Jethro Tull - Bursting Out

Enviado por El Marqués el Lun, 18/10/2010 - 01:26
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Disco Uno

1."No Lullaby" – 5:35
2."Sweet Dream" – 4:52
3."Skating Away On The Thin Ice Of The New Day" – 5:03
4."Jack In The Green" – 3:37
5."One Brown Mouse" – 4:08
6."A New Day Yesterday" – 3:08
7."Flute Improvisation / God Rest Ye Merry Gentlemen / Bourée†" – 5:42
8."Songs From The Wood" – 2:32
9."Thick as a Brick" – 12:32 (Anderson / Bostock)
† Bourée by Bach, arranged by Anderson.

Disco Dos

1."Hunting Girl" – 6:01
2."Too Old To Rock 'n' Roll; Too Young To Die!" – 4:19
3."Conundrum" – 6:55 (Martin Barre / Barriemore Barlow)
4."Minstrel In The Gallery" – 5:47
5."Cross-Eyed Mary" – 3:39
6."Quatrain" – 1:32 (Martin Barre)
7."Aqualung" – 8:35 (I. Anderson / J. Anderson)
8."Locomotive Breath" – 5:32
9."The Dambusters March / Medley – 3:27 Eric Coates / Anderson)

Aunque Monty Python mostraran en su película “La Bestia del Reino” a la Edad Media como una época sombría, donde los cadáveres podridos por la peste negra se apilaban en carretas, yo siempre he tenido una imagen distinta de los reinos medievales: espadas, torneos, castillos y cotas de malla. Errol Flynn saltando de árbol en árbol mientras imparte justicia con el arco y las flechas, y como banda sonora la música de Jethro Tull, la banda del flautista Ian Anderson.

En la iconografía, en la estética del Heavy Metal, la influencia de las leyendas medievales ha estado presente desde siempre. Que se lo digan a todo un Ritchie Blackmore, que basa su actual –y discutible- carrera en este tipo de música. ¿Acaso el “Crusader” de Saxon no tiene una de las mejores portadas que existen? ¿No son magnificas las cubiertas del “Motorizer” de la banda de Lemmy, o el “Lionheart” de los mismos Saxon, ambas con motivos heráldicos? ¿No escribieron los Maiden un tema sobre la fortaleza templaria de Montsegur? Por no hablar de bandas como Skyclad, Blind Guardian o los alemanes Gravedigger, que editaron en el 96 un Lp entero dedicado a las gestas de William Wallace, el rebelde escocés de “Braveheart”.

Jethro Tull no son un grupo de rock medieval, suponiendo que eso exista. En su larguísima discografía tenemos los inicios bluesys, los desafortunados coqueteos con el tecno de principios de los ochenta, y el hard rock/heavy metal, tal como entendió el jurado de los premios Grammy al otorgarles el galardón a la mejor banda de metal en 1989 por su disco “Crest of a Knave”, desbancando a los mismísimos Metallica, que presentaban “And Justice for all”.

Lo cierto es que tras toda una década de creatividad, obras conceptuales, polémicas –la censura en los tiempos de “Aqualung”-, y planteamientos existenciales –aquel “Too old to Rock&Roll, Too young to Die”-, el genio de las barbas y los trajes de época se relajó y compuso dos deliciosas obras, “Songs from the Wood” y “Heavy Horses”, de espíritu casi campestre, inspiradas en el folk de su natal Inglaterra, dando protagonismo a instrumentos de cuerda como las mandolinas en detrimento de las descargas eléctricas.

Con una formación asentada, mas parecida a un grupo de juglares que a una banda de rock, compuesta por el guitarrista Martin Lancelot Barre, mano derecha de Anderson; el batería Barriemore Barlow –obsérvese que hasta los nombres suenan a película tipo “Excalibur”-; el teclista John Evan, que lucía melenas de compositor clásico, camisas con chorreras y corbatas de lunares; el arreglista David Palmer, y el desaparecido bajista John Glascock, Jethro Tull se fueron de gira para presentar “Heavy Horses” y publicaron “Bursting Out” en 1978, el obligado doble en directo de toda banda que se preciara.

Con una puesta en escena espectacular, esta pandilla de adorables bufones, excelentes músicos, parecían salir a divertirse cada noche sobre las tablas, luciendo sus ropajes, frentes despejadas, barbas y gorros de buhoneros, tirando de acordeones, flautines, panderetas, todo cuanto fuera necesario para representar en escena esas canciones compuestas en la granja de Ian Anderson. Daba igual que Inglaterra estuviera entonces más pendiente del Jubileo de la Reina y de las provocaciones de Johnny Rotten y Malcolm McLaren a la Corona Británica, ellos se mostraban preocupados por el avance de las técnicas agrícolas, que estaban desplazando a los tradicionales sistemas de siembra con caballos de tiro.

Solo la entrada de este “Bursting Out”, donde un sujeto acreditado como Claude Nobs utiliza hasta tres idiomas para presentar al grupo –una burlona parrafada en ingles, francés e italiano, nada que ver con la solemnidad del discurso de Churchill al comienzo del “Live After Death”-, da una idea del gran guignol en que Jethro Tull eran capaces de convertir sus shows en vivo.

Noventa minutos largos de espectáculo, con el maestro Ian Anderson desplegando su pirotecnia: Incendiarios solos de flauta, maravillosas partes acústicas, repertorio para todos los gustos, desde el blues del primer periodo al folk medieval en el que el genio parece estar mas a gusto, pasando por los días rockeros de “Aqualung” y “Locomotive Breath”, junto a momentos de instrumentación casi orquestal y contenido virtuosismo.

En los temas de apertura, el nuevo “No Lullaby” y el antiguo “Sweet Dream” –uno de sus primeros singles de éxito-, dominan los momentos eléctricos. Inician el show con fuerza. Pero la distinción llega con el lirismo de las siguientes: “Skating Away from the Thin Ice of the New Day”, “Jack in the Green” y “One Brown Mouse”, ligeras, que no blandas, tonadas folkies que la banda recrea con la maestría del que sabe lo que tiene entre manos. La tercera de ellas, “One Brown Mouse”, tiene en su parte central un intervalo instrumental de locura, con la batería de Mr Barlow redoblando como los tambores de todo el ejercito del Rey Jacobo de Escocia ante las tropas invasoras –Esas contra las que luchaba el Clansman de Steve Harris-.

Cuando Tool se dieron a conocer, Danny Carey, que creo que sabe algo de cómo tocar la batería, expresó su admiración por Barriemore Barlow, y a quienes estuvieran en Valencia en el concierto de la Doncella el pasado verano, les puedo asegurar que también ha influenciado a Nicko McBrain en la vestimenta. Si no me creéis, fijaos en la contraportada de este “Bursting Out”.

“A New Day Yesterday”, pieza de corte blues, ofrece la oportunidad de disfrutar con la pureza de los punteos eléctricos de Martin Barre. Le sigue el solo improvisado de flauta de Anderson, intercalado por gruñidos y fragmentos neoclásicos como la pieza “Bouree”, y “Songs from the Wood”, cantado casi a capella por los seis trovadores.

“Thick as a Brick”, una de sus obras maestras, que en estudio ocupaba un Lp entero de 45 minutos, se ve aquí reducido a un cuarto de hora glorioso. Contiene la introducción de Anderson cantando solo con su guitarra acústica, acelerones con partes solistas de flauta, guitarra eléctrica y teclados, y una catártica fase final con toda la banda al unísono. Memorables la parte acústica, cuando Anderson canta aquello de “And the love that I feel is so far away...”, y el crescendo hacia la mitad, mientras el frontman se adueña del escenario y entona con tono majestuoso lo de “The poet and the painter casting shadows on the water…”. Hay que escucharlo. Hay que sentirlo. He tenido la suerte de ver a este grupo cuatro veces en vivo y puedo asegurar que la interpretación de “Thick as a Brick” pone la carne de gallina.

El segundo volumen se abre con la sencilla “Hunting Girl”, con otra bonita melodía folclórica. Como magnifica es la línea vocal del clásico “Too Old to r´n´r, Too Young to Die”, y su atolondrada parte final, que recuerda a la música de un Tiovivo.

Un enlace instrumental que contiene el solo de batería, “Conundrum”, y la colosal “Minstrel in The Gallery”, una de sus mejores canciones, mezcla de las tonalidades acústicas del juglar Anderson y la furia enchufada de la guitarra de Barre.

Para el final las palabras mayores: El duro “Cross-Eyed Mary”, la soberbia “Aqualung” y “Locomotive Breath”, sus temas mas conocidos. La fuerza y las letras de estas canciones procedentes de los primeros tiempos, plenas de mala baba y provocación callejera, contrastan con la lírica reciente del Anderson granjero. “Aqualung” sigue siendo arrolladora, con sus irresistibles contrastes entre las estrofas suaves y las enrabietadas. El punteo de Barre en esta canción es lo mejor que ha grabado este hombre. Y “Locomotive Breath” continua cerrando los shows de Jethro en 2010, no en vano es la perfecta pieza rockera.

Bufones hasta el final, se despiden con “The Dambusters March”, alegre himno marcial que Anderson aprovecha para arrojar sobre el público unos enormes globos de colores.

Solo Martin Lancelot Barre sigue hoy en día junto al jefe Anderson. Llevan juntos cuarenta y dos años. John Glascock falleció al poco tiempo de editarse esta grabación, y David Palmer sorprendió a propios y extraños hace pocos años, al tomar la misma decisión que Mark Free, el cantante de Unruly Child y King Kobra, y convertirse en Dee Palmer.

Jethro Tull tienen ganado un sitio entre los mas grandes de la historia del Rock, y “Bursting Out” es la cima de su época dorada.

Ian Anderson: Voz, Flauta, Guitarra Acustica
Martin Barre: Guitarra Electrica, mandolina, marimba
John Evan: Piano, Organo, Acordeon, Sintetizadores
Barriemore Barlow: Bateria, Glockenspiel
David Palmer: Organo, Sintetizadores
John Glascock: Bajo, coros.

Sello
Chrysalis