Joy Division - Unknown Pleasures

Enviado por Spaggiari el Mar, 02/09/2014 - 14:12
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1. Disorder - 3:32
2. Day of the Lords - 4:49
3. Candidate - 3:05
4. Insight - 4:29
5. New Dawn Fades - 4:47
6. She's Lost Control - 3:57
7. Shadowplay - 3:55
8. Wilderness - 2:38
9. Interzone - 2:16
10. I Remember Nothing - 5:53

A distanciarse empezaba el punk, su mecha inicia un recorrido hacía un terreno con mucha más musicalidad, es cierto, el arrojo de energía característico del Punk era único e irrepetible, de hecho para confrontar lo confrontativo hubo que dejar de ser caóticos, en sí no se podía reclamar a este género que se hiciera más áspero, sino rápido, si proverbial. De allí nace una nueva corriente, una “Age” subalterna, con énfasis en explorar esa musicalidad que hablé desde un principio. Porque no nos engañemos, todo está en evolucionar, en supervivir para regenerar nuevas células, en este caso, frescas e innovadoras bandas. Nace aquello que venía germinándose con bandas como ‘The Cure’ y ‘Bauhaus’, eso que después de tanto se la llamó Rock Gótico. No es de extrañar que este tipo de género mamara de la cátedra de bandas del Glam Rock de inicios de los 70’s: ‘Bolan’, ‘Bowie’, ‘New York Dolls’, etc, etc.

Parte de lo que dije al principio: sobre que el punk evolucionó a un Rock Gótico, o eminentemente a un New Wave, es casi innegable. Porque todo yace en los mismos compases y patrones compositivos: bajos lineales y pronunciados, guitarras distorsionadas, cargados de medios tiempos, y posteriormente lo que sería el Break. Aunque, sin duda un cierto vestigio si quedaba en ‘Joy Division’, la legendaria banda de Ian Curtis, aunque, corto queda que los británicos se desentendieron del Punk para luego dar lugar a una máquina tétrica de resonancia espectral: Unknown Pleasures

Es menester que siempre se mencione dicho álbum en las concurridas listas de “bandas de culto”, de aquellas que abrieron el océano en dos mitades, la cosa no acaba allí, ya que a pesar de ser la encomiástica banda legendaria Joy Division, no es de negar que, si bien lo que tuvo se llamaba Visión y se apellidaba Ruptura, sólo era un nuevo mundo que se estaba explorando… lo jodido está en que fueron de los principales pioneros cáusticos en la materia. Eso nadie se lo quita. “Una visión rota” dirán muchos, una visión vaga e inescrupulosa agregarán en otrora, empero, esta visión se convierte más en una rotunda afirmación sobre el carácter helado y talentoso que emanaban estos jóvenes músicos. Todo comienza con una banda inglesa llamada Warsaw, influidos notablemente por gente como Sex Pistols; una sola presentación de éstos hizo que las cosas cambiaran para Curtis y los suyos. Dicha presentación consta del acalorado caos que los Pistols solían marcar, en pos de esto la banda empezaría a hibridar ese sonido con el marcado aire Glam de Buzzcoks.

Cabe resaltar que el baterista Stephen Morris no estaba entre la vacante en aquella época larvaria. Hilarante es la historia que se cuenta de uno de sus primeros bateristas (Es verdad: la banda tuvo 3 ó 4 en esa fase) “Brotherdale”, uno de los bateristas, fue encomendado a bajar de la camioneta donde todos viajaban, éste al bajar para “revisar los neumáticos“quedó varado cuando la camioneta aceleró. ¿A quién le gustaría ser despedido de esa manera?

Ya para Unknown Pleasures, se contrataría a su conocido baterista Stephen, y claro, la banda pasa de Warsaw a Joy Division, nombre que venía a atribuir a “División Alegría”: conjunto de mujeres judías usadas como esclavas sexuales en campos de concentración nazi. Las repercusiones políticas y mediáticas, por el “arrebatado nombre” crearon un muro de opiniones sobre la agrupación, poco se pudo hacer cuando Tony Wilson funda el Sello ‘Factory’ y ficha con los “Division” a consecuencia de esto, llevándolos a la grabar su disco que hoy ocupamos, y por supuesto, arribándolos a la fama. Empezaron a salir aquellos primeros vídeos de la banda en vivo, viéndose a unos muchachos con una manera muy contestataria para su época… Era la edad del Heavy, Rock y Punk; vestir como docente era un rollo muy interesante. ¡Vaya que si!

El álbum cercena todo matiz de lo que antes se estaba haciendo en las fábricas del Rock en general. Ahora todo venía a anublarse, eclipsarse, refugiándose en las sombras de una poesía negra y ácida; todo proporcionado por un Curtis que admiraba al maestro Alegernon Blackwood. Otra farándula que se cuenta entre sus miembros, es que Curtis conoció a su ídolo en un hotel, al ver que la figura aluvial de su inspiración letrística se encontraba sentado bebiendo una taza de café en el vestíbulo, Ian aprovecho la ocasión para cruzar palabras con él -el nerviosismo era evidente –afirmaron sus camaradas-, cuando el joven se acercó a pedir un autógrafo, Alegernon se comportó como un viejo cascarrabias y descortés, pidiéndole que por favor, y encarecidamente, dejara de molestarlo. Tremenda puñalada.

‘Disorder’ abre todo el oscurantismo del que hablaba. Tronadora, con una línea de bajo marcadísima, unos riffs atemporales que se van superponiendo entre gruesísimas melodías de bajo, y luego, distorsionando acordes de la misma guitarra que empezó el umbral éste. El aire que se vive en plenos minutos, después de la anterior descripción, esta cargado de unos decorados espaciales, como si introdujesen éter a la producción. ‘Days of the Lords’ llega a ser la fantasmagórica pieza del encaminado, a pesar que ésta lleve un ritmo algo timado: luctuoso y sórdido a la vez, pero con una sensación de curandera. Raro, ¿no? Para esta ocasión las guitarras son pertrechos viejos que, de cuando en cuando se vigorizan, alistando delays en baja tesituras, de frecuencias bajas, algo psicofónicas.

‘Candidate’ es una mirada perfecta para comprender el cuadro de Joy Division. Ese retratado enfermizo, lentísimo, morador, algo desesperante si no se tiene muy acostumbrado el tímpano a pasarse por los escabrosos inframundos de la “caliginosidad” del rock gótico. Meritos lleva la batería, parece muerta, con un plañir de símil incorpóreo, y una faceta flácida, pero arrolladora, limpia, y vívida. ‘Insight’ puede que sea el Track más asequible, porque esta vez nuestro difunto amigo ocupa el barítono mascullado y melódico. Especial atención al riff que sigue toda la canción: creo que es de una sugestión paliativa, pero sugestión en todo caso. Ponderada por la despellejante letra.

El mejor Riff está en ‘New dawn fades’ el desactivo y apocado aire de naturaleza muerta está bien enmarcado aquí: un ambiente todavía más oscuro y opresivo que los anteriores. Me encanta la habilidad de Peter Hook, es sumamente alentadora, un bajo que no tiene ninguna intención de hacerse el gracioso con varias notas y escanciada técnica, ni falta que hace, más bien, con una presteza y solidez descomunal. Clásico de clásicos el que viene a continuación: ‘She’s Lost Control’ es donde más se nota el vendaval de “Noise” que desoxida ciento por ciento la dinámica que iba teniendo; agradable es saber que hay un riff que arranca, interpoladamente entre chirridos cacofónicos, en toda la costura de la canción. Subliminal los teclados que se encuban para luego refregar el aroma deprimente.

‘Shadowplay’ (con esta cerrare las descripciones individuales de tema en tema) la mejor canción del álbum. Aquí escuchamos el equilibro las aptitudes de las que más gozaban los miembros: el rango tétrico y melódico de Ian, el resoplido y crujir de las guitarras, que también iban creando melodías roñosas, el bajo de Hook con las guitarras de Summer arrojando resultados excelentes para la subliminal y entonada composición en teclados, el enjuto golpetear de la batería que decrece y se armazona subrepticiamente. ¡Calidad!

La muerte de Curtis pondría final a la carrera de Joy Divison, y quizá a una de las más prometedoras agrupaciones que vio la música por aquellos lares. Es cierto, su legado es cortísimo (2 álbumes) pero harta y entera calidad sobran y salpican todo el carrete. 4 cuernos altotes para “Divison” y poco más que agregar a buen vino que se presenta.

Ian Curtis: Vocalista.
Bernard Sumner: Guitarra, teclados.
Peter Hook: Bajo
Stephen Morris: Batería

Sello
Factory Records.