Imperial Triumphant - Vile Luxury

Enviado por Mother Man el Mié, 29/04/2020 - 20:00
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Nueva York es un lugar especial. Las imponentes calles de la Gran Manzana reúnen todas las virtudes y miserias de la sociedad occidental. Ciudad compleja y diversa donde las haya, su influencia sobre el imaginario colectivo de la práctica totalidad del planeta es innegable y, de hecho, visitar Nueva York es como acudir a un lugar en parte conocido. Aunque sea la primera vez que pisas físicamente su suelo, tus pasos te pueden llevar a lugares que te evoquen diversos recuerdos, que relaciones de alguna manera con experiencias previas, o que incluso sepas de su existencia mucho antes que de espacios que tienes a un palmo de tu población natal.

Hablar de Nueva York es hablar de un lugar donde puedes encontrar referentes relevantes a nivel mundial de casi cualquier movimiento o expresión artística y cultural. Kiss, Anthrax, Swans, Sonic Youth, Ramones… son solo algunos ejemplos de auténticos pilares que marcaron indeleblemente los estilos musicales sobre los que desarrollaron sus carreras y todos ellos tienen en común su origen neoyorquino. En el campo del metal extremo, auténticos titanes nacieron también y progresaron por estas tierras; Cannibal Corpse, Immolation o Suffocation, en el death metal, Winter y su proto-funeral doom del Into Darkness o Type O Negative, con su peculiar gothic/doom… todos ellos de importancia capital para entender cualquier propuesta similar hecha en la actualidad, en cualquier parte del globo.

Nacer y desarrollarte creativamente en un ambiente tan competitivo no debe ser una tarea fácil, pero eso no es óbice para una banda como Imperial Triumphant, quienes parecen querer colocarse como el referente neoyorquino por antonomasia del metal extremo vanguardista y disonante. Si la disonancia se extiende por todo el mundo, con exponentes más que consagrados como Blut Aus Nord, Deahtspell Omega (Europa), Gorguts (América), Portal o Ulcerate (Oceanía), así como otras muchas bandas cuyas aptitudes experimentales han quedado más que demostradas, como Abyssal, Mitochondrion, Thanthifaxath, Altarage, Dodecahedron o Plebeian Grandstand… Imperial Triumphant (junto a Krallice) son probablemente los mejores embajadores de la gran ciudad norteamericana en dicha tendencia.

Vile Luxury representa el cénit creativo de una banda cuyo concepto transciende con creces lo meramente musical, especialmente a partir de que Ilya (voces y guitarra), líder del grupo, reclutara al resto de la formación actual. De hecho, se puede decir que todo su proyecto se enfoca en expresar la vida (y la supervivencia) en una ciudad como Nueva York, todo ello en estrecha coherencia con sus raíces y experiencias más directas y palpables. Mientras cientos de bandas que sufren los hasta 40 ºC de un verano mediterráneo se dedican a cantar a las nevadas montañas nórdicas y otras tantas se empeñan en hacer del Valhalla el lugar más cosmopolita conocido, Imperial Triumphant se centran en su realidad más cotidiana, en las particularidades socio-culturales que condicionan y limitan su existencia en su entorno urbano, Nueva York.

La ciudad de Nueva York respira en cada una de los rasgos de la expresión artística de esta peculiar banda. Precisamente, el mismo diseño del último logo del grupo se basa en las estructuras simétricas, trapezoidales y en zigzag de la arquitectura Art Decó, tan presente en muchos de los grandes edificios del corazón de Manhattan. Asimismo, la puesta en escena de la banda en sus actuaciones en vivo va acompañada de elementos visuales similares, entre los que destacan sus grandes máscaras doradas, que bien podría ser la simbología perfecta de la opulencia y el lujo aspiracional de quienes buscan en esta ciudad las posibilidades de progreso infinito.

En Vile Luxury encontramos uno de los trabajos que mejor integra el concepto de la banda y su sonido en los últimos años. En todo momento se puede encontrar alguna alusión directa o indirecta a la frenética vida neoyorquina. Así, Swaming Opulence es un gran ejemplo de lo que representa Imperial Triumphant como fabulosos instrumentistas, capaces de articular estructuras complejas disonantes y cambios de ritmo de vértigo, junto a su capacidad para reflejar musicalmente la decadencia urbana de la ciudad de Nueva York y su ahogo en un mar de contrastes, donde coexisten espacios especialmente diseñados para la alta sociedad, junto a otros donde predomina la miseria y la supervivencia. Esto bien puede verse reflejado en el contraste entre los pasajes en los que predomina el poderoso quinteto de metales, símbolo del poder y la alta sociedad, y aquellos en los que lo hace el caótico conjunto grupal de bajo, guitarra y batería, magnífica representación de esa sociedad que vive al límite. De hecho, el propio trabajo de producción, a cargo de Colin Marston (Krallice, ex Gorguts) acentúa este contraste, al “ahogar” a la banda por debajo del sonido de trompetas, trombones y tuba, lo que se pone especialmente de manifiesto en esa parte, cerca del final, en la que coinciden todos los instrumentos simultáneamente.

¿Y qué podemos decir de Lower World? ¿Se puede reflejar mejor la metáfora de la ciudad funcionando como una gran máquina de producción cuyo único fin es producir y producir? Instrumentos emulando el funcionamiento de engranajes, con claros guiños al futurismo de vanguardia, la batería y un cuarteto de voces marcando un ritmo marcial, que bien nos recuerda a una cadena de montaje que avanza sin parar y una letra que no deja lugar a dudas respecto a la temática de esta canción. En Gotham Luxe, intrincados pasajes disonantes y cambios de ritmo frecuentes nos meten de lleno en la estresante vida de Nueva York. Con claras alusiones a la película Metrópolis, de Fritz Lang, y su paralelismo con la Gran Manzana, las letras muestran el contraste entre una ciudad que te mantiene con la mirada alta, siempre hacia la cumbre de grandes rascacielos, mientras la mayor parte de su población es enterrada en la vida monótona e individualista que le es impuesta por y para la producción.

También hay momentos para la pausa y la lentitud, no exenta de tensión y disonancia, en la enigmática Chernobyl Blues. Su letra, cantada en ruso y claramente alusiva al desastre nuclear ocurrido en 1986, refleja la vulnerabilidad de la gran ciudad frente al avance productivo y desarrollista. Esa especie de “blues” disonante y ronco de la primera parte parece reflejarnos una calma tensa, una situación a punto de desembocar en la explosión y la más absoluta destrucción en la segunda parte, con una voz desgañitándose y un Ilya y Blanco que machacan guitarra y bajo, respectivamente, hasta la extenuación. Y llegamos a Cosmopolis, tema que podría considerarse la más pura representación de lo que significa Imperial Triumphant y en el que vuelve a primar el juego de contrastes al que ya nos han habituado. Extraño primer pasaje, en el que los acordes disonantes de la guitarra y la tenue y melancólica melodía de la trompeta con sordina crean una atmósfera de tranquilidad muy particular, que termina dando paso a un frenético pasaje con fuertes reminiscencias al Obscura de Gorguts. Aquí nos ponen todas las cartas sobre la mesa y culminan con un pasaje jazz (o llámenlo “hard bop metal” si prefieren) auténticamente demencial. Las fuertes influencias del jazz en la música de Imperial Triumphant se manifiestan mejor que nunca, con piano acompañante incluido. Nueva York es una ciudad clave en el desarrollo del llamado ambiguamente “jazz moderno” y en su integración en la cultura snob. Así, el jazz parece ser vehiculado simbólicamente como una representación de la vida elitista y glamurosa de la ciudad, faceta que la banda refleja transversalmente a lo largo de su propuesta.

Tras una Mother Machine de cierto aire free jazz, nos encaminamos al final del disco con The Filth, con una música que alterna pasajes muy variables rítmicamente, en los que Grohowski no deja de sorprendernos con su brillante trabajo a la batería y que culmina con ese pasaje noise final, que conecta perfectamente con unas letras que nos hablan sobre la consideración del ser humano como mera mercancía. Finalmente Luxury in Death pone la guinda al pastel, con una dosis más de caos y experimentación.

Imperial Triumphant nos ofrece una propuesta profundamente integrada en el aspecto musical y conceptual. Su adecuada degustación requiere no solo de escuchar su música mientras haces las cosas del día a día, sino que se hace necesario indagar en las peculiaridades del contexto cultural y urbano en el que la banda se ha desarrollado. Asimismo, sus guiños al jazz y a movimientos musicales de vanguardia, como el minimalismo, dodecafonismo o futurismo enriquecen aún más su propuesta, otorgándoles identidad propia y colocándola como una de las bandas a tener en cuenta en el panorama internacional del metal extremo de vanguardia y de experimentación a través de la disonancia.

Cuatro cuernos enormes (8,99), al borde absoluto de los cinco.

Ilya: Guitarra y voces
Kenny Grohowski: Batería
Steve Blanco: Bajo, teclados, piano y voces.

Colaboraciones:

Will Smith: Voces (track 2).
Yoshiko Ohara: Voces (tracks 3, 7 y 8).
Andromeda Anarchia: Voces (track 7).
Sarai Chrzanowski: Voces (track 2).
J. Walter Hawkes: Trombón.
Joe Beaty: Trombón.
Ben Hankle: Trompeta.
Jonathan Powell: Trompeta.
Dan Peck: Tuba.

Sello
Gilead Media