Judas Priest - Metal Works 73-93 (VHS)

Enviado por Cuericaeno el Jue, 03/12/2009 - 17:12
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1. You’ve Got Another Thing Comin’ (Live in California, 1991/Videoclip, 1982)
2. Rocka-Rolla (Live at BBC’s Old Grey Whistle Test, 1975)
3. Dreamer Deceiver (Live at BBC’s Old Grey Whistle Test, 1975)
4. The Riper (Live in Memphis, 1982)
5. Sinner (Live in Memphis, 1982)
6. Diamonds And Rust (Live in Memphis, 1982)
7. Killing Machine (Videoclip, 1978)
8. Take On The World (Videoclip, 1978)
9. United (Live at BBC’s Top Of The Pops, 1980)
10. The Green Manalishi (Live in Memphis, 1982)
11. Living After Midnight (Videoclip, 1980)
12. Breaking The Law (Videoclip, 1980)
13. Heading Out To The Highway (Videoclip, 1981/Live in Memphis, 1982)
14. Hot Rockin’ (Videoclip, 1981)
15. Screaming For Vengeance (Live in Memphis, 1982)
16. Electric Eye (Live in Memphis, 1982)
17. Freewheel Burning (Live at The Tube, TV. 1984)
18. Love Bites (Videoclip, 1984)
19. Turbo Lover (Videoclip, 1986)
20. Out In The Cold (Live in Dallas, 1986)
21. Stars (Videoclip, 1985 - Hear N’ Aid)
22. Johnny B. Goode (Videoclip, 1988)
23. A Touch Of Evil (Videoclip, 1990)
24. Painkiller (Videoclip, 1990)
25. Hell Bent For Leather (Live in California, 1991)

Descatalogada, y sin esperanza alguna de ser reeditada en los formatos de hoy, descansa en mi estantería esta joya documental, esta cinta VHS que fue mi guía fiel para conocer a fondo el reinado de Judas Priest desde su amanecer hasta su por entonces declive. Una biografía audiovisual de una banda que ya me parecía grande, pero que a partir de visionar sin tregua este Metal Works del que os vengo a hablar, llegué a la conclusión de que ese título nobiliario de ‘Dioses del Metal’ les venía más que digno a estos sajones de la 'Black Country'.

Cuatro años después de que fuera publicada esta cinta por SMV, apareció por una hoy difunta tienda de discos un escuálido melenudo. Ése era yo, que por entonces, de Priest sólo tenía en mi poder un compacto de nombre Painkiller que simplemente me pareció un buen disco, antes de descubrir que había comprado por 1.395 pesetas un diamante tallado por dioses.

Compré el videocasete en pleno ardor melómano de cuando acabas de descubrir un grupo que promete y sales a depredar más material suyo, y al conocer y vagamente tan sólo ese álbum del ángel motero de acero, cuando ya en el sillón de mi casa le di al Play y me empapé de tal historia, no di crédito a tanta metamorfosis musical y estética, la de una banda más antigua y rica que aquellos Iron Maiden que encendieron el amanecer de mi fiebre metalera. Aquello fue todo un hallazgo para mis novatos sentidos, pues esquematizaba por etapas las diversas fórmulas hacia ese último fruto que fue Painkiller, álbum cuyo sonido tomé en un principio como el genérico de la banda, hasta que este documento deconstruyó al ángel vengador ante mis ojos y oídos, desplegando todo su ancestral genoma, antes de que sus alas fueran de acero, partiendo desde las blusas floreadas de sus creadores hasta el cuero tachuelado, del mausoleo en la marisma a las máquinas bélicas de apariencia animal. Interesante saga la del Sacerdote.

Me enamoré ya del todo de este grupo, era tanta y tan grata información ese viaje álbum por álbum, hit por hit, que intuí que me quedaban muchas cosas buenas por vivir tras ese resumen de una gran leyenda, una banda tan versátil que cada álbum suyo encerraba un mundo diferente, pero que se mantenía íntegra en identidad y poder. Empezaba una aventura disco a disco que no tardé en emprender, y con los años me fui haciendo de toda su discografía original, todo gracias a este vídeo, esta reliquia documental llamada Metal Works ’73-‘93

Lanzado junto al doble recopilatorio de mismo nombre, Metal Works era un tributo o réquiem que Judas Priest se hicieron a sí mismos, al ver cerca su propio fin tras la marcha de su cantante de siempre, Rob Halford, pero apoyándose en la excusa de una conmemoración, sus 20 años de andadura en la música. En él se intercalan fragmentos tanto de videoclips como de diversas actuaciones en vivo, predominando un concierto concreto, aquel mítico en Memphis presentando Screaming For Vengeance. También aparecen en cámara testimonios de los mismos miembros del grupo al igual que miembros de otras agrupaciones de gran nombre que tomaron influencia de los de Birmingham, desde Def Leppard y Skid Row a Slayer, siendo Kerry King el portavoz de esta última para resaltar de Priest como influencia su ataque de guitarras gemelas (”The two guitars attack”).

También dan su criterio figuras de bandas predecesoras (Deep Purple y Black Sabbath), apareciendo Ozzy Osbourne, que con voz arrastrada enumera las bandas de Birmingham que conformaron aquel ‘the Black Country sound’ del que Priest fueron también fusileros. En esa corta lista que pronuncia Ozzy, nuestro ‘Madman’ está a punto de dejarse atrás una que es bastante importante, hasta que después de tartamudear un poco acaba acordándose y la nombra al final. Es gracioso, pero esa banda es Black Sabbath, y el que fue su voz por antonomasia por poco la omite. Las drogas hacen mella, tito Ozzy

Curiosos datos anecdóticos, como el que cuenta Roger Glover (bajista de Deep Purple) cuando ejerció de productor para el álbum Sin After Sin, que se quedó a cuadros frente a un K. K. Downing que grabando un solo empezó guitarra en ristre a hacer las contorsiones y poses que luego conocimos sobre las tablas, preguntándole el de Purple que qué diablos hacía si estaba en pleno estudio, respondiéndole Downing que era la forma en que mejor fluía su música, que ésa era su manera de crearla y sentirla. No estuve allí (ojalá), pero algo me dice que estaba grabando aquel mítico solo de Sinner, ¿no creen?

Las declaraciones de Rick Savage, bajista de Def Leppard, que con 15 años y en casa de su madre en Sheffield, escuchó en la radio 20 segundos de una canción que lo paralizó, quedando extasiado por sus siniestros riffs. Esa canción era The Ripper, y con ella conoció a Judas Priest allá por el ‘78. Si aún hoy impacta la perversidad de aquel tema de Sad Wings Of Destiny, no me quiero ni imaginar lo que hizo sentir en aquellos ’70, y en quinceañeros como Rick.

Todo aquello, al carecer este vídeo de subtítulos en español, lo escuchaba con ojos de chino, intentando descifrar lo que mi inglés de nivel medio/bajo me permitía, coincidiendo mi edad con la de aquél de Def Leppard cuando fue eclipsado por la sombra de The Ripper. Abordaron el ascenso de Judas en 1980, gracias a su British Steel, álbum con el que lograron entrar como segundo nombre en el cartel del Monsters Of Rock Festival de Donington. También recordaron tiempos amargos, como cuando acusaron al grupo de inducir al suicidio a dos chavales, por supuestos mensajes subliminales contenidos en la canción Better By You, Better Than Me. Y tras la canción ‘maléfica’, la canción benéfica, recordando en legítima defensa cuando Rob Halford unió su voz a aquella elite suprema del Metal de los ‘80 que reunió Dio para que cantaran y tocaran juntos su canción en defensa de la infancia, Stars, tomando ese colectivo el nombre de Hear N’ Aid. Una autobiografía sincera, mostrando los buenos y malos días de su extensa carrera.

Ya sin ojos de chino, lo que sí comprendí y asimilé con facilidad de este Metal Works fue el lenguaje universal de su música, una ristra de fragmentos clave de un catálogo insuperable, una lección intensiva de Heavy Metal de rango dinástico, intenso todo lo que experimenté con este vídeo… La majestuosidad de Electric Eye y el sórdido embrujo de The Ripper en la noche de Memphis, la espectacular apertura en Dallas con Out In The Cold en aquel mágico ’86... Emociones que contrastan con las carcajadas que me provocó el ver a la banda atracar un banco a punta de… ¡¿guitarra?!, en el videoclip de Breaking The Law. Amigos, eso no tiene precio.

Una rica exposición de ‘trabajos de Metal’, siendo acertados tanto el título como su portada. Como en Ram It Down y Painkiller, el dibujante Mark Wilkinson volvía a colaborar en el artwork, recreando para este tributo el ambiente natal de ésta y tantas bandas legendarias que compartieron tal paisaje, aquella ciudad industrial de Birmingham, de las negras y horrísonas factorías metalúrgicas. Enclavada allí la misma British Steel cuyo nombre Judas Priest tomó para bautizar a su legendario álbum, y la misma en la que Tony Iommi perdió falanges de sus dedos y se vio obligado a destensar las cuerdas de su guitarra para hacerse menos daño al tocarla, creando la demoníaca afinación del futuro Heavy Metal. En esa tétrica adaptación de la 'Negra Región', el dibujante medio camufla con claroscuros las portadas del catálogo Priest a modo de collage, dando sólo protagonismo a dos iconos de la imaginería de la banda, al águila The Hellion y a Painkiller, que luchan encarnizadamente en el cielo como dos titanes, adoptando las alas del segundo la postura con la que se abrían las del ángel caído de Sad Wings Of Destiny, terminando de encerrar toda la historia de la banda en una sola portada. Brillante.

Después de aquel otro VHS de Iron Maiden, el proverbial Live After Death, este vídeo de Judas fue mi segundo testamento de la fe metálica, redescubriendo el Heavy Metal, esta vez en su máxima expresión... La sincronía y simetría del cabeceo de mástiles y melenas de Tipton y Downing, mientras las tachuelas centelleaban a la luz de los focos, sobre la niebla artificial, sesgada ésta por la rugiente Harley Davidson y el grito punzante de la voz suprema del Metal. Una de mis más fascinantes aventuras como melómano inauguró este Metal Works, breviario de un legado incomparable.

Episodios de un mito:
I II III IV V VI VII VIII IX

Rob Halford - Voz (1973-1991, 2003-)
Al Atkins - Voz (1967-1973)
Kenneth ‘K.K.’ Downing - Guitarra (1969-)
Glenn Tipton - Guitarra (1974-)
Ian Hill - Bajo (1969-)
John Ellis - Batería (1969-1971)
Alan "Skip" Moore - Batería (1971-1973, 1975-1977)
Chris "Congo" Campbell - Batería (1972-1973)
John Hinch - Batería (1973-1975)
James Leslie "Les" Binks - Batería (1977-1979)
Dave Holland - Batería (1979-1989)
Scott Travis - Batería (1989-)

Sello
SMV