Iron Maiden - Live At Donington

Enviado por Hawkmoon el Mié, 08/12/2010 - 07:40
7

CD 1

1. Be Quick or be Dead
2. The Number of the Beast
3. Wrathchild
4. From Here to Eternity
5. Can I Play with Madness
6. Wasting Love
7. Tailgunner
8. The Evil That Men Do
9. Afraid to shoot strangers
10. Fear of the Dark

CD 2

1. Bring Your Daughter...to the Slaughter
2. The Clairvoyant
3. Heaven Can Wait
4. Run to the Hills
5. 2 Minutes to Midnight
6. Iron Maiden
7. Hallowed be thy name
8. The Trooper
9. Sanctuary
10. Running Free

1991 fue un año de cambios en el mundo metálico. La doncella, que a punto estuvo de ser herida de muerte por la amenaza Thrash Metal o el incipiente Grunge, tuvo serios problemas para encarar su tour "No Prayer For The Dying" con el mismo entusiasmo que antaño, y las razones eran cuatro, cuatro tios americanos que les habían robado, de un tirón, a Bruce Dickinson y a Steve Harris, el cetro de sus coronas. Esos tios eran Metallica. El tour de "Painkiller" (con Priest, Pantera y Annihilator en gira), el destape Nirvana o lo enormes que se hacían formaciones como Anthrax, Megadeth o Slayer, amenazaban, más que nunca, el estatus de reyes de Harris y sus muchachos, y no todos los metalheads del planeta pensaban ya que Iron Maiden eran amos del cotarro, y encima, Metallica, monopolizaba las miradas del planeta entero. El "Black Album" era el nuevo "The Number of the Beast", y por ende, el relevo generacional se producía, ante los estupefactos ojos de los propios Maiden.

1992. Steve Harris, que no quería aún el puesto de vieja gloria, se apretó aún más sus tejanos y reunió a la banda para grabar el gran retorno de Iron Maiden a la grandeza del Heavy Metal, o como mínimo, a intentarlo. El disco fue "Fear of the Dark" y la comunidad metálica lo acogió encantada. Es cierto que el disco tiene, quizás, demasiado minutaje, y le sobran un par o tres de temas, pero no se puede negar la evidencia, "Fear of the Dark" era el regreso de Iron Maiden a la cumbre en 1992, después del resbalón de 1990.

Un tour enorme (por toda Europa, Asia y América) les dió a conocer de nuevo a las audiencias entregadas, y la banda, como premio a la lealtad, entregaba sus mejores shows. Uno de ellos, el 22 de Agosto de 1992, recaló en el mítico festival de Donington (donde la banda ya lideró el show en 1988, y en el que participaron bandas como Guns and Roses, Kiss, Dave Lee Roth, Helloween o Megadeth) y éste "Live At Donington" es el testimonio de lo enormes y geniales, que eran en un escenario y ante sus fans, Iron Maiden en 1992. Temibles y genuínos.

Una portada de lo más simple, con el logo de Maiden estampado en negro, sobre un fondo blanco y la fecha del show nos sirve como única entrada. La reedición que se llevó a cabo con el disco en 1998, cambiaba la imagen por el Eddie cadavérico y con alas que ilustraba los shows de la banda en vivo y que puede verse en el libreto interior de "Fear of the Dark" (desde luego, algo más en consonancia con el mundo visual de la banda). En un principio, Emi, la discográfica de Maiden sólo pensaba en editar el trabajo en edición limitada, pero el hambre de material de la banda en 1993 (justo cuando Bruce anunció que se iba) crecía, y a los dos directos que editaron ése año ("A Real Live One" y "A Real Dead One") se le sumó, como hermano inesperado y de última hora, éste disco grabado en el citado festival.

Durante años, el disco en sí mismo, no se reconocía como material original, y se le consideraba una especie de bootleg de calidad (pues a la parca portada hay que sumarle que no hay libreto interior), pero eso no importa, el disco es una gozada, es un disco oficial (y reconocido por la banda) y tiene una de las demostraciones en vivo más potentes y alucinantes que le he visto hacer a Iron Maiden en toda su historia (no os perdáis el VHS-DVD que se editó del show, "Live At Donington 92", una jodida gozada, visual y musical). Que empieza el concierto, tú, vamos, corre. Pilla primera fila mientras voy a mear y pillo un par de cervezas. Ponemos el primer CD...

"Be Quick or be Dead", que se abre paso a base de baquetazos de lujo, cortesía de Mr. Nicko McBRain, hace estallar a la gente, a la banda y al oyente. El ambiente adrenalítico se palpa, se nota el poder del sonido de Maiden, y como la gente lo recibe y pide aún más. La voz de Bruce está a gran nivel, y a pesar de que la dificultad del tema le hace rascar alguna que otra nota, es el feeling, la entrega y la actitud musical de todo el combo, lo que la convierte en un comienzo de fiestal descomunal. El "Aces High" de los noventa ya ha llegado.

La maravillosa intro hablada de "The Number of the Beast" hace su sorpresiva aparición (siempre había estado reservada a los bises) y la gente no lo puede creer y se prepara para lo que viene. Pura metralla metalera 80's, y un pedazo de clásico que derrumba el festival entero. Una de las mejores versiones en vivo que he escuchado del tema. Han pasado diez años desde que Iron Maiden grabaron el tema, pero en Donington, suena como si el mismo diablo lo acabase de fabricar. Directo, rudo y a por todas. El público ya come de su mano.

La era Di'Anno aún tiene mucho seguidor, y Steve Harris, muy consciente, nos deja caer un "Wrathchild", como el que no quiere la cosa. Tema vacilón y con un Bruce pendenciero, sobrado y tenaz. Se basta y se sobra para llegar a los tonos de el ex-cantante, y reinventa, con mayor agresividad, el tema de 1981. La old Scool está con lágrimas en los ojos. No es para menos.

"From Here to Eternity" (con ése espíritu rockero y sucio, incontestable) y "Can I Play With Madness?" (mucho más concisa que en disco) secundan la misiva Maidenesca y entregan más calidad a la fiesta.

Bruce Dickinson es un vocalista, que además de ser icono de la banda, tiene magia. Toda esa magia, condensada, va a parar a "Wasting Love", uno de los momentos más emocionantes del show. Maiden han compuesto grandes temas, de candente emoción a lo largo de su trayectoria (como puedan ser "Children of the Damned" o "Infinite Dreams") y no podemos hacer nada más, que añadir el tema a la colección de infaltables. Desgarro, melodía, intensidad y un público más entregado que una ramera ante Conan el bárbaro.

"Tailgunner" (con esa batalla inicial de guitarras contenidas y bajo sinuoso) y "The Evil That Men Do", armadas por esos dos geniales guitarras que son Dave Murray y Janick Gers, atruenan al personal y nos dejan con ganas de más. Es increible lo bien que la banda suena. Suenan como en el disco, pero con más carne, con más electricidad. Más vivos que nunca, vaya. Me habría encantado estar allí, con la lluvia, con el barro, con los mejores Maiden posibles.

Le llega el turno a otro tema que agradece sobremanera el vivir en un escenario, me refiero a "Afraid to Shoot Strangers", un tema muy solvente y enigmático en disco, pero que crece, poco a poco, de forma descomunal, hasta convertirse en uno de los mejores momentos del show. La parte semirecitada de Bruce, y con esa banda calmada, como esperando la tormenta, solo intranquilizan y te hacen navegar en un mar de dudas (¿será una balada?, ¿será un tema raro?), hasta que éste se despeja, con un alarido de Dickinson, y todo el sonido crece y crece hasta hacerse épico y grandilocuente. Nunca un melodía Maiden dió para tanto coro y tanta emoción. Sin duda, uno de los temas que hacen grande el disco de 1992, y sin duda, uno de los mejores momentos del directo. En su parte media, no hay quien resista eso de levantar su puño y gritar bien alto "¡Afraid to shooooot straaaaangeeeeers!". Impagable, puro delirio Heavy.

"Fear of the Dark" el tema-título de su nuevo regalo, es un clásico desde el preciso momento en que se estampó en disco, y la audiencia, se conoce el tema al dedillo, como su apellido materno o la dirección de su casa. No sé si queda alguien en la tierra metalera que no haya escuchado semejante clásico, pero si lo hay, le envidio. Que gran placer el descubrir, por vez primera, semejante montaña de calidad, técnica, feeling y pureza metalera. Increíble lo bien que le queda al tema la ayuda del público, y no menos sorprendente, lo titánicos que Maiden se muestran al exhibirlo. Conscientes de que tienen un futuro clásico inmortal entre manos, Harris y sus chicos, se esmeran en hacerlo sonar pulcro, enérgico y grandilocuente. Un tema-viaje sensacional. Uno de los temas más redondos de la banda. Puro fuego.

Joder, menudo primer CD y primera hora de show, tremebundos Maiden, como quemaban los cabrones en ese momento. Ponemos el segundo CD, y desde luego, sonriendo, éstos tios no van a fallar y sabemos lo que toca...clase y calidad. Estamos ya ansiosos, se vuelven a apagar las luces, la gente aulla a la Luna, no podemos más. Salid, cabrones.

"Bring your daughter...to the slaughter", el tema que Bruce compuso para "Pesadilla en Elm Street 5", sale ahora a relucir, y la gente se lo come como maná divino, caído del cielo. Es cierto, que el directo hace crecer el tema, y lo reviste con mayor fluidez, espíritu Blues y mucha entrega.

"The Clairvoyant" y "Heaven Can Wait"(con los acostumbrados coros desde el escenario, de un cúmulo enorme de periodistas, familiares, fans y roadies) nos hacen crujir las vertebras del cuello más y más. No paramos de mover el cuello y de cantar los temas. Madre mia, afonía y dolor de cuello. Doble jodienda, eso sí, por la mejor de las causas.

Maiden son historia viva del género, y nos lo van a demostrar con la maravillosa tripleta que tienen como as en la manga, antes de ir cerrando el show. "Run to the Hills" (con una cadencia muy festiva), "2 Minutes to Midnight" (muy directa y tenaz) o el tema-homónimo, "Iron Maiden", convierten el barrizal de Donington en un Valhalla sónico, donde lo único que uno puede hacer es disfrutar y levantar los puños bien alto. Iron Maiden saben qué dar y como darlo.

Las iniciales cuerdas sosegadas, y de reminiscencias neoclásicas, de "Hallowed be thy Name" destapan la caja de los truenos y sueltan a la bestia que resulta ser éste temazo de 1982. Todo Iron Maiden se resume, con integridad y fidelidad, gracias a ésta creación. Desde luego, uno de los mejores temas de la doncella, y por ende, del Mundo del Metal. Impagable la voz de Bruce y la entrega de la banda. Al máximo, quemando carbón y a toda máquina. La leyenda Maiden renace en éste concierto, más épica, durota y entregada que nunca. Parece que supiesen que llegaban eras de cambio, y que la formación, tal y como estaba, tenía los dias (meses, más bien) contados. Un canto del cisne tremendo.

"The Trooper" (entregada a gran nivel y con dosis elevadas de garra) y "Sanctuary" nos acercan al final, y desde luego, a la sorpresa del álbum, "Running Free", el atemporal himno de toda una generación, que va a servirnos algo colosal. Adrian Smith, el icónico guitarrista de la era 1981-1988, se sube al escenario y se une a su ex-banda, y a Janick, para rendir un tributo a si mismo, a lo que ha significado en la banda, y a los fans más añejos. Desde luego, un momento histórico brutal (que poco imaginábamos, que en 1999, se iba a hacer real del todo, pero eso es otra historia). Cierre de disco tremendo para el cierre de una era que ya nunca fue igual.

4 Cuernos (altos) para el directo, testigo sonoro de un momento tremendo de forma del grupo de Steve Harris, y que confirmó lo que muchos sabían y nunca dudaron. Que Iron Maiden seguían siendo reyes. Bruce se fue y nada ya fue igual, pero éste directo es un sello precioso a una carrera impoluta. Una carrera que jamás volvió a brillar con tanta intensidad.

Bruce Dickinson : Voz
Dave Murray : Guitarra
Janick Gers : Guitarra
Adrian Smith : Guitarra (en track 10 del segundo CD)
Steve Harris : Bajo
Nicko McBRain : Batería

Sello
Emi