Iron Maiden - En Vivo!

Enviado por Hawkmoon el Lun, 02/04/2012 - 20:59
7

Disco 1

1. Satellite 15
2. The Final Frontier
3. El Dorado
4. 2 Minutes to Midnight
5. The Talisman
6. Coming Home
7. Dance of Death
8. The Trooper
9. The Wicker Man

Disco 2

1. Blood Brothers
2. When The Wild Wind Blows
3. The Evil That Men Do
4. Fear of The Dark
5. Iron Maiden
6. The Number Of The Beast
7. Hallowed Be Thy Name
8. Running Free

"En Vivo!", la última movida de Iron Maiden, y que se edita en formato de doble CD, doble DVD (cargadete de extras) y Blu-Ray, salva de la quema y apaga el eco de malas críticas (que no fueron pocas) hacia "The Final Frontier", el cuarto invento en estudio (progre-metálico, para variar...) desde el regreso del hijo pródigo, Bruce, al seno del combo de Steve Harris. Nada mejor que aplastar con directos los errores de un estudio.

Las audiencias chilenas rugen de placer ante la doncella más metálica, la más grande que ha dado y dará el mundo sacro del Heavy Metal, y los fans de Iron Maiden del resto del planeta, flipados, nerviosos de nuevo ante el inminente ataque.

Un directo de Iron Maiden, pese a haber perdido ya el impacto inicial, pese a tener la banda ya una colección más que importante de "lives" ("Maiden Japan", "Live After Death", "Maiden England", "Live Donington 92", "A Real Dead One", "A Real Live One", "Rock in Rio" o "Death on the Road"), siempre es algo que uno debe celebrar. No todos los dias la banda más importante de Heavy Metal se pone ante sus feligreses y regala sus himnos inmortales. Cada vez que pasa, cada vez que ocurre (y antes de que deje de ocurrir por siempre), la banda fotografía el tour, deja un legado del momento. "En Vivo!" es el retrato de los Iron Maiden 2010-2011. Los Maiden de "The Final Frontier". Trabajo que ha dividido, y más que nunca, a los fans. Pero trabajo que no oculta la grandeza de una banda que, para bien o mal, será el ejemplo, y eterno, de banda icónica. Nada la pone más dura que el alarido dickinsoniano, el galope de Steve Harris, las melodias cruzadas de los titos Murray, Janick y Smith, o lo molón del asunto pegador de Nicko. Nada. Si eres metalero y Iron Maiden no te dicen nada, ni te lo cuestiones. No eres metalero. Así de claro. Si tu sangre no hierve con las melodias maidenescas (sean de la era que sean), es que no estás vivo, chaval.

La portada del asunto, pse, pse, pese a ser mejorable, no está mal. Al público chileno, obvio, le molará más que al resto (sobretodo al leer el titulillo del directo). Tiene mucho rollete a lo "Rock In Rio", un remake, con el cabezón del Eddie-alien del "Final Frontier" vigilando a la banda y al público, cuidando de todo, observando, a lo Big Brother.

Y, ahora, directos a la música, al show que la banda se pegó en Santiago de Chile, el 10 de Abril de 2011, en el Estadio Nacional. Chile ante Iron Maiden. Público metalero como el que más frente a la banda que, con el permiso de Priest, enarbola la bandera del Heavy Metal más auténtico.

Bruce, Steve, Janick, Dave, Adrian y Nicko ya visten sus mejores galas. Tejanos negros, pantalones militares, pantalón cortito (Steve está hecho un modernote, je), muñequera, bambas, guitarra al hombro, unas risitas con los roadies camino al escenario y, ala, a ganarse el dinerete. Las luces se apagan, las almas de 55.000 personas claman a los cielos (o a los infiernos) y la banda, Iron Maiden, los gurús, los reyes del cotarro (le den candela a la mierda progresiva, al heavy atronador o a la Polka), ya saltan a conquistar, de nuevo, a las legiones sudamericanas. Hambrientas y, joder, entregadas a morir. Una banda que sangra hasta la última gota y un público que reclamará más y más. Intensidad. La movida huele a pura adrenalina, macho.

"Satellite 15", intro a "The Final Frontier", ya calienta, si es que no estaba ya al rojo vivo, el ambiente. Iron Maiden siempre hacen lo mismo. Abriendo el show con el primer temita de la obra que editen. Pase lo que pase, se diga lo que se diga desde la parroquia, Iron Maiden van a lo suyo, apostando por lo que siempre les funcionó. Después del entramado de guitarras y voces en el que se convierte la onda, zas, las guitarras del trio calaveras encienden la mecha. Bruce aparece, se entrega en el corte majestuoso (y mega-facilón) que es "The Final Frontier", ideal para la que la peña aulle un rato junto al icónico vocalista, y ya no hay vuelta atrás. Queda hora y pico de lágrimas y deleite, de historia viva y nuevos tracks. El viaje que siempre, cada dos años (más o menos), Harris y sus muchachos le regalan al mundo del metaleo.

El bajo de Steve ya empieza a latir, a dominar el cotarro. Falsa alarma. No se trata de "The Clairvoyant" o de "Running Free", sinó de la rockanrollero-festiva "El Dorado", uno de los inventos que menos me llamó de su "The Final Frontier" (disco que, ya de por sí, no me entusiasmó demasiado). Y tengo que decir, aunque me joda (pues me considero un acérrimo enemigo del sonido que Maiden se gastan con su nuevo Eddie-alien), que Maiden defienden, y de puta madre, la canción. Rock sucio, compacto, enérgico, corero, maidenizado, que incluso se atreve a tontear los setenta, con un Bruce bluesy, rasgando las cuerdas vocales, añadiendo el poso chulesco. Impagable la "ayudita" vocal de Adrian y Steve. Jejeje. Alguien les tendría que decir que estar ante un micro no es lo suyo.

La hímnica "2 Minutes to Midnight", que arranca ovaciones-trueno en cuanto el primer riff nace, hace que recordemos la razón por la que amamos (y amaremos) a Iron Maiden hasta el dia en el que el de la guadaña nos invite a su reino oscurote (y más allá). Vibraciones alucinantes, almas que cantan junto a Bruce, que sangran junto a él, que reviven en su mente recuerdos asociados a la inmortal segunda movida de "Powerslave". Las guitarras hacen su trabajo, Nicko marca el compás, atruena y ríe como un loco desde su enorme kit. Y Steve, el líder, el amo, el señor del feudo, intocable, perseverante, mega-presente, cabalgador. Puro Harris, coñes.

"The Talisman" y "Coming Home", todo un regalete para los que consideren el nuevo trabajo algo a la altura del nombre que la banda tiene, del estatus que poseen, suenan perfectas, límpias, con fuerza, con brillo y esmero. Se nota que el equipo, además de la banda (claro), hace bien su trabajo. Iron Maiden suenan imponentes. Los solazos penetran en la carne, los baquetazos de McBrain hacen su daño, el bajo de Steve, percutante, se convierte en tu nuevo corazón. Y, obvio, el "air raid siren", el tio que se carga a las espaldas la responsabilidad de liderar Iron Maiden en directo, el notas al que todos (TODOS) hemos imitado en el baño, se sale. Da igual que tenga 22 , 38 o 50 añazos. Bruce es un fuera de serie, un frontman nato, un icono metálico-mesiánico inmortal, con una técnica depurada, con feeling, con clase (eso será por ser británico), que sabe hacer reir, pero que, ante todo, emociona. Si Bruce está frente a tí, dalo por hecho. El dinero de tu entrada, asegurado, estará más que bien gastado. Bruce no tiene razón de ser sin Iron Maiden. Como Iron Maiden no puede existir sin el molón espadachín-escritor-piloto-cantante y pensador. Nacidos para ser uno. Seis que son uno. Bueno, siete. Eddie es miembro por derecho. Junto a Steve y Dave, joder, lleva desde el puto principio.

"Dance of Death", épica sobremanera, aceptada ya como un clásico total, algo a la altura de cualquier tema de "The Number of the Beast", es la antesala a "The Trooper" (puro y duro Heavy Metal. Emoción y cojones) y "The Wicker Man", toda una maravilla de tema. Para mí, y es triste decirlo, es el último gran tema de Iron Maiden. Toda la pureza potentorra de un "2 Minutes to Midnight", coros de infarto, grandilocuentes, que hacen del tema algo enorme, junto a una mística baratilla que me enamora. El tema que abre "Brave New World", sin duda, en Chile, se transforma en todo un huracán, en un ente cañero y rompe-cuellos. Comunión entre músicos y fans. Todo el mundo es una nota musical y Eddie, cabroncete, se lo pasa pipa.

Segundo CD, colega. Sí, tio, segundo. Pasa rápido la movida. Buena señal. Maiden no pueden aburrir. No deben. Ya lo hicieron con aquel horrible set-list en el tour de "A Matter of Life and Death". Nunca más, please.

"Blood Brothers", otro temita que ya calza zapatos de hermano mayor, que ya es respetado y amado por un número enorme de feligreses, y "When the Wild Wind Blows" (que, creo, carga con metraje extra) acaban con el ciclo de "los nuevos Maiden". La peña ha pagado por varias cosas. Por el show, por las luces, por encontrarse con unos músicos a los que consideran hermanos, familia, dioses. Pero, sobretodo, por vivir, y en directo, sin trampa ni cartón, sudando la gota gorda, recibiendo (y dando) codazos, los temas que convirtieron a Iron Maiden en quienes son. La tripleta "The Evil That Men Do"-"Fear of the Dark"-"Iron Maiden" es caballo ganador. Siempre. Chile a punto de eyacular. Habrá que salir en barca de allí. Tres canciones que no morirán nunca, que resumen tres eras, y bien diferentes, de la banda. Y en todas, joder, con nivel. Cada persona en el mundo, metalera o no, tiene un álbum de Iron Maiden esperándole, comprendiéndole, ayudándole en los malos momentos, disfrutando en los buenos. Desde 1980, y sin parar, conquistando almas. Y sin perder, jamás, la dignidad. Ejemplo total. En mi próxima vida seré Steve Harris (bueno...no. Seré Rod Smallwood, el mánager, y ganaré un buen pastizal por hacer cuatro llamadas).

"The Number of the Beast", la tremebunda "Hallowed Be Thy Name" y "Running Free" (joder, me falta el "Run to the Hills") ponen el punto final al pedazo de show maidenesco. Y con notaza. Iron Maiden no fallan, ni de broma, en cuestiones de directo. Siempre se vacían, nos vacían. Nos recargamos, esperamos dos años y, ala, a perder de nuevo toda la batería. Por Maiden, joder, lo que sea. Aunque sea con un "The Final Frontier" (puaaaaj...) bajo el brazo.

4 cuernos (medio-altos) para "En Vivo!". Otra demostración de la grandeza de Iron Maiden y de lo apasionado del público chileno.

P.D: Hasta con un disco de mierda, coñes, los cabrones se pegan un show de cojones. No hay dos iguales. Maiden, leches. Con ellos se rompió el molde.

Bruce Dickinson: Voz
Steve Harris: Bajo
Dave Murray: Guitarra
Adrian Smith: Guitarra
Janick Gers: Guitarra
Nicko McBrain: Batería

Sello
EMI