza nos envuelve sin pestañear en mundos de apocalipsis, destrucción y maldad en estado puro.

También es un álbum que no queda exento de peros. Veamos, ya son cinco los álbumes que Kreator lleva producidos desde el 2000, es obvio que este nuevo trabajo va a beber, y mucho, de sus hermanos mayores, sobre todo del reciente Phantom Antichrist (el cual lo considero algo más superior al aquí tratado). También, la estructura de gran parte de las canciones es para echarle un buen ojo, si bien parecen repetirse melodías de guitarra llamativamente similares en casi todas ellas, por muy buena que, al final, sea cada una.

Gods of Violence, primer disco cojonudo de Thrash Metal del año, acaba por ganarse a pulso un lugar entre las filas de Kreator, un bichejo fiero y malvado al que es difícil no encariñarse. ¿Lo mejor? A cada escucha su gracia mejora de forma considerable.

Amo el Thrash Metal, amo el Metal Melódico y adoro con todas mis fuerzas a la bestia que es, y siempre será, Kreator, y Gods of Violence no podría gritar más alto que la banda no podría estar más viva. ¡Cuatro cuernos medios (8.5/10) para los maestros de la violencia, dioses del Thrash!

¡Larga vida a Kreator! “WE SHALL KILL UNTIL WE DIE!!”.

Mille Petrozza / Guitarra, voz
Christian "Speesy" Giesler / Bajo
Sami Yli-Sirniö / Guitarra
Ventor / Batería

Sello
Nuclear Blast

Este es un disco que sigue la misma tónica de los discos modernos de kreator, ósea esa mezcla de caña y melodía. Quizás este con una pequeña dosis mas de melodía.
Creo que es un trabajo escuchable con partes bastante buenas y otras mas normales. Quiero decir, es un disco que no es que deslumbre, pero tiene lo suyo. Aunque entiendo que a algunos mucha carga melódica les moleste un poco.

Mmm más o menos Rob. No me atrapó mucho el tema, prefiero a los Kreator en su faceta más thrasher veloz y agresiva. Este tipo de temas así melódicos como de protesta con coros cantando todos al unísono lo vienen haciendo muy seguido en sus últimos albumes, se repiten mucho con este tipo de canciones, como cuando metían coros con niños y eso, pero bueh... Kreator se han acomodado en cierto estilo y sector del cual parece no van a salir ya que les ha dado buenos dividendos.

Igualmente tengo que escuchar el disco completo para sacar conclusiones, aunque dentro de lo que es Thrash preferiría ir 1ero por el último de Exodus al cual todv no le eché oído. Ese me llama más la atención. Pero si a vos te gustó perfecto, a disfrutarlo my friend.

Saludos Rob. Un abrazo!

está en la línea que llevan desde violent revolution, ya no son los KREATOR de los primeros, que eran puro fuego, aquí mezclan potencia con melodía. Si te va el terrible, el pleasure o El extreme aggression está claro que estos no son los mismos alemanes, ya dejaron esa bestialidad hace tiempo, saludos!

pd Exodus siguen en buena onda, me gustó el último aunque mejor el blood in o el tempo of the damned y ni que hablar respecto a bonded by blood.