Hypocrisy - A Taste of Extreme Divinity

Enviado por Hawkmoon el Mar, 22/01/2013 - 22:27
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1. Valley of the Damned
2. Hang Him High
3. Solar Empire
4. Weed Out the Weak
5. No Tomorrow
6. Global Domination
7. Taste the Extreme Divinity
8. Alive
9. The Quest
10. Tamed (Filled With Fear)
11. Sky is Falling Down

Trás el rugiente y enérgico "Virus", Hypocrisy, el combete sueco creado por el bueno del señor Tägtgren (el mesías de la movideja death-melódica, el cerebrín de la escena), sigue apostando por la buena caña.

Muchísimo más directos, enfocándose claramente en las guitarras y en el mastodóntico ataque de Horgh (Immortal), la banda busca el aplastamiento total del seguidor. Aunque tampoco se olvida del fan de ninguna era.

"A Taste to Extreme Divinity", cuya portada recuerda más a alguna historia de Blind Guardian o Morgana Lefay, nace con vocación, con una intención bien determinada: Molar.

El disco quiere gustar, colega. Y lo logra. Tienes tralla burra, riffeo sideral, alaridos satánico-alcohólicos, líricas depre-lisérgicas, montañas de dolor, pegada asesina, y, claro, el toque melódico.

Pero ya se sabe que, a veces, eso de acabar molando se debe a la casualidad, a una determinada conjunción de elementos. A veces, y será el caso, el preveer y el no dejar al azar, reviste de frialdad una situación... o un disco.

Lo que hace que la banda sea algo diferente, lo que los hace especiales, se sigue manteniendo. Hypocrisy sigue sonando a Hypocrisy (todo un logro, la verdad).

No hablamos de una obra magna, de un disco-joya para enmarcar y masturbarse a cada segundo, pero sí hablamos de un digno trabajazo de los Hypocrisy. Para variar.

De errores, se diga lo que se diga, más bien pocos.

Anda, que hay prisa. Hypocrisy no esperan por nadie. Ponemos el primer track y a fliparla.

"Valley of the Damned", pateadora de culos desde el inicio, apuesta por el ataque con garfio. Desgarro absoluto, agonía de primera clase. El corte comienza en la ingle y sigue hasta la puta yugular. Todo lo que oyes, todo lo que sientes, es el metal desgarrando tu cuerpo de pintamonas. Velocidad, cabreo, riffeo dantesco-melódico, rítmico-machacón... épico. Se nota, y mucho, el aporte del batería de Immortal, Horgh. No hay tregua. Peter, claro, con vozarrón. Griterío cabrón y "growleo" death-belicoso. Como siempre, vamos. De alucine. Y mira que temitas así, igualitos, nos los comemos a pares. Es lo que tiene ser un iluminao. Siempre suenas de cojones.

"Hang Him High ", que aglutina Death y buen Thrash, inmisericorde, crudote y denso, y "Solar Empire", "darktranquillizadora" y martilleadora, cabalgadora, muy "Virus", de las que más entran (pero de las que más fácil saldrá), nos deja ante una de los mejores momentos de un disco que, ya de por sí, ofrece una escucha de lo más grata: "Weed Out the Weak". Intensidad, macho. Esa es la palabra que mejor describe la naturaleza del pedazo de track. Que aprendan Arch Enemy. Perfecta conjunción entre la melodia y la alta velocidad. Matrimonio que, en manos de Hypocrisy, pocas veces fracasa. Sonido a acero, unas cuerdas que te machacarán, que acabarán contigo y, como regalo, te llevarán al puto Valhalla metálico. Lo de la voz, por llamar así el sonido que ahora sale de Peter, de película. Ira al máximo. Músico la mar de jodido, fan la mar de agradecido.

"No Tomorrow" (con rollete "Final Chapter", menos voraz, más lentorra), "Global Domination" (como en muchos de sus temas, un cruce "Roswell 47" con "Eraser"), "Taste the Extreme Divinity" (guitarreo peligrosote, ultra-violento, pillando la directa y, ala, con plus blackerillo por ahí, asomando el hocico), "Alive" (otro temita mega-Dark Tranquillity), "The Quest" (dejando de ser The Flash, volviendo al tono "Chapter" o "Abducted") y "Tamed (Filled With Fear)" (segundo clon "Roswell-Eraser"). Seis temitas ideales, oye. Death melódico de primera. Nada nuevo, nada brutal... pero, joder, un momentazo que te llevas.

Peter recuerda quien ha sido, qué ha sido, y vuelve la mirada atrás. Toca lo de hacer balance, lo de observar qué ha funcionado en el sonido de la banda... y qué no lo ha hecho. Y de eso trata el disco que te comento, brother; de un resumen, de un álbum de fotos, de unas risas con los colegas recordando los tiempos del instituto. Hypocrisy ya no son la banda que cambia las cosas, que define mundos e instaura nuevas realidades. Ya no. Se ha quemado el rollete melódico-oscuro. Llevamos muchos años anquilosados, escuchando el mismo tipo de temita, una y otra vez... y otra. Pero Peter no tira la toalla. Aún a sabiendas de que ya no es portador de oro puro, comercia con plata y, coñes, sus beneficios recoge el productor-músico-cantante-visionario-alcohólico.

Hypocrisy ya venden la misma moto que los millones de clones que surgieron de las piedras después de su nacimiento. Y la moto, usadísima, aún tira millas. Novedad bajo mínimos, pero aquí se cascan unas cuantas cabezas, varias narices y muchas cervicales. Hypocrisy ya no son dioses en un estudio, ya no cambian el rumbo de las cosas, pero siguen siendo hábiles y atronadores, siguen sabiendo dónde darte para que te dure la cojera un buen ratejo. Perros viejos.... y molones.

"Sky is Falling Down", groserota, eléctrico-punzante, aunque con demasiados paralelismos con los últimos Children of Bodom (demasiados) y con Pain (lo que en realidad le da de comer a nuestro prota), pone el punto y final al trabajo 2009 de Peter y amigos. No está nada mal. El pie se acaba moviendo, nene. Y a trapo. Función conseguida, claro.

Un disco con sonidazo, con actitud, con técnica y esmero, chulesco y huraño, pero sin el poso glorioso del pasado, repitiendo patrones y restándose misticismo.

Molar, mola. Cunde mucho. Es un excelente disco para entrar en el reino de la banda o del mercado melódico-oscurete.

Hypocrisy no saben hacer malos discos.

3 cuernos (mega-altos) para Hypocrisy. Un calco, mú logrado, del pasado reciente.

Nula osadía, poca visión de futuro (mirando al pasado, al propio, y al presente, al de los demás), pero, colega, aquí hay temitas que te pondrán el hueso bien duro.

Peter Tägtgren: Voz, guitarra y teclados
Mikael Hedlund: Bajo
Horgh: Batería

Sello
Nuclear Blast