Katatonia - Dance of December Souls

Enviado por stalker213 el Jue, 06/02/2014 - 15:38
647

1. Seven Dreaming Souls (Intro) (0:45)
2. Gateways of Bereavement (8:15)
3. In Silence Enshrined (6:30)
4. Without God (6:51)
5. Elohim Meth (1:42)
6. Velvet Thorns (of Drynwhyl) (13:56)
7. Tomb of Insomnia (13:09)
8. Dancing December (2:18)

Según el cristal con el cual uno mire las cosas, pueden parecer una cosa u otra; Es algo muy evidente ¿Verdad?. Por eso, cuando uno revisita al primer LP de los suecos KATATONIA, volviéndose a impregnar de sus infinitas telas de araña y su mohoso perfume a fría losa, se plantea por enésima vez el si verdaderamente aquél cautivador “Dance of December Souls” fue en pleno 1993 algo extraordinariamente diferente, dada la moda imperante en su país, o sencillamente “otro ladrillo más”, teniendo en cuenta que en Los Países Bajos y especialmente en el Reino Unido ya hacía un buen par de años que diversas formaciones venían cultivando un registro parecido. No obstante, y con todas las consideraciones que quien fuera quisiera apuntar, me reconozco infinitamente más de la primera opinión, ya que aunque efectivamente los suecos no inventaron nada nuevo, creo sí dieron en el clavo a la hora de crear algo concluyentemente especial, ya que si bien las analogías con otras bandas son obvias, resulta igualmente esclarecedor el que nadie ya entonces pudiera compararse con ellos (fuera quizás de los primeros ANATHEMA) en cuanto al abismal sentimiento de melancolía y nostagia que por los cuatro costados respiraba su primer cachorro.

En resumidas cuentas, “Seven Dreaming Souls” se define al punto como la típica intro que pudiera haber parido cualquier otro grupillo de la esquina de al lado, nada especial que se diga. Ahora bien, tan pronto en como empieza a gatear “Gateways of Bereavement”, aquí sí que empieza ya a vislumbrarse algo que o lo llevas implantado de serie o no hay manera de trabajarlo; Y como es muy evidente, estoy hablando de la clase. Porque en aquélla ya lejana primavera de 1993, era del todo meridiano el que tanto Nyström como Renkse apenas si eran dos mocosos con remotas aspiraciones de llegar a parecerse a sus mentores MY DYING BRIDE (cuota directa extraída de una entrevista a Renkse entonces), pero igual de aparente era el que pronto, muy pronto, iban a cavar su particular nicho dentro de una escena que en breve iba a reconocerlos unánimemente como unos de sus más nobles aristócratas.

Probablemente, ‘Gateways of Bereavement’ sea el mejor corte de este maravilloso álbum, aunque quizás esté confundiéndolo con aquél que más me gusta a mí; Ahora bien, el veredicto final difícilmente se vería afectado tomando en cuenta cualquiera de los dos axiomas. Y es que como decía antes: La Clase y el carácter de los primeros KATATONIA son tan y tan distintivos, que incluso por momentos hacen dudar de si el alumno superó al maestro; Y como todo el mundo puede apreciar: ‘Gateways of Bereavement’ es un claro ejemplo. Y ya si eso, podría discutirse también el si los suecos fueron la banda más dinámica o flexible del universo, dado que sus patrones y estructuras son en ocasiones rígidas y repetitivas hasta decir basta, pero del mismo modo, tampoco es fácil el negarles que no hayan sido (especialmente al inimitable Blakkheim) uno de los principales estandartes del difícil arte del “Menos es Más”. Y es que es cierto. A varios de los temas aquí cincelados les sobran, pero fácil, como dos minutos ¡Sino más! Porque muchas ideas se presentan de un modo exageradamente obstinado, pudiendo llegar a cargar con ello al oyente; Aunque tampoco fuera cosa de que se nos escapara esto otro: Y es que más vale un par de ideas bien expuestas, que un generoso puñado de otras medio buenas, cuando no malas. Y desde luego que sí. Las composiciones de los suecos pueden llegar a plantearse difíciles cuando no indigestas, dada su extensión y naturaleza, aunque después de todo estamos hablando de música “bastante simple”, si es que os dais cuenta; Y precisamente ahí es donde radica su éxito. En que a pesar de no parecerlo del todo, su propuesta es mucho más minimalista y cuadriculada de lo que en principio pareciera. ¿El paradigma de todo lo contrario? OPETH. Una gran banda ¿Quién lo duda? Aunque al punto, terriblemente incompetente para exponer de modo claro las cien mil ideas que desesperadamente quieren plasmar en cada uno de los minutos de sus canciones. Aunque claro, tampoco fuéramos a apedrearlos por no saber escribir un “Thick As A Brick”.

De modo que ‘In Silence Enshrined’ tampoco va mucho más allá. O sí ¿Quién se atreve a decir lo contrario? En el sentido de que sigue anclándose impenitentemente -como la anterior y las sucesivas- tanto en el insondable océano lacrimal en que vive permanentemente ahogado el afligido Renkse (entonces Lord Seth) como ese universo privado tan KATATONIA, en que apenas si es posible llegar a divisar medio rayo de luz o el menor atisbo de esperanza. Y me permitiréis que afirme el cómo la gran mayoría de bandas que lo intentan, fracasan. El llegar a cristalizar con éxito esa fórmula, digo. Aunque el del día de hoy no es el caso, mis virulentos cucuts. Y para dar fe de ello, contemplamos al punto como se sube al carro -nada menos- aquél que posiblemente está considerado como el himno de la banda para todos aquellos que los siguieron desde sus inicios, “Without God”. Una soberbia composición que, aunque algo desviada letrísticamente del resto, sin duda pone de relieve a los mejores KATATONIA, merced al espeluznante trabajo de un Renkse que literalmente se despelleja la garganta (sus percusiones cumplen y punto), el más que correcto aporte de un sólido Israphel Wing (o Le Huche) y fundamentalmente el de un Nyström que con sus cuatro cañas monta una kilométrica catedral consagrada al dolor y el sentimiento de pérdida más absolutos. Sin duda, una mejor versión al lado de la facturada en su anterior MCD; Aunque también mucho menos oscura.

Y precedida de ‘Elohim Meth’, llega la igualmente hechizante ‘Velvet Thorns (Of Drynhwyl)’ y sus prácticamente catorce minutos de tortuoso tránsito sobre vidrios, ceniza y espinas. Otro demoledor monumento erigido al vacío y la desesperanza (bajo la inconfundible firma del parco arquitecto Blakkheim) al que a buen seguro sobran un par o tres de estancias, pero que cautiva lo mismo. Y por si no bastaba con una, pues ahí va otra taza, y encima ¡Colmada hasta bien arriba! Ya que a la anterior la sucede la idénticamente extensa ‘Tomb of Insomia’, con sus tantas otras suites pintadas de negro carbón con matices gris oscuro. No obstante, en ésta sí es factible el apreciar un contrapunto muy diferencial respecto al resto del disco, merced su inesperada sección en (03:48), y por tanto dejando muy claro también el cómo aunque todavía los suecos andaban limando su personal estilo, las influencias que finalmente les han llevado a donde hoy se encuentran, vivían ya entonces con ellos; De modo que NO. No me cuesta lo más mínimo el imaginar al joven Renkse en 1993 escuchándose a sus MY DYING BRIDE, justo lo mismo que a sus THE CURE ¿Me explico?. Y bien, la fusilada de la partitura de Francis Lai para “Love Story” tiene su punto de patochada y todo, pero ¿Qué queréis que os diga? Pues que está fantásticamente ensamblada en lo que es el conjunto, llegándome incluso a parecer más que pertinente.

Y para cerrar la obra, todavía otra breve pieza intrumental, “Dancing December”. Igualmente muy KATATONIA, aunque al punto también algo inconexa con ese espíritu de pesadumbre general característico del compendio. Por lo brioso de sus ritmos en la segunda mitad, digo; Y naturalmente, porque sencillamente no sabe estarse quieto y si no mete la zarpa, Dan Swanö no se queda tranquilo el hombre. De hecho, creo que hasta es a él quien se oye susurrar en los últimos versos.

En definitiva, una excelente disco muy distintivo y representativo de su tiempo; Aunque quizás, no la definitiva obra maestra que muchos predican. En el sentido de que sí ¡Claro! El álbum presenta muy pocas faltas, aunque bajo mi punto de vista no llega al nivel de los indiscutibles puntales del género. Posiblemente, el hecho de que el registro vocal de Renkse termine derivando más hacia el Black Metal, propicia el que no acabe de verlo como un trabajo del todo redondo (en este estilo aprecio mucho más los guturales bajos), pero que nadie se lleve a engaño; Aunque no lo veo entre las obras top de su género, se encuentra justo debajo. “Brave Murder Day”, en cambio, sí da algo más de guerra encaramándose entre ellas.

Valoración: 9.0

Lord Seth: Voz & Percusiones
Blakkheim: Guitarras
Israphel Wing: Bajo

Sello
No Fashion