Júpiter - Radio Rock ´n´roll

Enviado por Alexrock el Mar, 23/07/2013 - 18:02
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Leía no hace mucho un hilo acerca del estado de salud del movimiento heavy (cuando digo heavy me gustaría amalgamar todos los géneros, subgéneros o como queráis llamarlos, en uno mucho más sencillo, ROCK en todas sus vertientes). Unos decían que el movimiento no solo no estaba muerto, sino que estaba más vivo que nunca con un gran elenco de nuevas bandas con una calidad enorme; otros decían que el movimiento no solo estaba muerto sino que hacía tiempo que lo estaba habida cuenta que ya no se parían bandas como Maiden, Judas o Sabbath, que esas bandas eran legendarias y nunca más volverían a existir.

Yo, que estoy entre los que defendería la primera corriente, no dejo de reconocer que, efectivamente, ya no nacen “maidens” ni “judaspriest” o al menos no las hay que calen tan hondo en nuestras entrañas; pero, ¿porqué?; ¿acaso los músicos de hoy en día son peores, están menos inspirados?... pues no señores, hoy en día hay musicazos por todos lados, lo que ocurre es que los tenemos tan al alcance de la mano que escuchamos un disco hoy, bestial, increíble, y mañana ya lo hemos olvidado porque, en el mejor de los casos, hemos comprado tres discos más que tenemos que escuchar, o, en el peor de los casos se los hemos encargado a la mula, lo que aún es peor porque no apreciamos lo que nos ha costado conseguir, entre otras cosas porque nos ha costado conseguir apenas nada.

Antes, comprabas un disco con la paga de un mes, lo pinchabas hasta rayarlo, (el vinilo tenía eso), estudiabas todos los detalles de la portada y si comprabas uno que tenía sobre de papel con letras y fotos era la ostia! (por el contrario aún recuerdo aquellas bolsitas de plástico fino que acababan arrugadas dentro del cartón del vinilo). En aquella época todo era mucho más… infinitamente más… más mágico, era un verdadero ritual estrenar un disco, limpiarlo con el cepillito aquel de pañete y el spray limpia vinilos… todas aquellas bandas se convertían, sin remisión, en leyenda, más allá de su calidad, que sin duda la tenían.

¿Y a santo de qué viene toda esta perorata en una reseña de Júpiter, una banda que la mayoría no tiene ni puta idea de quienes son… eran (bendita juventud)? . Pues a santo que ni más ni menos, para mí, este disco, que hoy pasaría con más pena que gloria por el dichoso disco duro del PC, supone uno de esos discos legendarios que se convirtió en mi más tierna adolescencia en imprescindible, que rayé de tanto escuchar (me sabía hasta el punto exacto donde saltaba la aguja del tocadiscos y tarareaba la canción con el dichoso salto), uno de esos discos que nos podrían llevar a decir que los músicos de hoy ya no hacen lo que hacían, por ejemplo Júpiter (lo que resulta incierto), pero que han formado parte de mi vida (como Maiden, Judas o Europe), Júpiter eran buenos, muy buenos, pero Toundra también; sin embargo Toundra serán olvidados en cualquier carpeta de mi PC, y sin embargo Júpiter siempre tendrán un sitio privilegiado en el disco duro ese que tenemos a la izquierda del pecho; es lo que tiene ir cumpliendo años…

Javier Ponce y José Barta, tras la escisión y desaparición de la banda de heavy metal Goliath fundaron, junto a Narci López (quien venía de Babel), José Rubio y Juanjo García estos Júpiter, que apenas duraron una misa en el panorama hardrockero español pero que dejaron dos obras míticas en nuestras vitrinas. La primera, de título homónimo, contaba con himnos tan grandes como Suspenso en amor o “Dama de hielo” y fue toda una revelación, auspiciada, una vez más, por todo el movimiento hard que venía de EE.UU. y que hacia poco se había acomodado en el viejo continente.

Aquel primer disco, producido por el gran Mariano García (D.E.P.) y editado bajo el sello Twins no pasó desapercibido para las grandes compañías, y tanto fue así que la banda no tardó en fichar por Polygram , quien “ipso facto” puso a su disposición un super estudio en Londres (Estudios Brook House) y un super productor, John Eden, habitual de Status Quo. Así, con la formación remozada, pues Guillermo Pascual sustituyó a José Barta a los teclados y Carlos León a Juanjo García a las baquetas, sacaron a la luz, a finales de 1988 este “Radio rock´n´roll”.

Temas muy frescos, con unos teclados omnipresentes, todos tarareables al cien por cien, Narci cantando de puta madre (o como se diga). No se, sería una imprudencia por mi parte destacar algún tema porqué todos y cada uno de ellos me siguen erizando el puto vello. Así, “Radio rock ´n´roll” comienza rápida y potente, con esos teclados de los que antes hablaba tan característicos de todo el disco, “Deudas” y “Amante del rock” son más rockerillas, con Narci cantando de forma envidiable y con unas guitarras muy trabajadas por parte de Javier Ponce y coros americanizados por doquier; “Córtate”, con una letra imperdonable pero con un ritmo muy guapo que acaba haciendo que corees aquello de.. “Eh! Mirón que pasaaaaa, deja de mirar, quiero estudiar anatomía cuando sea mayor…!!” (que le vamos a hacer, esa era la España de finales de los ´80).

“Chica de fuego”, solo de guitarra para comenzar la canción y Narci forzando la máquina; “Solo Rock and roll”, mas eso, rocanrol, total, te mueve de la silla sin remisión; “Voy a por ti”, que cuenta una divertida historia…; “Insocial” y la enormemente épica “Pagarás mi amor” completan el disco (las veces que habré cantado esta canción delante del espejo de mi habitación como si fuera una gran estrella del rock, y no me ruborizo por ello, joder, que tenía 14 añazos, jaja).

Júpiter con este disco, y a pesar de todo, no alcanzó las expectativas que Polygram había previsto, y nunca grabaron nada más. Pero precisamente por lo que os contaba al principio de la reseña, los madrileños siempre estarán marcados a puto fuego en mi corazón, y cuando pinche el vinilo en el viejo tocadiscos Philips y, más allá de los saltos de la aguja, volveré a soñar con ser una estrella el rock… aunque sea en otra vida.

La puntuación… ufff, que más da. ¿Que puntuación merecen los sueños, los recuerdos, las fantasías…?

Narci López : Voz
Guillermo Pascual: Teclados
Javier Ponce: Guitarra
José Rubio: Bajo
Carlos León: Batería

Sello
Polygram