Infester - To The Depths, in Degradation

Enviado por Kaleidoscope el Jue, 06/04/2017 - 03:58
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1. To the Depths (in Degradation) (05:11)
2. Chamber of Reunion (06:41)
3. Braded into Palsy (04:33)
4. Epicurean Entrails (05:42)
5. A Viscidy Slippery Secretion (05:06)
6. A Higher Art of Immutable Beauty (06:23)
7. Clouding of Consciousness (04:34)
8. Excoriation Killz the Bliss (05:34)
9. Mephetic Exhumation (07:34)
10. Outro (02:28)

Disco completo

¿Por qué nos gusta el terror? Es una buena pregunta cuando estamos cerca de INFESTER, una de las bandas más repulsivas y terroríficas de un género que ya de por si tiene esas características. Esto es lo que pasa cuando haces la peligrosa tarea de llevar aún más lejos lo que ya estaba lejos. Créanme, este es uno de los discos más brutales, repugnantes y demoníacos que te puedes echar al oído. No te mata, no, te viola, mutila, descuartiza, maldice y luego, te mata.

Las portadas son algo muy importante en el metal y más aún en el death metal, son parte esencial de la "estética" del disco y quieras que no aportan al mismo. El arte, porque no tiene otra palabra, de la portada es increíble, una de las ilustraciones más logradas del death metal. No es un dibujo súper elaborado, más bien es un poco cutre, pero cuando la miras de cerca y vez la cara de locura del monstruo de sombrero puntiagudo negro, buff, hace que mi ropa interior pase de blanca a marrón. Las ilustraciones sirven, la mayoría de los casos, para anunciar que es lo que se viene "To The Depths, in Degradation" es preciso, la imagen es un horror y la música es aún peor.

Esta mierda te incómoda, da náuseas del asco, pero cuando detallas el invento no solo observas brutalidad, también se observa música muy compleja y refinada, aunque suene a paradoja, pues la propuesta de estos muchachos no es sencilla, por lo poco accesible que es y lo enrevesado. Siguiendo la línea de SUFFOCATION en cuanto al sonoridades sofocantes, dos años antes del aclamado "None So Vile", INFESTER impactó a la escena fuertemente debido a una serie de peculiaridades nada comunes en aquella época, ni siquiera hoy en día ha salido otro disco que logre lo conseguido en este disco. Lo primero es esa producción tan sucia y densa que nada tiene que ver con las que se manejaban en Estados Unidos, en una escena repleta de producciones de Scott Burns y los que no, trataban de emular aquel sonido, esta producción resalta tanto como una baldosa puesta verticalmente, no apto para los obsesivos compulsivos, si tu eres "Only Scott" y crees que ese es el único sonido válido para el Death Metal americano la tienes jodida. Ustedes se perderán de este exótico manjar.

La otra peculiaridad es el extraño estilo de estos muchachos. Tienen la atmósfera apocalíptica del doom, las gorrinadas del grindcore, la mística podrida del death metal y el filo del black, evidentemente nos estamos refiriendo al fuera de serie: Jason Oliver. Yo no sé que comía este chico, yo creo que desayunaba piedras con fango todos los días para obtener esa voz tan profunda. Parece un maníaco siendo enterrado vivo, una mezcla pasada de tuercas de Craig Pillard y Frank Mullen con el plus de saber meter unas guturales agudas pseudo-blackers que te cortan la oreja, te dejan como el puto Van Gogh. Lo de Jason es inexplicable, se merece estar fácilmente en el Olimpo gutural, representado como el mismísimo Cthulhu, porque su voz emite al más puro terror cósmico, es un portal al vacío sin retorno. De película. Si por algún azar del destino quieres hacer una película de terror, llama a Jason Oliver para que le ponga la voz al monstruo de la película, más de uno dejaría manchado de heces el asiento. Podría estar hablando horas de lo insana que es la voz del "muchachín" Oliver...

Nuestro "eructador profesional" no solo se dedicaba a vomitar su alma y sangre al micrófono, sino que también era un ingenioso artífice de le guitarra, un artesano de riffs de escándalo. Guitarrista muy versátil, en un momento te mete en el torbellino riffero típico del death metal, ojo a la guitarra taladradora rompe tímpanos del minuto 4:25 de "To The Depths...(In Degradation)", ese sonido tan atípico te deja hecho polvo sin saber que coño fue lo que te destrozó. Luego de aquella masacre abre "Chamber of Reunion" con una voz de un maníaco salido del purgatorio y partir de aquí verás cada vez más melodías lentas, la gran virtud de este disco está en los tempos lentos, esas notas lentas como tortuga, tortuga de 250 kilos por lo menos que te aplasta el cráneo como si una de sandía se tratase. Oliver, maldito crack, no solo descansan en el Olimpo gutural como la mítica bestia de Lovecraft, sino que también te cuelgas la guitarra y con tus inmundos tentáculos sacas un sonido infernal, que el que inventó la guitarra eléctrica nunca pensó que fuera posible.

¿Pensaron que ya era suficiente con una bestia como Jason? No no y no, no es suficiente, Dario Derna o "DJ D." (de Dj un coño, tu eres un rompeparches en toda regla, un músico serio) hace un trabajo impecable con las baquetas. Su batería es un pulpo, tanto por la increíble capacidad de machacar la batería que le hace parecer tener 8 brazos como para "camuflarse" perfectamente a cualquier superficie que se le presente. Un buen baterista no es el que toca más rápido o el que más se luce, es el que se adapta a la música y hace que la música se adapte a él, en este caso tenemos a un alienígena que hace las tres cosas.

La propuesta de "To The Depths, in Degradation" es un hueso duro de roer, cemento para la dentadura incluso para los que están acostumbrados al metal mortal, pero una vez es masticado ¡Madre del amor hermoso! Esto es el cielo o mejor dicho el infierno, porque detrás de esta oruga fea como su puta madre, se esconde una majestuosa mariposa negra con multitud de adornos complejos y atemorizantes que asustarían a un oso grizzly de dos metros. Metáfora de mierda, pero gráfica. Álbum ultra bruto a la par que elaborado, para verle este último aspecto hay que echarle unas cuantas escuchas.

Este disco es una leyenda urbana al más puro estilo del Chupacabras o El Silbón. INFESTER solo sacaron este disco y nunca más se supo de ellos, al menos no de Todd Stevenson y Jason Oliver, pues Dario J. Derna "DJ D." fundaría más tarde RITUAL CHAMBER, banda que trata de emular el sonido de INFESTER, pero no lo logra a pesar de ser una banda muy buena y brutal. La sensación parásita de INFESTER no la consigue. No me imagino a un demonio como Oliver con una vida normal trabajando en una oficina, simplemente no cabe en mi mente, una persona que tocó "A Higher Art of Immutable Beauty" no puede tener una vida común y mortal, esa canción hace un acto increíblemente violento y sádico, agarra tu cabeza y la golpea contra el suelo hasta dejar el hueso al descubierto. En realidad no es solo esa canción, lo hace todo el álbum. Y del Outro mejor no hablemos, que además de hacerme caca me da indigestión.

¿Qué es el death metal? Acaso no es una música que como su nombre dice evoca a la muerte, pues bueno, tú ponle esto a tu abuela a ver si sale viva del derrame cerebral que le causaría esto a full volumen. Pobre abuelita...terminó echando espuma por la boca en su trágico final, pero menos mal que INFESTER son tan jodidos que a ti también te dejaron turuleco y muerto para acompañar a tu abuela en el viaje que va después de la vida. Uno de los mejores ejemplares de música de mal gusto, totalmente repulsivo. Para los amantes del death metal un disco incondicional que se debe escuchar sí o sí ¿Puntuación? Un 9.9 con la punta del falo para uno de los mejores discos del género, tal vez el que mejor emule el desasosiego grotesco y retorcido.

A desenterrar esta joya oculta. Material de culto en toda regla.

Jason Oliver: Voz, Guitarras
Dario J. Derna: Batería, Voz de apoyo.
Todd Stevenson: Bajo

Sello
Moribund Records