Kansas - Power

Enviado por HaKi Stargazer el Mié, 30/06/2021 - 03:00
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1. Silhouettes in Disguise - 4:26
2. Power - 4:25
3. All I Wanted - 3:20
4. Secret Service - 4:42
5. We're Not Alone Anymore - 4:16
6. Musicatto - 3:30
7. Taking In the View - 3:06
8. Three Pretenders - 3:50
9. Tomb 19 - 3:46
10. Can't Cry Anymore (The Producers cover) - 4:01

A principios de los ‘80s Kansas mostraba un cambio de actitud con el álbum Audio-Visions, el cual contenía a la bella “Hold On”, una power ballad que presentaba un fuerte mensaje de fe dedicado a su esposa, pidiéndole que aceptara a Dios en su corazón. Aquí Kerry Livgren, líder y compositor de algunos de los más grandes éxitos de la banda, se sinceraba definitivamente sobre su conversión al cristianismo y dejaba entrever la utilización de su música como un medio para transmitir las ideas de su religión.

Como era de esperarse, las diferencias aflorarían, y mientras algunos miembros llegarían a un tipo consenso con las ideas de Livgren, el cantante Steve Walsh dejaría la banda, mostrando una completa inconformidad con la dirección que se estaba tomando. En este contexto entiendo la decisión de Walsh, pues considero que ningún músico, a menos que sea cristiano, quiere ver sus canciones convertidas en algo parecido a esos panfletos con los que el creyente de turno se presenta en la entrada de tu casa y te pregunta si tienes unos minutos para hablar del pastor Jesucristo… Vale, vale, tampoco voy a hacer una crítica sobre el cristianismo y cosas por el estilo, sólo me limitaré a aseverar que la epifanía de Livgren terminó con la gran racha de Kansas comenzada desde su mismo debut.

Ya con el cantante John Elefante la banda grabaría Vinyl Confessions y Drastic Measures, un par de álbumes que se metían de lleno en el AOR pero con una presencia casi nula del sonido progresivo de sus antecesores. Los resultados fueron más o menos regulares, pues, obviando la temática cristiana, podían encontrarse temas realmente magnéticos como “Play the Game Tonight” o “Mainstream” (aunque otra parte del material se sintiera un poco aburrida y repetitiva). Consecuentemente, las fricciones aparecerían de nuevo, provocando la salida de un descontento Livgren para concentrarse en AD, el proyecto idóneo en donde, ahora sí, predicaría su amor a Dios sin ninguna restricción; y con esta pérdida los demás miembros tomaron la decisión de darle el carpetazo a ese nombre de estado que, junto a Boston y Chicago, fue uno de los más destacados de la década de los ‘70s.

¿Significaba entonces que la historia de Kansas había llegado a su cierre definitivo? Pues no, ya que por ahí de 1985 Steve Walsh no dudaría en llamar a Phil Ehart y Rich Willams para hacer resurgir al fénix de sus cenizas, trayendo consigo al bajista Billy Greer de su banda Streets y sustituyendo a Kerry Livgren con el superdotado Steve Morse. Tales adiciones se tradujeron en un inmenso acierto que ayudó a que el nuevo álbum, aun siguiendo la línea de AOR trazada al inicio de la década, adquiriera la dureza necesaria para diferenciarse del material con el Elefante al frente.

Pues bien, lo ofrecido en Power es otra de esas muestras de que algunos de los mayores exponentes del rock de los ‘70s pudieron cumplir con las exigencias de una época en la que sus trabajos más representativos hubiesen sido tachados de excesivos o poco accesibles. Y a decir verdad el resultado de este álbum no es para nada malo, lo sería si tuviese un contenido mediocre, pero aquí la banda logra un admirable balance entre lo intrincado de su emblemático sonido y las cargadas dosis de melodía tan características del AOR.

Aprovecho para resaltar lo que hace ese enorme guitarrista proveniente de los Dixie Dregs, dado que no sólo se encarga de cubrir el lugar de Livgren de una manera muy digna, sino que también lo llega a hacer eficientemente con el de Robby Steinhardt. Con esto último no quiero decir que Steve Morse toque un violín como tal, pero su guitarra por momentos logra emular muy bien su sonido, y canciones como “We’re Not Alone Anymore”, la instrumental “Musicatto” o el tema título demuestran los grandes resultados de su entrenamiento junto al violinista Allen Sloan.

Pero también es cierto que el protagonismo del guitarrista no es exclusivo y se termina repartiendo con el trabajo en voz y teclados de parte de Steve Walsh, quien le complementa para formar una dupla instrumental y compositiva muy provechosa. Se nota que Walsh y Morse llevaban estudiando mucho del rock de la época, porque sí que supieron entregar efectivos temas para darle un soplo de aire fresco a la banda.

Por ejemplo, las hardrockeras “Silhouttes in Disguise” y “We’re Not Alone Anymore” dan un gran levantón de ánimos con un exquisito tándem de joviales melodías vocales y pirotecnia guitarrística, apoyándose en una formidable base rítmica que comprende muy bien la importancia del equilibrio. A manera de contrapeso se intercalan medios tiempos como “Power”, “Three Pretenders” o “Tomb 19”, temas muy a lo Survivor en donde Walsh sienta cátedra con brillantes estribillos cargados de fuerza y mucho feeling.

Podemos encontrar sutiles conexiones con el pasado en los elementos sinfónicos colocados dentro de temas como “Can’t Cry Anymore” (un cover en donde un emotivo Walsh ayuda a superar la versión original), “Secret Service” (con su interesantísima y sombría parte media) o “Musicatto” (clásico instantáneo). Esta última en concreto la recomendaría encarecidamente a los enamorados empedernidos de los Kansas de antaño, dado que es la que más nos deja en claro que estamos ante la misma banda, pero adaptándose con algunos injertos.

De manera coincidente, “Musicatto” le da paso a la magistral “Taking in the View”, otra canción que también recuerda mucho a tiempos pasados y que curiosamente podría haber encajado muy bien con la movida cristiana de Livgren. La belleza de esta composición proviene principalmente de las celestiales guitarras acústicas y un conmovedor coro de niños por ahí del ecuador. Con cosas así no puedo evitar pensar en que es una verdadera lástima que la mayoría de la gente se quede clavada con “Dust in the Wind” o “Carry on Wayward Son”, porque si se explora de lleno la discografía de Kansas, será muy fácil encontrar otras joyas de un valor similar al de las susodichas.

Pero hay pocas cosas en la vida que rozan la perfección, y como tal no voy a afirmar que absolutamente todo el contenido de este álbum es para aprovecharse. Digo, algo como “All I Wanted” llega a sentirse demasiado plano al compararlo con el resto de los temas (increíble que se haya convertido en un éxito), y “Can’t Cry Anymore” puede resultar un poco chocante para quienes no están acostumbrados a consumir tanta azúcar.

Kansas pudo haber herido algunos corazones progresivos con las vueltas de tuerca realizadas durante estos años, pero lo cierto es que su desempeño continuó siendo bastante óptimo, logrando mantenerse en condición con una formación muy buena y a la vez efímera. Ya después de In the Spirit of Things Morse se largaría y todo se iría al carajo de nuevo, aunque en los ‘90s se intentaría un fallido regreso con Freaks of Nature, un álbum de menor grado que contó con el gran “acierto” de haberse publicado a mediados de esa “maldita” década en la que el asteroide grunge/alternativo casi acaba con nuestros queridos dinosaurios rockeros.

Power es un trabajo muy bueno y digno de rescatarse, tal vez no se acerque a la condición de leyenda que poseen Leftoverture o Point of Know Return, pero sus aciertos, que son muchos, le ayudan a quedarse con un buen puesto dentro de la discografía de la banda.

Steve Walsh - Voz, Teclados
Steve Morse - Guitarra , Coros
Rich Williams - Guitarra
Billy Greer - Bajo, Coros
Phil Ehart - Batería

Músicos adicionales:
Orquesta Philharmonia con arreglos y conducción de Andrew Powell
Gary Chang - Teclados
Travis Bradford, Jerome Olds, Rob Henson, Yonrico Scott, Merle McLain, Doug Baker, Solomon Olds, Cliff Jones - Coro

Sello
MCA