Immortal - Pure Holocaust

Enviado por Hawkmoon el Sáb, 05/03/2011 - 19:37
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1. Unsilent Storms In The North Abyss
2. A Sign For The Norse Hordes To Ride
3. The Sun No Longer Rises
4. Frozen by Icewinds
5. Storming Through Red Clouds And Holocaustwinds
6. Eternal Years On The Path To The Cemetery Gates
7. As The Eternity Opens
8. Pure Holocaust

Los vientos noruegos que le cambiaron la cara, para siempre, al Black Metal, nunca se están quietos, y conforme pasa el tiempo, la tormenta, y el frío, que emana de los discos de las bandas más salvajes del feudo, se establece como la norma a seguir, una religión que crea devotos. Todo lo acontecido en los primeros noventa, en Noruega, definió, y para siempre, como iba a ser el reino obsidiano del Black Metal, e Immortal, iban a poner su granito de arena (o de hielo) al asunto.

En 1993, con una escena Black en su apogeo, y con los mayores nombres del reino a punto de alcanzar la gloria eterna, Immortal (a ojos de muchos, hermanos menores de otros ilustres guerreros de la niebla nórdica) decidieron dar un paso de gigante y editar un segundo trabajo (después del voraz "Diabolical Fullmoon Mysticism") que les pusiese, para siempre, a la par con los demás. Y lo consiguieron, desde luego.

"Pure Holocaust" es la plasmación sonora del infierno en la tierra. Pero no un infierno al uso, con sus monjas sodomizadas por demonios con cinco pollas, sus iglesias en llamas y el crucifijo de turno, puesto al revés, no. Immortal entregan un material diábolico, poderosamente riffero y musicalmente épico (tanto como "Conan el Bárbaro" y "Excalibur", juntas) que a pesar de sonar intenso, demoledor y salvaje, entrega un mensaje casi astral. Un puro viaje del alma, y a través de furioso Black Metal. Poco más se le puede pedir a un disco. Personalidad, fiereza, rítmo, aplastamiento sónico, agallas y pureza. "Pure Holocaust" es eso, y mucho más. Ven, y alucina.

Una portada simplona (pero con la tontería, una imagen de lo más icónica, y sobretodo para los fans de Immortal) con la banda, bien durota, mirándonos con cara de querer abrirnos en canal, nos estampa qué, y a qué, vienen Immortal a unirse al feudo Black. A hacer de lo de siempre, algo épico e intenso. A rendir culto a Venom, a Bathory, a Destruction, a Manowar, o a Kreator, y de paso, añadir su propia mierda helada, para hacer del batido, algo para el recuerdo eterno. Las pintas no engañan. La portada lo deja claro: Immortal son el Black Metal. ¿Qué mejor manera que estamparlo en portada de la forma más clara? Eso si, a modo anécdota, aunque en la portada veamos a tres músicos, Demonaz, Abbath y Grim, éste último solamente tocó en el tour, pero el disco se lo comieron, a medias, Abbath (que cargó con la batería, el bajo y el micro) y Demonaz (con sus seis cuerdas para la eternidad). Abbath es un guerrero, que se basta y se sobra, para hacer de todo. Una onda que comparten muchos músicos en el género. Portentos llenos de ira nihilista. Perfección y mal humor. Buena combinación. Eso siempre suele dar temazos.

Si Venom y Slayer le dieron luz verde al estilo, Celtic Frost pulió la onda, y Bathory redondeó, del todo, la premisa, ahora, los noruegos iban a replantearse las cosas: "Volvamos a las raíces. Pero más crudas e insanas que nunca". Buen lema. Nada mejor que aprender de los maestros para, con los años, superarlos. El "pequeño saltamontes" de los hielos ya empezaba a crecer, y era hora de ir a la guerra. Matar o morir. No hay más. Puro Holocausto. Anochece y silban los vientos. Huele a tormenta. Empieza la hecatombe...

"Unsilent Storms In The North Abyss" nace con maldad extrema en cada afilado ataque de guitarra, y desde el inicio, la voz de Abbath, marca de la casa para siempre, nos da fuerza para pasar por todo éste mar de hielo, y sangre, frío como la muerte, y eléctricamente punzante. Si en "Diabolical Fullmoon Mysticism" daban un miedo de cojones, ahora, Immortal son la puta ley. Nadie atruena más que ellos, y menos en 1993.

"A Sign For The Norse Hordes To Ride" (con una atmósfera gélida de lo más conseguida), "The Sun No Longer Rises" (con un tempo abismal, mucha carne "bateríl" y una, más que memorable, interpretación de los dos musicazos, que decelera, poco a poco, el navegar frenético), "Frozen By Icewinds" (himno para los shows en vivo), "Storming Through Red Clouds And Holocaustwinds" y "Eternal Years of The Path To The Cemetery Gates" no nos dejan sudar ni lo más mínimo, pues nuestro cuerpo ya lleva helado minutos, justo desde el momento en que le dimos al puto Play. Immortal entregan un material incontestable, plagado de blast beat, unas guitarras tan dañínas como suculentas, altamente influenciado por sus maestros Bathory (los más añejos) y el caminar de varios de sus hermanos (como cierto poso a Mayhem, y destellos de Darkthrone) pero, poca tontería con ellos, pues hasta el momento, nadie había sonado igual. Immortal suenan a deshielo, a tormenta de sangre. Terror y furia indescriptible, adornado con épica y un martirio, "orgásmico-riffero", y "bateríl". Puedes odiarlos o puedes amarlos. Pero en ambas vertientes, será para siempre. Si te toca odiarlos, es una pena. Si te toca amarlos, enhorabuena. Nadie regala viajes como Immortal. Viajes al puto centro de la tierra, entrando desde las montañas más heladas, y traspasando la carne de los osos polares y los pinguinos, el hielo ultra-sólido y haciendo caso omiso a que nos estalla la cabeza (y ya vamos viendo nuestra sangre por el agua, mientras descendemos a 30 grados bajo cero). Descenso a los infiernos con la piel llena de escarcha. Memorable. Hela, allá vamos.

Llega el turno, del que para mí, es el mejor tema de todo el trabajo de 1993. La joya de la corona, un himno total, plagado de valor e intensidad, musicalidad y melodía, acero y tendón: "As The Eternity Opens" (uno de mis temas predilectos, de por vida, y no me refiero solo a la discografía de Immortal). Desde el segundo cero, la melodia central te transporta a otro nivel, a un mundo de oscuridad total, donde el miedo, el nihilismo, la ira y la fuerza son un todo común. Vaivén de sensaciones, y a cuál más molona, coñes. Mis felicitaciones a Demonaz y a Abbath. Enormes. Los mejores padres que el bebé Immortal jamás pudo soñar. Compendio magnífico de lo que significa el Black Metal. No se me ocurre un ejemplo mejor. Quizás algo de Emperor, a lo sumo.

Se nos acaba el disco, y para mandarnos al infierno, Abbath y su compañerete de aventuras nos regalan una joya final. "Pure Holocaust", tema-título y cierre perfecto, con una conjunción magnífica entre batería y guitarra (lo que hace más fiero el concepto final. Una pura ametralladora) y un Abbath ideal, como en todo el trabajo, tanto a nivel vocal, como a nivel bajo (donde queda opacado por el trabajazo del enorme Demonaz). Puntazo de tema. Emoción y transgresión. Immortal se despiden de nosotros, hasta su futuro "Battles in The North", dejándonos caer que ya hay nuevo amo en lo extremo. Unos locos de las montañas, pintandos como un oso panda (o una orca) que no vienen a ser uno más. Vienen a por todos. Y a por todas.

5 cuernos (bajos) para ésta maravillosa tormenta de los dioses. Hace frío, estoy helado y devastado, pero joder, vale la pena. Mucho.

Pieza de museo.

Abbath: Voz, bajo y batería
Demonaz: Guitarra

Sello
Osmose