King Gizzard & the Lizard Wizard - L.W.

Enviado por el richard de … el Mar, 09/03/2021 - 10:50
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King Gizzard & the Wizard Lizard son una banda especialita. Cada vez crecen más y más, habiendo pasado del underground total a llenar salas y tener puestos importantes en grandes festivales. Yo les conocí cuando salió al mercado I’m In Your Mind Fuzz, en un momento en el que, hablando claramente, los escuchábamos solo cuatro frikis. Por entonces corría el ya lejano (como pasa el tiempo) 2014, y desde entonces han sacado la friolera de 11 discos más sin incluir este L.W. del que vengo a hablaros hoy, el cual es el número 12 desde ese momento y el 17 de su discografía completa (en tan solo 10 años).

Se les ha criticado sin cesar por este motivo, aludiendo al argumento de que al sacar tantísima música ningún disco termina de ser lo suficientemente bueno, y las ideas quedan demasiado dispersas a lo largo de una discografía mediocre e innecesariamente larga. Sin embargo, es curioso que a cuantos más discos sacan más y más adeptos logran, indicativo de que tal vez no lo estén haciendo tan mal. Yo personalmente no me encuentro en ninguno de los dos extremos, ni soy un fan acérrimo que se traga cualquier mierda que saquen ni los odio. Siempre que sacan un disco nuevo le doy mínimo un par de escuchas y los he visto un par de veces en directo (ambas dos conciertazos), pero mentiría si dijera que todo lo que han publicado es material de calidad.

Como decía al comienzo de la reseña, KG&LW (para abreviar), son una banda especialita, y sobretodo para mí son una banda irregular. Han sacado discos que me encantan y que aún a día de hoy, de 5 a 7 años después de su salida, siguen rotando en mi tocadiscos y son verdaderos clásicos en las quedadas de campo con los amigos. Nonagon Infinity es un subidón de adrenalina hecho disco, Polygondwanaland es en el que mejor introducen las influencias del rock progresivo y Fishing For Fishies siempre entra fenomenal cuando me apetece algo más relajado. Por otra parte, algunos otros como Murder of the Universe o Infest the Rats’ Nest son discos que no me gustan nada y que a mí parecer podrían haberse ahorrado perfectamente.

Después de Infest the Rats’ Nest en 2019, un híbrido entre su estilo psicodélico y el thrash metal que a mí parecer no les salió demasiado bien, se tomaron un descanso. Y la verdad es que el descanso les ha venido genial, porque yo como seguidor de la banda estaba comenzando a temer un estancamiento y una falta de ideas, pero con la dupla de álbumes que han sacado a finales del 2020 y principios de 2021 me han cerrado la boca. K.G. y L.W. son dos discos que perfectamente podrían ser uno. De hecho, si los pones seguidos, la última canción de K.G. se enlaza con la primera de L.W., algo que me hace pensar que tal vez se tratara de un álbum doble que salió por separado por motivos discográficos o vete a saber porque.

K.G. ya me gustó, y desde que salió ha sido un constante en mi lista de reproducción, pero L.W. me ha gustado aún más. Quizás sea atrevido decirlo a estas alturas, ya que en las escasas dos semanas que lleva el disco en el mercado no me ha dado tiempo a darle las vueltas suficientes, pero no me parecería loco decir que este L.W. ha entrado en mi top 3 de la banda. Y es que KG&LW no siempre me convencen, pero cuando lo consiguen estoy dándoles vueltas durante meses. Quizás si dejaran reposar su material y se ahorraran el relleno podrían llegar a ser una banda aún mejor, porque de buenas ideas han demostrado ir sobrados.

L.W. comienza con “If Not Now, Then When?”, tema que ya habíamos escuchado como adelanto y que en su momento me dejó más que descolocado. Se trata de una canción bastante rara, distinta a cualquier cosa que hayan hecho antes, pero que pese a su extrañeza inicial termina por engancharte con sus melodías vocales y ha terminado por convertirse en una de mis preferidas del disco. En la siguiente “O.N.E.” es cuando se ve más claramente el rollo principal que va a llevar este disco, algo que ya habíamos experimentado con la entrega anterior. Y es que mucha gente se está refiriendo a esta dupla de álbumes como los hermanitos pequeños del Flying Microtonal Banana, ya que al igual que en este se experimenta con la música oriental y los microtonos. Sin embargo, yo he terminado más encantado con estos dos que con ese primer acercamiento a ese sonido, que aún gustándome no es de mis preferidos de la banda (aunque suele ser de los mejor valorados entre los fans).

“Pleura” también había salido como adelanto y va en la misma onda que la anterior pero con algo más de caña. Por su parte, “Supreme Ascendancy” me atrevería a ponerla como la mejor del disco, con un comienzo influido por la música asiática rapidamente muta en un ente psicodélico que hará las delicias de los seguidores de toda esta oleada de neo-psicodelia. El disco continúa fluyendo de una canción a otra como si fueran una sola (algo que suele suceder en muchos de los discos de la banda), por lo que tampoco tendría demasiado sentido ponerme a describir todo lo que queda, ya que aún estando todas las canciones a un buen nivel son bastante similares entre ellas.

Sin embargo, sí que me gustaría hacer una referencia a la final “K.G.L.W.”. Algo curioso es que en el anterior K.G. se comienza con una canción totalmente distinta pero que se llama igual, de forma que terminamos el viaje igual que lo comenzamos. El tema en cuestión es uno de los más pesados que les recuerdo, con claras influencias del stoner de bandas como Sleep. Los riffs se suceden uno tras otro y nos sacuden sin parar, siendo mi preferido el que da comienzo en el minuto 2:40, el cual parece sacado de la guitarra del mismísimo Matt Pike. Algo después, sobre el 4:30, podemos encontrar segmentos influenciados incluso por el doom, terrenos en los que la banda aún no se había sumergido a pesar de su eclecticismo, y de los que salen completamente airosos. Después de sus experimentos con el thrash esto me daba miedo, pero la verdad es que esta vez les ha salido estupendamente.

L.W. se encuentra entre lo mejor que hayan grabado King Gizzard y es sin duda una experiencia que ha de vivirse completa, siendo la forma óptima de escucharlo hacerlo junto a su hermano mayor. Ahora lo único que espero es que no les dé por sacar 4 álbumes a medio cocinar en lo que queda de año, y que vuelvan a esperarse otro año (o más) para sacar material nuevo, pero que sea mínimo de este nivel de calidad. Sobre un 7.5-8 para el último trabajo de los australianos.

Stu Mackenzie: Voz (principal), guitarra, sitar, sintetizador y zuma
Ambrose Kenny-Smith: Voz, teclado, sintetizador y mellotron
Joey Walker: Voz, guitarra, setar y baglama
Cook Craig: Guitarra
Lucas Harwood: Bajo
Michael Cavanagh: Voz y batería

Sello
Flightless