Katatonia - For Funerals to Come

Enviado por stalker213 el Lun, 13/09/2010 - 22:51
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Antes de convertirse en una aclamada banda de moda, aplaudida por cientos de miles de botarates mal peinados que jamás en su vida moverán un solo dedo para entender qué narices es la música Metal, los suecos KATATONIA fueron ya desde principios de los noventa una de las alternativas más solventes del panorama underground de su país, al margen de lo que entonces fue bautizado como la Swedish Old School of Death Metal. En primer lugar, flirteando con la movidita Black que en el período 1991-92 empezaba a despegar en Escandinavia (¿cómo no? pintándose las caritas e incluso utilizando nombres rimbombantes dentro de las esperpénticas coordenadas del género) y posteriormente abrazando la masiva corriente Death/Doom que invadiría Europa a mediados de la década, con gente como PARADISE LOST o MY DYING BRIDE (recuerdo una entrevista de la época en la cual Renkse citaba a Stainthorpe como su maestro…) desempeñando el destacado rol de principales impulsores del cambio.

De lo que se desprende del primer párrafo, uno podría llegar a imaginar que lo de los suecos fue simple y llano gregarismo -que en cierto modo así es- ahora bien, muy a pesar de haber seguido el camino trazado anteriormente por otros, es de destacar como el inquebrantable combo formado por los amiguetes Renkse (anteriormente conocido como Lord Seth) y Nyström (que tardaría algo más en renegar de su nombre de guerra, Blackheim) se caracterizó siempre por impregnar a sus singulares obras de un intenso perfume distintivo merced al estilo inconfundible a las guitarras del segundo y el desgarrador registro vocal y las amargas letras del primero. Huelga decir por eso, el cómo su primer larga duración (‘Dance of December Souls’ Wrong Again Records, 1993) sí supuso a su salida algo realmente refrescante (no en términos de animosidad u optimismo, claro está) y diferente a lo que entonces se estilaba, sin embargo sería sólo a partir de este descorazonador ‘For Funerals to Come’ cuando la banda empezaría a moldear ya más seriamente lo que vendría a ser más tarde su estilo característico, y que lamentablemente tampoco se demoraría en volver a mutar para terminar mimetizándose en una copia más que obvia, aunque bastante interesante, de los británicos THE CURE.

Muchas veces, por no decir casi siempre, uno piensa que lo que han hecho los demás podría haber sido absolutamente redondo si aquello o lo otro se hubiera hecho según nuestro parecer, sin embargo creo percibir que el sentir colectivo, al respecto, es bastante generalizado: Este trabajo, muy a pesar de rayar sin dificultades en el notable alto, se queda simplemente en eso debido a motivos meramente estructurales, y es que ¿a quién le quedan arrestos tras devorar dos excelentes temas, para seguir escuchando el disco y tragarse las dos outros que lo cierran? En este sentido, y como apuntaba justo al principio del párrafo, se intuye un craso error al articular el orden de los cuatros cortes, pero claro, resulta que yo no tengo voz ni voto en KATATONIA, más que nada porque no estoy en la banda, y por tanto no solo no decido, sino que me toca comprar -o no- aquello que se deriva de las dichosas decisiones. De cualquier modo, os incito a que coloquéis la tercera pista, ‘For Funerals to Come...’, en primer lugar delante de ‘Funeral Wedding’, dejando el resto igual, y comprobéis como no sólo refuerza la coherencia estructural del trabajo, sino que además te lo hace más digerible y aprovechable al fin y al cabo, que es de lo que se trata mayormente.

Discutir la calidad de los temas es sencillamente ridículo, y es que como he apuntado algunas otras veces: Poner en práctica la táctica del “menos es más” es algo únicamente asequible a músicos muy escogidos y en este sentido, el trabajo de Blackheim es espectacular (sus brillantes melodías son de esas tan extraordinariamente raras, que jamás empalagan), sin tampoco llegar a los inauditos extremos del paradigmático caso del Sr. Gregor Mackintosh. Por lo que respecta a Renkse y a su colega en los deberes rítmicos, el nebuloso Guillaume Le Huche (a.k.a. Israphel Wing), cabe decir que juegan un papel de mero acompañamiento al verdadero jefe del cotarro (aunque el primer trabajo de OCTOBER TIDE, efectivamente, me contradiga, y con razón), aunque ello tampoco es óbice para terminar reconociendo como líricamente, Renkse es un tipo más que competente. Así se entiende, como el papel de éste a las percusiones no es lo que pudiera llamarse definitivamente capital, a pesar de algunos momentos realmente destacados como el de los suculentos caballitos (tirando del coche funerario) que trotan canalizados por el doble bombo de ‘Funeral Wedding’ justo en (04:59), y que por tanto cediera años después ese rol a otros (tanto en estudio como encima del escenario) hasta que la banda halló a su recambio permanente, ya para la grabación de su ‘Last Fair Deal Gone Down’ de 2001.

Otros momentazos del disco los hallamos sin duda en el segundo corte -sin olvidar ese ramalazo a lo Tom G. Warrior del primer tema en (06:13)- ‘Shades of Emerald Fields’ (esta vez, con letras de Le Huche), que sin llegar a ser tan atmosférico o lúgubre como el primero, sí logra de igual modo conformar un más que interesante collage de secciones de cuerda, riffs melancólicos y sintetizadores marca de la casa como sólo Blackheim sabe cocinar. Como apuntaba antes, tanto ‘For Funerals to Come...’ como sobretodo ‘Epistel’ (que no es más que una pista compuesta de ruido, invertida) pierden mucho de su pegada al verse relegadas tras dos fantásticas composiciones llenas de calidad y de riqueza en matices, aunque no volveré a divagar al respecto… La banda entendió que esa era la mejor decisión, quedando la cosa reflejada tal y como se puede escuchar.

A pesar de que tanto ‘Dance of December Souls’ como ‘Brave Murder Day’ representan a dos enormes obras, muy representativas de su género y su época, sigo creyendo firmemente que si en aquel septiembre de 1995, la banda hubiera entrado en semejante estado de inspiración en los Unisound de Dan Swanö con la idea de firmar un larga duración y no un simple MCD, sin duda hubieran parido su mejor obra o por así mejor decirlo: El disco que indefectiblemente se hubiera convertido en mi predilecto de la banda. Como reza la leyenda en el interior del libreto, el disco fue “grabado y mezclado en los Unisound durante un solitario día de principios de septiembre”. ¿Nos lo creemos? Pongamos que sí, pero vaya… que aunque sólo hubieran sido dos o tres, la cosa no deja de tener guasa conociendo los impresentables cuelgues de órdago con los que algunos afrontan sus trabajos y en definitiva hacen del hábito un lamentable modus vivendi… En fin, que estamos hablando de KATATONIA y aquí dejo el tema.

El disco puede hallarse tanto en formato MCD, con la típica y distintiva caja más estrecha en comparación a la tradicional jewel box de toda la vida, como en Picture Disc 12”, así que vosotros escogéis. Yo lo hice y me agencié con los dos, por supuesto, aflojando la gallina en el caso del segundo. Respecto a la portada, decir que casa bien con el espíritu del disco y tal, aunque por otro lado cabe recordar el cómo tampoco desentonaría con cualquier disco Black de la época, a pesar de que eso sí, faltaría el típico maromo de marras subido al árbol (con la cara de mico pintada, como debidamente marcan los cánones), espantando a los pobres pajarillos del lugar.

En definitiva, un estupendo MCD por cuenta de una banda -creo yo- en su indiscutible apogeo creativo, muy a pesar de los argumentos esgrimidos más arriba, que merecidamente se lleva un nada desdeñable 9.1

Renkse: Voz & Percusiones
Blackheim: Guitarras & Voz
Le Huche: Bajo

Sello
Avantgarde Music