Jethro Tull - Aqualung

Enviado por El Marqués el Lun, 02/01/2012 - 17:52
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En la carrera de Jethro Tull, “Aqualung” ocupa un lugar similar al de “In Rock” en la de Deep Purple. Los autores de “Made in Japan” habían grabado tres discos iniciáticos, el Concierto para Grupo y Orquesta de Jon Lord, pero se consagraron e iniciaron la leyenda tan pronto como Blackmore tomó el mando en el álbum de 1970, y la psicodelia dio paso a los trallazos rockeros al estilo “Speed King”, “Black Night”, “Child in Time” y demás, que pondrían los cimientos para el Mark II y el Mark III, con la posterior entrega de “Machine Head”, “Fireball”, “Burn”, y demás obras maestras del Hard.

Jethro estaban también definiendo su estilo con “This Was” y los siguientes “Stand Up” y “Benefit”, a los miembros originales Anderson y Barre se unieron el pianista John Evan y el bajista Jeffrey Hammond-Hammond, y aunque Clive Bunker intervino en la grabación del cuarto disco, pronto seria sustituido por el batería Barriemore Barlow.

“Aqualung” (1971) fue la primera obra maestra de los británicos, y a partir de ahí seguiría una trayectoria triunfal durante toda la década de los 70 a golpe de imaginación, flautazos, sentido del humor y maravillosas canciones, que situarían a Jethro Tull en el podio de los más grandes del Prog inglés, al nivel de Pink Floyd, King Crimson, Yes, los Genesis de Peter Gabriel, y E,L&P.

Con el disco del vagabundo en la portada, Ian Anderson se acercó más que nunca al Hard Rock, dejando notoriamente de lado el componente bluesy de los primeros discos, y manteniendo el toque folk que aportaban sus virguerías a la guitarra acústica, junto al toque medieval de su prodigiosa flauta.

Suele considerarse a “Aqualung” la cima del grupo. En mi opinión, trabajos posteriores como “Thick as a Brick” y “Minstrel in the Gallery” están al mismo nivel, y “Songs from the Wood” y “Heavy Horses” le siguen muy de cerca, pero no cabe duda que en su momento impactó a la audiencia como ningún otro, y que aquí están algunas de las piezas más conocidas, y que más veces han sonado en directo en los extraordinarios conciertos del juglar barbudo de Escocia.

El title track sigue siendo el mayor highlight del quinteto, cuenta con un riff inicial demoledor, tan reconocible y apabullante como el de “21st Century Schizoid Man” del Rey Carmesí, una alternancia entre las tormentas eléctricas y los intervalos acústicos sorprendente, y un solo de guitarra impresionante, el mejor en toda la carrera de Martin Barre. La letra, el recordado “Sitting on a Park Bench…”, sobre el homeless borrachuzo que mira a las niñas bajo el frío sol con malas intenciones, forma también parte de la leyenda de Jethro Tull.

“Cross-Eyed Mary”, María la bizca, antecedente de la Charlotte del primer disco de Maiden, vendría a ser la hedionda compañera de nuestro vagabundo, y es otra de las mejores canciones, con un crescendo inicial insuperable. Durante mucho tiempo, incluso en la década de los noventa, la utilizaron para abrir los shows.

A partir de ahí, se alternarán una serie de tonadas acústicas muy breves y sencillas de gran belleza, como son “Cheap Day Return”, “Wond´ ring Aloud”, “Slipstream” y las más intrincadas “Mother Goose” y “Up to Me”, con los temas potentes que dan verdadero cuerpo al disco: “My God”, “Hymn 43”, “Locomotive Breath”, y “Wind-Up”.

Aparte de su calidad y su fuerza, las cuatro tienen en común las letras irreverentes que escribió un Anderson bastante cabreado con la Iglesia como institución que pretende anular la voluntad individual de la persona como ser espiritual, y que le valieron una serie de problemas con la censura, que en breve detallaré.

Musicalmente, “Hymn 43“ es un tema eléctrico muy dinámico, que contrasta bruscamente con los momentos mas reposados de las canciones acústicas, la final “Wind-Up” cuenta con una línea vocal inspiradísima, y un Ian Anderson mas desafiante que nunca, retando a los poderes eclesiásticos a excomulgarle si tienen huevos. Los británicos son así, Enrique VIII fundó la Iglesia Anglicana solo para tocar los cojones al Papa porque no le permitía practicar la poligamia.

“My God”, por su parte, es un temazo con distintos tempos y gran tensión, con intervenciones solistas de la guitarra de Barre sensacionales, y un solo de flauta espectacular. Buenísimos también los coros gregorianos en la mitad, acentuando la versatilidad musical y la gran imaginación que tenía Anderson.

Y “Locomotive Breath”, junto a “Aqualung” y “Thick as a Brick” el tema mas famoso de Jethro, la historia de su rocambolesca edición en España daría para escribir una reseña entera. Debido al contenido de las letras, y a la ausencia de una distribución verdaderamente eficaz en aquellos tiempos, “Aqualung”, el disco, no vio la luz en nuestro país hasta 1976. De todos los momentos polémicos que contienen las “lyrics”, la censura encontró especialmente reprobable la frase “His woman and his best friend/ In bed and having fun”, y Chrysalis editó para España una versión de “Aqualung” única en el mundo, con el tema Glory Row, un outtake del disco “War Child” de 1974, en lugar de “Locomotive...”.

Las reediciones en Cd han subsanado el asunto, pero durante décadas los seguidores de la banda dispusimos de un track list con “Glory Row” como penúltimo tema. Lo mejor del caso es que los más veteranos disponían de “Locomotive Breath” desde 1972, pues se incluyó en el recopilatorio “Living in the Past”, sin que nadie se enterara. Una coña que demuestra para lo que sirven realmente los censores a lo largo de la historia de la humanidad.

No hace falta decir que, como canción en si, “Locomotive Breath” es otra de las mejores creaciones de JethroTull: Pura mezcla entre el Hard y el Prog, una intro jazzística de piano magistral –un coloso John Evan-, otro riff atronador...Tampoco hace falta insistir demasiado sobre la grandeza de este disco, ha sido homenajeado a lo largo y ancho de la esfera terrestre, desde Alemania a California, de Inglaterra a New Jersey, y es que la combinación entre Sinfonismo y Hard Rock no había sonado tan adictiva hasta entonces.

Ian Anderson: Voz, flauta y guitarra acústica.
Martin Barre: Guitarra eléctrica
Jeffrey Hammond-Hammond: Bajo
Clive Bunker: Batería y percusión
John Evan: Piano, órgano y melotrón

Sello
Chrysalis