Joe Bonamassa - So, It's Like That

Enviado por Heartbolt el Vie, 06/08/2021 - 19:45
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1. My Mistake
2. Lie #1
3. No Slack
4. Unbroken
5. So, It's Like That
6. Waiting for Me
7. Never Say Goodbye
8. Mountain Time
9. Pain and Sorrow
10. Takin' the Hit
11. Under the Radar
12. Sick in Love
13. The Hard Way

Así, es como eso

Si algo puedo afirmar con gran dolor y tristeza, es que se nos hace perfectamente entendible y comprensible que la inocencia –para con todo– se ha perdido hace ya lustros y todo es contemplado bajo la óptica del sarcasmo y la superficialidad.

Y si algo hemos dejado atrás muchas veces como oyentes asiduamente enamorados del buen Rock, es ese sentir mágico de la primera vez, de la emoción arcaica que una guitarra nos recreaba; esas imágenes romanticonas y tan llenas de vida que nos ilustraban canciones sobre amores, aventuras y ese inmortal cupé descapotable trazando las rutas semiáridas en busca de la siguiente parada en el pueblo o la ciudad que gritará una sola cosa:

ROCK ‘N’ ROLL.

Joe Bonamassa es un guitarrista y vocalista –y qué voz tan dominadora, me permito esclarecer– cuyo péndulo musical hipnotiza y devuelve a escenarios más básicos y sensibles de esta música que amamos. A través de su carrera, con mayor o menor acierto, nos ha enseñado una manera pretérita y atrevida de hacer un buen Rock, juguetón y nostálgico. Ha tenido un pulso acertado y no podría referirme a él sino para agradecerle el haber puesto en práctica esa ruta ideada hace más de sesenta años para revivir sentimientos impresionantes en el corazón, a veces, trastornado de uno.

Con “So, It’s Like That” –2002–, su segundo disco como solista, las palabras anteriormente descritas son más certeras y fáciles de comprender, pues la música la tiene espontánea para diagnosticarnos un conjunto de piezas del que se desborda con entusiasmo y júbilo esa, repito, inocencia tan cándida y primorosa de quien tiene el valor y la intrepidez de lanzarse por primera vez.

Y es, pues, esas primeras veces con Bonamassa que caemos en cuenta lo que se ha dejado atrás en busca de caminos más complejos. Hacía falta, de vez en cuando, dar ese suspiro no agónico, sino apacible que le inyecta a uno las venas de recuerdos y memorias sumergidas en la fascinación, ese ensueño rocanrolero sin muchas pretensiones que, sin dejarse caer simplemente a lo amigable o lo festivo, ilumina unos ojos radiantes en éstos que cada vez que le damos inicio a un trabajo como éste nos sentimos pequeños e indefensos, babeando frente a la rítmica impulsiva de una Les Paul con las manos entreabiertas y ansiosas de hacer también uno mismo esa maravilla.

“So, It’s Like That”, al igual que el resto de su discografía posterior, está lleno de sorpresas y romances. Apenas fijándonos en esa enternecedora y melancólica portada los harapos viejos y las ideas rebuscadas fallecen y dan paso a una nueva embriogénesis del Rock íntimo y que busca el reencuentro. Ya no hay más enredos mentales ni trabas. Eric Czar, escudando a Bonamassa junto al baterista Kenny Kramme y el teclista Cliff Magness, es quien se erige en ocasiones primero, y le exige al ítalo-estadounidense un enchufe a prisa que nos revierta a ese escenario antiquísimo, quizás ahora polvoriento, donde alguna vez nos sentimos simplemente niños.

“My Mistake” es rememorar esos años mejores, de conflictos emocionales pero que a la vez nos dictan fallos que hoy vislumbramos con mayor claridad. Musicalmente esa guitarra no da marcha atrás, avanza con naturalidad y firmeza, presta de una personalidad brillante atiborrada de compasión y buena vibra. Pero no todo en “So, It’s Like That” es el pasado fulgurante, también atenta con muchísimo esmero tal como el elefante balanceándose sobre la cuerda de la araña. “Lie #1” es purísimo Hard Rock de carretera: ése sobre el que pasan las ruedas de un deportivo con el conductor agitando la cabeza, con los ojos fijos, tras los sudorosos lentes Carrera, en unas Vegas que nunca duerme ni descansa. Una con la que este servidor ansiaba desde la matriz vivir esas noches pícaras e incandescentes en un casino.

“No Slack” es tranquila pero congraciada con pasión… y es porque esa voz de Bonamassa –muy de la escuela de B.B. King, una de sus inspiraciones mayores junto al magnánimo Hendrix– es capaz de hacernos enloquecer. Ese Czar se postra desnudo como la musa ante Goya, delineando unos paisajes la mar de exóticos, tan bien complementado por Magness que son casi uno plasmándose así en lagos de acuarela. “Unbroken”, en la onda de “My Mistake” acopla la sencillez con el sentimentalismo y Bonamassa aprovecha para describirnos una lírica de superación de miedos, antiguos celos y ahora dudas que no pueden hacer vacilar a un hombre, sobre un fondo emocional y pletórico.

“So, It’s Like That”, la pieza homónima que con sencillez rápidamente nos resume la gracia inmortal y rockera que bautiza al álbum, permite que una acústica y ensoñadora “Waiting for Me” oblicuen el ecuador del trabajo hacia, vuelvo a mencionar, esa inocencia que le otorga tanta maravilla a esto que estamos oyendo con tanta afición. “Never Say Goodbye” completa y acaba por pulir todas estas intensas respiraciones, con Kramme imperdible en cada entrada y salida. Unos platillos y unos bombos tan cristalinos y a la vez tan atrayentes y sugestivos… ideales para un Bonamassa abriendo alas sin miedo.

“Mountain Time” recobra importantes revoluciones y abre marcha para todo lo que nos viene adelante, en tan emocionante viaje por “So, It’s Like That”, como un corte más radial pero, al igual que cualquier otro en el disco, sensible y sin perder el buen sentimiento. Sin embargo, “Pain and Sorrow”, lo más esperado y largo del trabajo, promete más que un título sugestivo con un adelanto impresionante. Son, literalmente, diez minutos de ovaciones con esos mágicos aires a Jam Session que nos infartamos. Cada minuto reluciéndose cada quien como merece, obviamente con Bonamassa de frente y endiosado, como un ídolo para un muchacho que le mira en el poster tal cual un superhéroe.

Por supuesto que tras abrazar el éctasis, con “Takin’ the Hit” nos volvemos a meter de lleno en la autopista. El padre adelante y los niños atrás, el reproductor a full corriente y preparados para el mayor recital de la noche aquélla. Qué buen modo de retornarnos, y con una sencillez de infarto. “Under the Radar” continúa la senda y nos apremia con nuevas tonalidades melódicas memorables, en consonancia con esos coros sin entrega a la ambigüedad, lo contrario: son de lo mejor que podamos ver en “So, It’s Like That”.

“Sick in Love” podrá parecer pieza menor en el repertorio, pero apenas nos arrancamos las pestañas con el riff introductorio comprendemos que con Bonamassa no vamos a juego, y de una vez a la universidad tras pasar la pubertad. La universidad del Rock. Una de ésas en Arizona, de hermosas muchachas y jóvenes “rockstars” enamorados de esos cabellos que agitan los amplificadores sobre el Campus. “The Hard Way” nos narra exclusivamente el camino para ello, conteniendo dentro de ella una amalgama de facturas sólo apreciables entre las enérgicas distorsiones y los paseos más parsimoniosos por esos campos preñados de ríos donde es emanada, una última vez, la inocencia que tanto luchamos por recuperar a veces.

“So, It’s Like That” es un paseo al pasado al presente, con una producción moderna de buen deje y con el tufillo Hollywood, pues ahí fue donde nos lo fue grabado. Con memorables participaciones, Bonamassa acierta lentamente en su carrera con este lanzamiento, preparándose para los inevitables y favorables vientos de cambio que le harían moverse hacia terrenos más avezados pero a cada tiempo certero volviéndonos a hacer sentir como niños. Esos niños de la portada. Que suspiran y aman y adoran lo que una guitarra y una espectacular voz tiene para hacernos sentir simplemente genial. Un hombre con el que debo estar eternamente agradecido.

–75%–

Joe Bonamassa - Voz, Guitarra y Mandolina.
Eric Czar - Bajo.
Kenny Kramme - Batería.
Clif Magness - Órgano, Piano y Teclados.

*Colaboración*

Dave Bassett - Coros.
Curt Schneider - Coros.
Matt Wilcox - Teclados Adicionales.
Boshra Alsaadi - Coros.

Sello
Medalist