Kansas - Kansas

Enviado por el richard de … el Mié, 26/07/2017 - 05:31
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Durante la primera parte de la década de los setenta los grupos de rock tenían varias formas de plasmar su arte y llegar al gran público. Una era optar por tonalidades más agresivas y rápidas, dejarte llevar por la furia de la juventud, una juventud rebelde que se quería plantar ante todo lo establecido y ser un punto de inflexión. Ejemplos de esto son Led Zeppelin, con canciones tan poderosas como “Communication Breakdown” o “Rock And Roll”, o Deep Purple, con un tema como “Speed King”, el cual con una producción más sucia y una batería algo más pasada de rosca podría pasar desapercibido perfectamente en un disco de speed metal ochentero. Otra de las posibilidades era bajar las revoluciones y envolverse en un halo de oscuridad y misticismo, añadiendo además unas letras macabras que solían ser producto de un mal viaje con las drogas. Black Sabbath son el mayor ejemplo de esto, con temas como “Iron Man” o la propia “Black Sabbath”. Y la última gran facción de artistas setenteros es la que intentó dar más credibilidad musical al estilo. El rock por aquellos años era visto como un género cutre y sin nada que ofrecer a alguien que entiende de música y que busca composiciones intrincadas. Así que grupos como Yes, Genesis o Pink Floyd comenzaron a tomar influencias del jazz, la música clásica y el rock psicodélico para crear obras complejas, las cuales fueron muy aclamadas por la crítica.

Pues Kansas, al igual que otros grandes de la época como Uriah Heep, no quisieron encasillarse, y optaron por ofrecer lo mejor de ambos mundos, el veloz y agresivo, y el intrincado y emocional. Y esto es lo que nos ofrecieron en esta obra, mucho rock en onda Deep Purple, como en el caso de “Can I Tell You”, pero también muchos cambios de ritmo y solos vertiginosos, como en “Journey From Mariabronn”. Sobre todo me gustaría recalcar el punto de los solos vertiginosos, y es que Kansas no tenían un único solista, como era normal en muchos grupos de hard rock (Led Zeppelin, Rush, Ufo…). Tampoco tenían dos como ocurría en muchos otros casos, en los que guitarristas y teclistas competían por ver quien era capaz de ofrecer el mejor solo (Deep Purple, Uriah Heep…). No, Kansas tenían la friolera de tres solistas, Kerry Livgren a la guitarra, Steve Walsh (también vocalista) al teclado y Robby Steinhardt al violín, y ninguno de los tres era precisamente manco.

Además, las composiciones de este debut gozan de una madurez increíble para tratarse precisamente de eso, de un debut. La banda es capaz de crear melodías envidiables, de esas que se quedan grabadas a fuego en el cerebro, secciones solistas de las que quitan el hipo y partes cantadas que son arropadas con maestría por una sección instrumental brillante. Y lo que es más importante para un servidor, y una cosa que se pierde en muchas ocasiones al hablar de temas con tanto cambio de ritmo y secciones diferentes, las partes fluyen como si de un río se tratara. En ningún momento te dará la impresión de que tal cambio ha sido demasiado brusco, o de que esa otra sección no encaja del todo bien en la canción en cuestión. No, todo está pulido y perfeccionado al máximo.

En lo referente a las canciones que forman el disco, la inicial “Can I Tell You” nos pone en situación rápidamente. Se trata de la canción con más tufo a Purple de todas. Sin embargo, pese a ser el tema más directo del conjunto podemos empezar a intuir lo que se nos avecina, con esa parte intermedia en la que violín, guitarra y teclado se suceden en la labor solista para terminar desembocando de nuevo en la melodía principal, la cual a su vez nos reconduce hacia las estrofas de nuevo.

El siguiente tema es una versión del clásico “Bringing It Back” del legendario J.J. Cale, el cual Kansas hacen completamente suyo, y en el que Robby toma el control del timón para demostrarnos de lo que es capaz a lo largo de todo el minutaje. Por otra parte, “Lonely Wind” es una preciosa balada, en la que Walsh nos embelesa con su preciosa voz a la vez que nos envuelve en su melancólico piano.

Con “Belexes” volvemos a la caña, y lo hacemos con una de las melodías más emblemáticas de la banda, en la que el bajista Dave Hope también se une al intercambio de notas. Uno de los mejores temas del disco sin duda, pero que puede quedar eclipsado fácilmente por el siguiente, y es que “Journey From Mariabronn” se presenta como el punto cumbre del disco. Se trata de una canción en la que encontramos todo lo que hace grandes a Kansas. Melodías ardientes, cambios de ritmo que van y vienen sin parar, solos acelerados y la mejor actuación de Steve Walsh en toda la obra. Si te gustan Yes disfrutarás como un niño con este tema.

“The Pilgrimage” es una canción alegre, sin demasiadas pretensiones, y que por desgracia queda sepultada por los titanes que le rodean. Ir tras un monumento como lo es “Journey From Mariabronn” ya tiene que ser duro, pero que encima los dos que vienen detrás tuya se llamen “Apercu” y “Death Of Mother Nature Suite” ha de ser un golpe irreparable. “Apercu” es una especie de “Journey From Mariabronn Pt. 2”. Tiene los mismos componentes para convertirse en un himno indiscutible, pero en esta ocasión el resultado final es un poco inferior (es difícil volver a llegar a ese nivel de calidad). Mientras que “Death Of Mother Nature Suite” es una canción extremadamente melancólica, que plasma a la perfección el tema tan preocupante que nos sugiere su título. Tan solo hace falta escuchar los gritos que escupe Robby en el estribillo, esos “and now she’s gonna die” plagados de dolor y desesperación, los cuales pondrían los pelos de punta a cualquiera. Se trata del mejor tema del disco junto a “Journey From Mariabronn”.

Y para acabar hay que mencionar esa preciosa portada, en la que se nos presenta a los dos bandos de la guerra civil norteamericana separados, pero unidos al mismo tiempo mediante la muerte.

Algo después de esto vendrían las que muchos consideran sus obras magnas, Leftoverture y Point Of Known Return, las cuales contenían hits del tamaño de “Carry On My Wayward Son” o la archiconocida “Dust In The Wind”. Sin embargo, yo soy de los que prefieren este debut, porque me parece que después, aún manteniendo un nivel compositivo envidiable, perdieron esa complejidad en su música que a mí tanto me gusta, y que a mi parecer les hacía resaltar entre las demás bandas del estilo.

Tras todo esto, no puedo hacer más que ponerle cinco cuernos a esta obra de arte y recomendársela a cualquier persona que disfrute de la música, porque esto es música hecha con alma y desde el corazón.

Steve Walsh - Teclado, piano y voz
Kerry Livgren - Guitarra principal y sintetizador
Robby Steindhart - Violín y voz.
Rich Williams - Guitarra
Dave Hope - Bajo
Phil Ehart - Batería

Sello
Epic Records