Hypocrisy - The Fourth Dimension

Enviado por Witchfyre el Vie, 06/12/2019 - 18:18
2251

1. Apocalypse (05:55)
2. Mind Corruption (03:50)
3. Reincarnation (03:48)
4. Reborn (03:06)
5. Black Forest (04:23)
6. Never to Return (04:08)
7. Path to Babylon (03:43)
8. Slaughtered (05:39)
9. Orgy in Blood (03:20)
10. The North Wind (03:45)
11. T.E.M.P.T. (03:19)
12. The Fourth Dimension (05:51)
13. The Arrival of the Demons (01:50)

Álbum completo

Hypocrisy fueron una de las bandas de referencia durante mi adolescencia hasta el punto de que, entre 1995 y 1998, consideraba que nada que pasase por las manos de Peter Tägtren podía contener otra cosa que no fuese metal de la más alta calidad. No obstante, mi relación con su trabajo en el nuevo milenio ha sido la crónica de un largo desencuentro que ha llegado incluso a afectar mi vinculación afectiva con su legado tardonoventero. A mi indiferencia hacia el material editado por su banda máter en los últimos, casi, 20 años, se une mi incomprensión por sus delirios artísticos (Pain, Lindemann), los cuales puedo llegar a comprender desde el punto de vista del artista, aunque me provocan sarpullidos analizados desde la perspectiva del seguidor que un día fui. Esto agravado además porque, aquel que un día cogió el testigo de Tomas Skogsberg y Dan Swanö como gurú supremo del metal extremo europeo, se había convertido a mis oídos en un auténtico terrorista para las frecuencias auditivas a partir de 1998.

Así pues, sorprendido por esta laguna que ha quedado en la revisión portalera de su discografía me enfrento a la escucha de este The Fourth Dimension tras, probablemente, unos 15 años sin pasarse por mi reproductor. Guardaba un buen recuerdo de este trabajo, si bien había quedado empequeñecido al verse emparedado entre Osculum Obscenum y Abducted, referencias a las cuales recurría cuando precisaba de una dosis de Hypocrisy en cualquiera de sus dos vertientes. El reencuentro ha sido agridulce, como cruzarse con una antigua novia tras largos años sabiendo que aún sientes algo por ella, pero dándote cuenta de que algo ha cambiado de forma inexorable y que las cosas nunca volveran a ser lo mismo.

Es este uno de esos trabajos de transición en los que el artista se lanza a nuevos territorios pero se resiste a soltar la mano del bordillo de la piscina por miedo a ahogarse. 1994 era un año de cambios. Tiamat, Samael, Desultory, Napalm Death, Obituary, Amorphis, Edge of Sanity, Gorefest, Xysma, Convulse, Cemetary... muchas eran las bandas que iban abandonando de forma progresiva, o no tanto, sus raíces en busca de nuevos horizontes artísticos. En algunos casos, estos trances transitorios acaban desembocando en verdaderas obras maestras, ahora mismo estoy pensando en un Amok que no ha hecho más que subir enteros dentro de mis preferencias personales a lo largo de estos 25 años, pero en otros provocan descalabros de lo más estrepitosos. No es el de The Fourth Dimension ninguno de estos dos casos ya que, aunque presenta muchas más luces que sombras, no está exento de ciertos síntomas de indefinición que serían perfectamente resueltos en su sucesor dos años después.

Curiosamente aquellos temas donde Tägtren se tira a la piscina sin miedo y define perfectamente el sonido para años venideros, terminan siendo los mejores del álbum. Apocalypse sigue siendo un temazo digno de abrir un concierto ante 10.000 personas y Reincarnation o la propia The Fourth Dimension afianzan aquella tendencia melódica, tan sólo esbozada en Attachment to the Ancestor, para establecer un marco de evolución idóneo para la banda. Tampoco están nada mal unas agresivas Reborn y Path to Babylon, extrañamente mucho más arraigadas en el viejo death metal sueco que de costumbre, sonando esta última más cerca de Unleashed que de cualquier otra cosa. Por otro lado, Mind Corruption, Orgy in Bloood y T.E.M.P.T. combinan el atroz death metal de sus inicios con unos ocasionales devaneos blackeros que van apareciendo con cuentagotas (The North Wind) y muestran a un Peter Tägtren muy atento a lo que se movía a su alrededor, si bien no alcanzan el nivel de intensidad de Penetralia y Osculum Obscenum.

Sin embargo, 13 temas son muchos y en un momento de experimentación era fácil que algo acabase en resbalón y caída de culo. Black Forest es sosa hasta el hastío y el acompañamiento instrumental parece mera comparsa para el "lucimiento" (si es que se le puede llamar así) vocal de Peter Tägtren y una simplona Never to Return se encarga de abrir las costuras de un limitado Lars Szöke y no remonta el vuelo hasta un interesante tramo final más enérgico y aventurado. Ahora bien, Slaughtered, muy al contrario de lo que su título pueda sugerir, es una pesadilla groove metal que parece demasiado pendiente del mercado mainstream allende los mares en un torpe intento por sondear posibilidades más lucrativas para la banda. Insoportable es poco.

The Fourth Dimension es un buen trabajo, con alguna auténtica genialidad en forma de death metal melódico, pero se me antoja pequeñito en comparación con lo que vino un año antes y con lo que estaba por venir dos años después. Lo guardaba en mayor estima en mi memoría, aunque quizás por esta misma razón he tardado tanto en recuperarlo, pero mentiría si dijese que no he disfrutado con la escucha y los recuerdos que ha despertado en mí. Cuatro cuernos justos para este trabajo transitorio del maestro Peter Tägtren, quien era capaz de hacerlo mucho mejor, algo que no tardó en demostrar.

- Peter Tägtren: voces y guitarras
- Mikael Hedlund: bajo
- Lars Szöke: batería

Sello
Nuclear Blast Records