Immolation - Atonement

Enviado por Junkhead el Mar, 28/02/2017 - 00:49
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1. The Distorting Light (3:14)
2. When the Jackals Come (3:54)
3. Fostering the Divide (3:27)
4. Rise the Heretics (3:41)
5. Thrown to the Fire (4:04)
6. Destructive Currents (4:26)
7. Lower (04:01)
8. Atonement (4:32)
9. Above All (4:55)
10. The Power of Gods (3:58)
11. Epiphany (4:22)

Finalmente tenemos con nosotros el décimo trabajo de los neoyorquinos Immolation, el tercero bajo el amparo de Nuclear Blast, sello que les propició un importante lavado de cara con la publicación de “Majesty and Decay” en el ya lejano 2010, todo un clásico moderno que además de abrir a Dolan y cía. las puertas a las nuevas generaciones, marcó el comienzo de lo que podría interpretarse como una segunda juventud en la historia de la agrupación.

Dicho lavado de cara se fue un poco de las manos con el trabajo de 2013 “Kingdom of Conspiracy”, disco que aún equipado con grandes canciones, vio su talón de Aquiles en un sonido bastante sobreproducido del cual su principal víctima fue la batería, exenta de naturalidad alguna y con un aire muy robótico a lo drum machine. Por suerte, para su nueva placa, “Atonement”, los neoyorquinos han optado por una producción más orgánica, más cercana a lo presente en “Majesty and Decay” que a lo de “Kingdom of Conspiracy”.

De la misma manera que con la producción, esta nueva ofrenda de sus majestades deathers bebe más de la naturaleza atmosférica del trabajo de 2010, que de la masacre pura que fue su continuación de 2013. “Atonement” es uno de los discos más oscuros y ominosos que ha publicado Immolation en su ya dilatada carrera (lo que en este caso es decir muchísimo). Un álbum que despliega sus mejores cualidades cuando va a medio tiempo, crujiendo cráneos metódicamente en lugar de cuando tira del viejo y querido “blastbeat-redoble-blastbeat” marca Immolation que pese a ser bienvenido, la más de las veces no terminan siendo más que meras secciones de transición entre un escalofrío y otro.

“Fostering the Divide” fue el segundo adelanto en ser liberado pero el primero en anunciar una placa más oscura y atmosférica que de costumbre. Un tema con mucho énfasis en las pausas y los suspensos que pese a asomar un acelerón muy a lo “Unholy Cult” sobre el final, no deja de ahondar en un ambiente bastante opresivo y tenebroso. “Thrown To the Fire” es otro ejemplo del mismo concepto, puesto en práctica por una introducción de pesadilla que lleva a un “Glorius Epoch” algo más violento que su padre, aquél que ocupaba el séptimo track del –nunca mejor dicho- majestuoso “Majesty and Decay”.

Kudos a la fúnebre “Lower” por demostrar eso de que a no ser por alguna “criaturita” como Ulcerate o Gorguts, nadie dentro del género del Death Metal es capaz de transmitir una sensación de miseria y desolación tan grande como la que imprimen los autores de “Here In After” en sus composiciones, sin olvidar a sus vecinos Incantation, claro está. Mención especial al apartado de los solos en este número, de los mejores del disco por lejos en un campo en el que la cosa cumple pero poco más, principalmente porque Vigna parece repetir una variación del mismo motivo una y otra vez. En todo caso, con los riffs que el tipo se saca de la manga ya da de sobra para tenerlo entre los más grandes del género. Por otra parte lo de Dolan al micro es impagable. Me sigue resultando difícil de creer que la bestia que posee uno de los rugidos más imponentes que ha visto el Death Metal sea el mismo pedazo de pan que aparece en las entrevistas, siempre tan humilde y afable en una industria llena de malcriados que cagan más alto que el culo. Un coloso del arte del growl que, a mi entender, nunca recibió la atención que merece.

Volviendo a la música en sí, cabe destacar que aún apuntando por una dirección más fangosa y atmosférica, Vigna no escatima en cortes más bestias, como puede ser el opener “The Distorting Light”, primer número que en lugar de buscar la carne hímnica como “The Purge” o “Kingdom of Conspiracy” apuesta por la violencia descarnada propia de “Here In After” o “Failures For Gods”. Otro ejemplo de los más turbulentos de “Atonement” es sin dudas “Rise the Heretics”, esta con unos importantes arranques de histeria por parte de Steve Shalaty tras los parches que demuestra cómo este tipo representa junto a los riffs de Vigna (oscuros, disonantes, con énfasis en los armónicos y cierto pozo blacker con el que siempre gusta coquetear el guitarrista) el pilar de la música de Immolation. Lo de Shalaty es fundamental para la naturaleza psicótica, cambiante y esquizofrénica del grupo, sus extraños tempos e imposibles cambios de ritmo son la razón por la que un disco de los neoyorquinos cae como un tanque de 10 toneladas sobre el oyente. Una manera de tocar que por otra parte, tanto él como su antecesor Alex Hernandez heredaron muy bien de Craig Smilowski, batería original y por descontado el primero en incorporar ese estilo tan técnico en los primeros dos trabajos de la banda.

Con todo esto, “Atonement” es un disco repleto de matices de los cuales es imposible detectar todos en la primera escucha. No es un trabajo que busque en demasía el groove como lo podrían hacer los Obituary menos densos. En ese aspecto sí podríamos destacar un tema como “Destructive Currents”, que como primer adelanto, funcionó bastante al dar una idea de que nos esperaba con un plus de secciones bastante pegadizas como el riff principal y el directo trabajo a la batería que lo apoya (muy "Dawn of Possession"). El impresionante tema-título y “Above All” también pueden entrar en esta categoría como los cortes más accesibles del redondo, pese a nunca abandonar la técnica y los desarrollos cambiantes.

Si tengo que expresar una mini queja respecto a “Atonement” (que por cierto, a estas alturas no baja de los cuatro cuernos) es la extrañísima decisión que Dolan y cía tomó de poner el outro del cd en el segundo track. Cierto que “When the Jackals Come” es un tema hecho y derecho, pero esa sección final (brutal Shalaty) funcionaría mucho mejor para cerrar el trabajo, función que pese a todo cumple muy bien “Epiphany”, corte que va por unos aires familiares a los Morbid Angel de “Domination” y cierra las puertas con buen nivel. Volviendo a “When the Jackals Come”, parece que Vigna en plan “si me sacan ideas a mí, yo también voy a hacer lo mismo con ellos” toma nota de sus hijos Ulcerate en el riff de 1:35, de los más tenebrosos de todo el álbum sin lugar a duda.

Puntos extra por la portada, que abandonando el estilo más gris y sobrio de las anteriores placas, apuesta a un espíritu old school total, marcado por el regreso del logo clásico y una estética bastante diabólica y apocalíptica que no deja de transmitir cierta ambigüedad respecto a ese ángel/demonio que la protagoniza. El “ángel del odio” que menciona el tema homónimo. En todo caso, tremenda la labor de Pär Olofsson.

Resumiendo, otro disco de Immolation y otro disco con el que acabo satisfecho. Aunque no lo parezca a la primera, “Atonement” es una obra que llevando más allá lo explorado con “Majesty and Decay” y en menor medida “Kingdom of Conspiracy”, consigue definir su propia identidad. Es ahogante, en ocasiones deprimente y a grandes rasgos, oscuro a más no poder, campo en el que me atrevo a decir que Vigna se ha superado una vez más, y repito, eso tratándose de Immolation es un mérito nada despreciable. Cuatro cuernos bien merecidos.

Ross Dolan: Bajo & Voz
Rob Vigna: Guitarra
Steve Shalaty: Batería

Sello
Nuclear Blast