Korn - Korn III: Remember Who You Are

Enviado por Guy Montag el Lun, 02/08/2010 - 00:00
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Recuerda quién eres. Una afirmación bastante categórica, y con un doble sentido en claro guiño a los fans: no sólo hace referencia a la temática sobre la que girará la lírica del disco, sino que, de paso, Jonathan Davis y compañía pregonan a los cuatro vientos un previsible cambio de dirección en su música, o mejor dicho, una vuelta al sonido que marcó tendencia en los 90.

Pero conviene no ser pretencioso a estas alturas: si algo ha quedado claro en los últimos años es que, casualidad o no, la marcha de Brian “Head” Welch supuso una “evolución” en la banda hacia terrenos más experimentales y electrónicos que no terminó de cuajar (“See You on the Other Side” y “Untitled”).

Y, tras dos intentos fallidos (que no fueron en vano, puesto que para los posteridad nos han dejado temas como “Twisted Transistor” o “Evolution”), los miembros de Korn no se han decidido a hacer bueno el dicho “a la tercera va la vencida”, optando por la vía fácil: anunciar a bombo y platillo el pertinente regreso a los inicios, a imagen y semejanza de otros grandes del nu metal como Limp Bizkit o Deftones. Y para más inri, en el mismo lapso de tiempo (verano de 2010). ¿Otra casualidad, o pacto colusorio en tiempos desafortunados?

Lo que sucede cuando se es tan atrevido en las apuestas es que suelen salir mal: si se promete demasiado, las expectativas se disparan, los seguidores de la banda ya piensan en un nuevo “Follow the leader” o similar, y al final la caída resulta ser aún mayor. Por eso repito que no se debe ser pretencioso en exceso, más cuando se anda en horas bajas.

Sin embargo, ¡qué demonios! Estamos hablando de Korn, al fin y al cabo. Se taparon los oídos en su momento y, ajenos al sentir general y al recelo y desconfianza de muchos, intentaron crecer y madurar transitando por lindes en un principio extrañas para ellos. No se intimidaron ni acobardaron, y con la valentía por bandera otorgaron al público dos obras “innovadoras” en su terreno, recibiendo un acogimiento muy dispar, pero eso es lo de menos.

Podríamos concluir, pues, que en Korn han tenido las cosas bastante claras a lo largo de su carrera. Entonces, ¿cuáles son los motivos para dudar de ellos, para no esperar, al menos, un buen disco? Sobre todo si tenemos en cuenta que han decidido regresar a las órdenes del padrino del nu metal, Ross Robinson, y lo que ello conlleva (entre otras cosas, la total ausencia del Pro Tools, optando por una mayor crudeza y trabajo en el local de ensayo, como sucedía en sus inicios).

El primer single, “Oildale (Leave me alone)”, ya me dejó un tanto frío, a pesar de ser un buen tema. Siendo sincero, si hubiera formado parte de alguno de los primeros trabajos de la banda habría pasado bastante desapercibido. “Are you ready to live?”, una composición algo floja y falta de fuerza, confirmó mis presagios: las cosas no iban por el camino deseado. Además, la ausencia del batería David Silveria (sustituido por un Ray Luzier que cumple en su papel) no hizo más que reforzar esa sensación de cierto vacío, como de que algo falta.

Aunque hay algo incontestable: el trabajo desprende parte del aroma inconfundible de los Korn noventeros más auténticos (especialmente en temas como el ya mencionado “Oildale” o “Pop a Pill”), con un sonido más directo y cañero, y eso ya es un buen punto de partida. Mérito de Ross Robinson, sin duda.

Centrándonos en el disco en sí, la temática parte de un fuerte carácter reflexivo, e incluso filosófico. Las drogas, los miedos y sentimientos, el paso del tiempo y el crecimiento… todo tiene cabida en la mente de Jonathan Davis, quien, por momentos, parece haber rejuvenecido 15 años, con una fuerza y una energía que se muestra de forma intermitente a lo largo del trabajo.

Precisamente “Korn III: Remember Who You Are” es un disco tremendamente irregular, lleno de contrastes. Algunos temas nos transportan atrás en el tiempo, dando la impresión de encontrarnos ante los mismos chavales rastudos que, enfundados en chándales ADIDAS, se mostraban dispuestos a comerse el mundo.

Pero estos instantes de lucidez son realmente escasos. La mayoría de composiciones son de una calidad muy inferior, con poco gancho y mostrando una variabilidad de nivel entre los temas que resulta inexplicable. Apenas existe un término medio: o disfrutamos de lo que parecen los mejores Korn, o nos topamos de bruces con una falta de originalidad y creatividad sospechosa.

A los “verdaderos” Korn los encontraremos principalmente en “Oildale (Leave me alone)”, “Pop a Pill” (con uno de tantos estribillos brillantes y demoledores que facturaron a mansalva en el pasado) y “The Past”, tema en la onda del "See You on the Other Side", presidido por un estribillo donde se busca una cierta disonancia armónica, mientras “Munky” se lanza a la piscina con diversas sonoridades guitarreras al ritmo de unas palmas.

Del resto, como se ha dicho, poco que destacar, demasiado poco. Tal vez “Move On” o “Never Around”, con los instantes más experimentales del disco. O quizás “Holding All These Lies”, una composición correcta en todas sus líneas, con un inicio contundente, un desarrollo melódico y rítmico adecuado, y un estribillo efectivo que cumple la siempre difícil papeleta de dar por cerrado un trabajo.

Ni siquiera las dos "bonus tracks" ("Trapped Underneath the Stairs" y "People Pleaser") se libran de ser mero relleno innecesario.

Por realizar la comparación con otro trabajo recientemente aparecido en similares circunstancias: al igual que en “Diamond Eyes”, en “Korn III: Remember Who You Are” contrastan momentos de palpable inspiración y de creciente fe en la recuperación de la banda con una generalidad de temas perfectamente despreciables, insulsos y nada originales. Pero en el nuevo disco de Deftones el conjunto global resulta más cohesionado y consistente. Sin embargo, en el caso de Korn los altibajos son más pronunciados.

Le doy 2 cuernos y medio, poco más. Se escucha fácilmente, algunos temas se pueden disfrutar intensamente (2 o 3 a lo sumo), y lo que podría ser la mejor noticia posible: Korn no ha perdido, al menos totalmente, la capacidad de transmitir y de emocionar que una vez les hizo grandes. Pero lo demuestran con cuentagotas.

Siguen teniendo algunas ideas interesantes, pero falta chispa, regularidad, frescura, originalidad y, por qué no decirlo, trabajo. Y ahí es donde podría entrar en juego el “hijo perdido”.

Tal vez, pudiera ser que “Head” decidiera, en un hipotético futuro, regresar a la banda que le dio un nombre. Y esa podría ser la chispa que ahora mismo le falta a la banda, el elemento que convertiría a Korn de nuevo en uno de los referentes del metal, quizás no a niveles de antaño (algo imposible por las circunstancias cambiantes), pero sí les haría recuperar buena parte del orgullo y la confianza perdida por el camino.

Y de paso nos deleitarían con discos de mayor nivel y no sólo con pequeños retazos, muy sugestivos, pero insuficientes a todas luces para lo que debería ser.

Jonathan Davis: Voz
James "Munky" Shaffer: Guitarra
Reginald "Fieldy" Arvizu: Bajo
Ray Luzier: Batería

Sello
Roadrunner