Katatonia - Brave Murder Day

Enviado por M.G.Steinbrüggen el Jue, 09/06/2016 - 20:16
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1-Brave
2-Murder
3-Day
4-Rainroom
5-12
6-Endtime

Voy a plantearlo raro pero claro. Habrá dos bloques en esta reseña, una evaluará el valor histórico de este disco, la siguiente hará una serie de comentarios personales que yo creo que jamás deben faltar en una reseña que quiera ser considerada como tal.

Se sabe lo duro que es perder la capacidad de tocar tu instrumento, una parte de ti y de tus ilusiones muere con él. Renske, al igual que muchos otros perdió dicha capacidad prematuramente debido al desgaste que caía sobre su garganta con el idiosincrásico sonido gutural de su género… Lejos de amilanarse, Katatonia tomó una de las decisiones más acertadas de su carrera. Akerfeldt tenía por entonces tan solo 22 años, poco sabía él lo que iba a significar a posteriori para el género que amaba, formando parte de los inolvidables Opeth que entonces aún eran unos recién nacidos. Fue él el que acercó la boca al micro para sonar en este mítico disco que por tercera vez nos trae aquí: “Brave Murder Day”. Ahora podemos decir que esta, aunque una actuación ocasional, ha sido prácticamente la más importante que ha hecho el artista en toda su carrera y la que más fácilmente quedará en la memoria de la audiencia. Ya aquí se puede disfrutar de la distinguible versatilidad vocal de este entonces joven que permitirá que este “Brave Murder Day” Llegue al sonido deseado por los dos anteriores miembros.

Son bien conocidos los cambios de sonido que Katatonia ha tenido con el paso de los años, algunos mucho más radicales que los que se propusieron para este nuevo disco, pero este, pese a ser su segundo disco de estudio fue su primer giro. Conocemos a “Dance of December Souls” y las dificultades que tuvo para ser publicado, podemos decir de él que es un álbum de death/doom impecable nacido justo en la época dorada del death. En este nuevo trabajo se dará una vuelta de tuerca apostando por la técnica, las guitarras sonarán más nítidas, la voz no será tan cruda como la del Dance, pese a que en temas como “12” podremos sentir que esto vuelve a sonar a Bloodbath. De todas formas, Katatonia siempre cambiaron de sonido pero nunca de espíritu. Su forma fue una u otra, pero la sustancia de lo que se transmitía siempre era una “pesada” tristeza afrontada de forma épica, una melancolía a la que se le planta cara con fuerza… Casi se puede decir que eso es música en su esencia. Norrman y Blackheim están particularmente explendidos en las guitarras siendo él el portador del alma en este trabajo, riffs reiterativos, pesados, lentos y a su vez desgarradores en su llanto continuo. Pese a que se pueden encontrar varios bateristas que ya hacían maravillas por aquel entonces en el género acercándose con lujuria al Jazz, nadie puede quejarse del trabajo que hace Renske que yo encuentro especialmente memorable en la segunda mitad del disco. El sonido de la acústica aparece con precisión milimétrica para regalarnos arpeggios que nos hacen reafirmarnos en que lo que escuchamos es pura belleza… La ejecución fue genial.

Vamos a situarnos un poco más en el eje temporal. Probablemente las bandas más correctas para comparar este álbum con algunos de sus contemporáneos son My Dying Bridge, que son incluso anteriores a la publicación del primer álbum de Katatonia, habéis citado muchísimo a Anathema y la comparación no puede ser más correcta (Si de una cosa me arrepiento de verdad respecto a mi anterior reseña es de la poca contextualización)… De todas formas me quedo con uno al que no se me había ocurrido citar de primeras y es probablemente el ideal para comparar la trayectoria de los suecos… Se trata de Paradise Lost. Yo siempre pensé que el inicio de la idea Doom de Katatonia debió nacer al escuchar a Candlemass, quizás lo pensé por el hecho de que fuesen compatriotas simplemente… Sin embargo el sonido que nos importa hoy se aleja bastante del de dicho grupo y encuentro bastante más adecuada la comparación con los Ingleses, sobre todo por su rollo más gótico.

Los ingleses habían formado parte del centro del meollo cuando todo estalló a mitades de los 80’s, no voy a repetir esos sucesos que ahora no vienen a cuento, pero me refiero a todo lo que sucedió post mantas/possessed&company. Allí los Paradise aportaron su bien gordo granito de arena para dar inicio a una de las ramas más peculiares de la escena extrema. Por entonces hacían un death bastante más cercano al de sus camaradas, pero es en los 90’s, y especialmente con la llegada de Icon( Que dios lo tenga en su gracia) cuando realmente los podemos emparejar con Katatonia tanto en espíritu como en el tiempo. Cuando ellos empezaron así, Katatonia aún estaba sonando en su versión más salvaje. Si bien la idiosincrasia vocal de los suecos siguió siendo el black/death mientras que los Paradise empezaban a “Groovear” con estilo, esos sonidos en las guitarras lentas, vigorosas y pesadas que nos traen reminiscencias de nuestras más profundas angustias, son equiparables entre ambas bandas, y sin ningún lugar a dudas unos beben sanamente de los otros.

No es “Brave Murder Day” un disco que iniciase nada, sino que es uno de los grandes culminadores del género. Ya en pleno 96, la escena agonizaba, pero como todos sabemos fue un conjunto de subgéneros que supo morir a finales de la década dándonos algunas de las grandes joyas entre los suyos. Repito antes de hacer la afirmación que proviene, desde un punto de vista histórico, este LP puede volver a ser imitado, influenciador, se harán más trabajos del estilo quizás, quien sabe… Pero no puede ser superado, y entiendo que quienes aman esta curiosa mezcla de estilos lo tengan en su altar más elevado. Sin embargo no puedo evitar admirar más a quienes lo tienen en un altar más personal, pues este álbum les ha acompañado en su trayectoria vital como uno más de la familia en los peores momentos.

Visto así, tengo que admitir que este álbum debería ser valorado con un 10, pues su importancia no se puede exagerar, sin embargo yo no valoro de este modo…

A veces creo que actuamos como momificadores del pasado, tratamos de mantenerlo con vida y lo elevamos por encima de todo lo que pueda superarlo por el hecho de formar parte de la historia. Yo mismo he hecho muchas veces ese mismo tipo de valoraciones a ojos de todos, y no es hipocresía, sino que es muy difícil deshacerse de esa forma de valorar que es tan adoradora de la historia y que forma ya parte de nuestra naturaleza. Es curioso que en una reseña del Brave Murder Day nunca puede faltar la palabra melancolía o nostalgia, y a este auténtico discazo, a veces creo que lo valoramos un poco más de lo que merece por esa misma nostalgia que nos trae. Si, es cierto que a veces escucho el disco y no solo lo disfruto sino que me llena, porque de verdad que es hermoso, pero hay otras que la forma de expresar esa pesadez y tristeza me parece algo demasiado explícito… Pero es una opinión MUY personal esa, y que a nadie debería ofender.

Canciones como “Day” o “Endtime” no solamente son temazos de por sí que no necesitan de mi aprobación, sino que forman parte de mí mismo y de cada uno (Qué sois muchos aquí) de los que disfrutáis de estos Suecos derramando lágrimas sobre sus discos. Así de sencilla es la valoración negativa que le hago a este disco al final del día… Cuando lo apartamos de un punto de vista histórico deja de ser “Lo mejor” para ser sencillamente un discazo por el que podemos matar si algún día nos lo rayasen. Me parece justo haciendo estas dos valoraciones hacer una media y puntuar esta vez de una forma más extraña. Desde todo lo que he dicho sobre su valor de reliquia hasta lo que significa individualmente para cada uno de nosotros este disco es un 10. Desde mi punto de vista, valorando cada vez más la música desde un punto de vista atemporal, ya sabéis que mi nota es un enorme 8.5. Me parece justo que hagamos una media y vayamos a ver qué nota le dejamos entre esas dos valoraciones completamente reales.

10+8.5= 18.5… 18.5/2=9.25.

Sea pues, habrá que admitir que estos Katatonia hicieron aquí un disco que se eternizó en nuestras mentes. La verdad es que no me apena darle ese poquito de más, pero insistiré en que los que de verdad se partieron la cara porque este discazo esté donde está fueron Norrman y Blackheim.

Y ahora algo que no viene a cuento xd… Ya que hablamos de Doom, si tenéis un ordenador en condiciones dejad de jugar al puto Call of Dutty y jugad a un Shooter de verdad como lo es “Doom” xd, siempre que hablamos de este género tengo que acordarme de este pedazo de shooter y de las ganas que tengo de jugármelo entero.

Blackheim- Bajo, guitarra
Fredrik Norrman- Guitarra
Jonas Renske - Batería, voz
Mike Akerfeldt- Voz