Kamelot - Epica

Enviado por MetalPriest el Jue, 20/06/2013 - 16:01
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1. Prologue
2. Center of the Universe
3. Farewell
4. Interlude I - Opiate Soul
5. The Edge of Paradise
6. Wander
7. Interlude II - Omen
8. Descent of the Archangel
9. Interlude III - At the Banquet
10. A Feast for the Vain
11. On the Coldest Winter Night
12. Lost & Damned
13. Helena's Theme
14. Interlude IV - Dawn
15. The Mourning After (Carry On)
16. III Ways to Epica

Bonus track:
17. Snow

Tras el puntazo que se habían marcado Kamelot con el Karma, alcanzaron el estatus de grandes del power melódico. Su reputación les respaldaba con otros discos como The Fourth Legacy, opus magno de la banda y ahora, en el 2003 tenían que lanzar algo grande, tal vez no tan definitivo pero que al menos hiciera temblar los cimientos de la escena (sobre todo la europea).

Nacía el Epica, compañeros. Tras el alarde de power progresivo del 2001 ahora Kamelot nos seducían sutilmente con detalles más sinfónicos y canciones más arregladas. Si el Karma te conquista con canciones como Forever, Karma o la trilogía de Elizabeth este es tu disco. Epica nacía con un nombre bien escogido, que tomaría para sí la banda sueca de Simone Simons ese mismo año. Para completar la información acerca de este disco diré que es el primer trabajo conceptual del grupo; las letras fueron escritas antes que la música, inspiradas en la obra “Fausto” de Goethe. Tema que continuará The Black Halo el 2005 cerrando el círculo. Este detalle explica la importancia que gana la voz de la banda, Roy Khan, que se convierte en el centro del disco de forma indiscutible.

El Epica gana en matices y versatilidad, logrando más profundidad que el pasado Karma, las orquestaciones están mucho más cuidadas, al igual que los coros y teclados. Mención obligatoria también el que nos encontramos en el crepúsculo artístico de Thomas Youngblood que, nunca jamás alcanzaría la técnica con la que defendió las obras del 2000, 2001 y 2003. Y es que el americano nunca fue un dios de las seis cuerdas pero al menos sabía de armonía musical. Bueno, no quiero enrollarme más con palabrería y retórica, vamos ya a por el disco.

Este viaje comienza con Prologue, que nos lanza como una catapulta a la speedico-alegre Center Of The Universe, que nos muestra unos Kamelot que van a por todas. Mención especial merecen los teclados, omnipresentes y prodigiosos. Farewell continúa en la misma tónica y sin pisar el freno. Tras esto nos topamos con los coros épicos del interludio Opiate Soul que no nos puede preparar mejor para la orgullosa The Edge Of Paradise, donde los coros del anterior interludio se repiten. Otro detalle es la velocidad que resulta más pausada dando lugar a unas guitarras cabalgadoras. Tras esto viene la azucarada Wander, más calmada todavía. Estribillos algo indigestos pero instrumentación hermosa. De todas formas no llega a la altura de las cinco (fantásticas) primeras piezas.

El segundo interludio es Omen que, nos ofrece un piano bajo un cielo nublado donde de pronto se abre paso un rayo de luz. Llega Descent Of The Archangel; mágica, poderosa y épica. Mención especial merece el solo que no es de otro sino Luca Turilli, tremenda armonicidad y velocidad. Nada más terminar el descenso del arcángel ya nos volvemos a topar con un interludio: At The Banquet, que termina con toques algo flamencos para dar paso a A Feast For The Vain, pieza con un riff de guitarra acompañado por un teclado tremendo, otro momento flamenquillo y un solo medio celta. Roy Khan no deja de lucirse con su garganta a lo largo de esta polimórfica pieza, al igual que en todo el disco. Pero más tarde el frío comienza a arreciar, y es que llegamos a la calmada On the Coldest Winter Night, canción acústica con arreglos de teclado por cortesía de Miro, como siempre.

Lost & Damned prosigue con una instrumentación tremenda ya desde el inicio, donde tenemos a un Youngblood que se sale. La velocidad se impone por momentos sobre un ritmo de vals, dando un matiz especial. Corte tremendo, con incluso dos solos de guitarra, algo harto raro en Kamelot. Luego, con instrumentación clásica llegamos a Helena’s Theme donde canta Mari Youngblood de forma impresionante. Ni dos minutos de placer pero… qué magia. Luego viene Dawn, cuarto e último interludio donde un pregonero nos trae malas noticias. The Mourning After (Carry On) nos verifica lo que pensábamos, se respira peligro y drama en todo. La instrumentación trabaja fabulosamente una vez más inspirando tales emociones, y Youngblood sigue mostrando su talento. III Ways To Epica prosigue esta aventura, cercana a llegar al final. Menos inspirada pero sin llegar a ser mala; Roy sigue recitando su poesía de forma mágica y Casey Grillo continúa aporreando la batería como nadie. Solo queda un último track, uno de mis favoritos: Snow, con una instrumentación gélida a la vez que dura. Un final apoteósico para un disco tremendo. Casi una hora de power metal sinfónico.

Y un detalle que hasta el final me he reservado, es la brillantez de las letras, la forma de resumir semejante opus literal en dos opus musicales, y no solo eso sino la forma de conjuntar la historia con unos instrumentos que no dejan de estar a juego con las situaciones desde el punto de vista de ciertos personajes de la obra. Les dejo este link que explica de modo muy instructivo lo que ocurre en cada uno de los cortes de este tremendo y afamado Epica. La pega es que está en inglés, pero vale la pena romperse un poco la cabeza traduciendo (y sino, pues traductor Google y fuera).

Pocos discos exigen una elaboración tan compleja y el trabajo conjunto de tantos músicos y este, amigos míos, es uno de ellos junto a The Black Halo. Matices, experimentación, uso de gran variedad de instrumentos… buff este disco lo tiene todo. Dadle una oportunidad los que tengáis tiempo y no lo conozcáis, y los que lo conozcáis y no lo veáis tan magno os recomiendo que lo exploréis y analicéis bien pues ni yo he alcanzado el fondo de esta obra músico-literal.

Finalmente solo queda la valoración, compañeros: un 9.0 bien merecido. Antes de sumergirme en este disco para preparar la crítica lo veía recargado e incluso pedante, pero ha resultado ser un jodido tesoro. Cinco cuernos, por la edad dorada del reino de Kamelot.

Roy Khan: voz
Thomas Youngblood: guitaras
Glenn Barry: bajo
Casey Grillo: Batería

Artistas invitados:

Miro: Teclados y arreglos orquestrales
Mari Youngblood: Voz femenina
Sascha Paeth: Guitarras adicionales
Luca Turilli: Solo de guitarra en "Descent of the Archangel"
Günter Werno y Jan P. Ringvold: Teclados
Robert Hunecke-Rizzo, Cinzia Rizzo, Annie and Herbie Langhans: Coros
Fabricio Alejandro: Bandoneón en "Lost & Damned"
Orquesta sinfónica de Rodenberg
Olaf Reitmeier: bajo acústico en "On the Coldest Winter Night"
Robert Hunecke-Rizzo: Yemnbe en "On the Coldest Winter Night"
John Wilton: maestro de ceremonias en "At the Banquet" y espíritu del río "Helena's Theme"
Andre Neygenfind: D-bass en "On the Coldest Winter Night"

Sello
Noise / Sanctuary

No puedo ver este disco sin comentarios. Primero, porque es una obra maestra. Segundo, porque tu reseña es excelente, Metal Priest y tercero, porque este fue el primer disco de Kamelot que escuché.

Epica es el disco más perfecto y redondo de Kamelot, no solo por el apartado lírico, una adaptación brillante del poema de Johann Wolfgang von Goethe, el escritor y poeta alemán más grande de todos los tiempos, sino por la extraordinaria interpretación de mi adorado Roy Khan.

Roy es Ariel, es Mefisto, se pone en la piel de cada personaje masculino, le saca el máximo provecho a su formación como cantante de ópera y conmueve, emociona, te pone los pelos de punta en cada una de sus interpretaciones. Alcanza con oir "One Coldest Winter Night" , "Center of the Universe", "The Edge of Paradise" para adentrarse en la historia. Y esa voz grave, versátil, seductora en algunos tramos, del noruego, es una belleza. Creo que junto a Tarja, se convirtió en mi cantante preferido.

Kamelot es la última banda que me impactó de verdad y me quedé enamorada, de la música como del vocalista. Khan tiene un feeling, una técnica, una emoción... que te llega al alma. Y el disco, a nivel instrumental es brillante: los interludios, los solos de guitarra, las orquestaciones, el ambiente dramático... Una maravilla de álbum. Excelente reseña, poco más que agregar. Yo le doy un 10/10 al disco.

El "Fausto" es un poema muy difícil de leer. Muy complejo, con todas esas referencias a la "Divina Comedia", a la mitología griega, a Shakespeare... Adaptarlo tan sencillo y tan bien como lo hizo la banda, habla de músicos competentes y de un letrista que es un gran lector. Bien ahí por Khan, como se lo extraña en esta banda.

Y tal como decís, Metal Priest, en el "The Black Halo" se termina la era dorada de la banda. Me gustan mucho el "Fourth Legacy", el "Karma", "The Black Halo"... pero como el "Epica" no hay. Una absoluta obra de arte, a la altura del libro original. Goethe si viviera, estaría orgulloso.

Saludos, estimado Metal Priest. Y muchas gracias por facilitarme el camino para conocer a esta banda, nunca la habría escuchado detenidamente de no ser por ti.

Fausto es una de las obras más importantes de la literatura occidental y por consiguiente del planeta. Pero he de reconocer que no llegué a terminarlo. Hace ya años, intenté leerlo y en un principio me enganchó por lo emocionante, trepidante y peligroso que era, pero llegó un punto en el cual todo se iba tanto a la mierda que perdí interés y lo dejé estancado (creo que era un punto en el cual Mefistófeles llevaba a Fausto a un aquelarre de brujas. Parecía que iba a ponerse interesante el asunto pero... ahí dejé el libro. Tarde o temprano lo retomaré, al igual que La Divina Comedia y (cambiando de tema) El Príncipe de Maquiavelo.

De todos modos, no quiero que mi ignorancia desaliente a los potenciales lectores de Fausto, es una obra muy potente y... aunque Kamelot sean una banda "muy dulzona", lo cierto es que se esforzaron mucho en representar los paisajes que presenta la novela desde sus coordenadas musicales. Si en la actualidad tuviese que abordar este álbum en una crítica, seguramente me habría ahorrado más las descripciones canción por canción, aunque alguna nunca viene mal, pero... sí, algunas sobran. Y... bueno. Pues eso. Que te agradezco que dediques unos minutos de tu tiempo a elogiar mi podre prosa y que mis amasijos de palabras te hubiesen animado a escuchar a Kamelot... banda que, en su terreno no tiene rival a mi parecer, y.... no será por bandas de power/sinfónico/melódico en el mapa.... pasa que la voz de Roy Khan y el momento en el cual entró en la banda resultaron ser un cúmulo de factores con un desenlace mágico. Después de esta dupla Epica-The Black Halo todavía nos regalarían un entrañable Ghost Opera y un potable Poetry for Poisoned, pero... no sería lo mismo ya. Y con Karevik ya ni hablemos! A día de hoy no tengo ni idea de por dónde tirará la banda ni si seguirán sacando música pero... tengo claro que lo que quiera que hagan ya no me interesa.

Comento porque curiosamente me llegó un e-mail al correo que me advertía de que había recibido un comentario en una reseña del Portal. Antes no pasaba tal cosa y, de ser una persona desconocida la que escribiese, seguramente no me habría molestado en replicar, pero siendo una usuaria conocida y tan agradable, que no quede sin responder tan amable comentario. ¡A seguir disfrutando de los buenos Kamelot Vesp!

Ich bin der Geist, der stets verneint!
Und das mit Recht; denn alles, was entsteht,
Ist wert, daß es zugrunde geht. - Mephistopheles