Holy Knights - A Gate Through the Past

Enviado por Marcapasos el Mié, 27/05/2020 - 21:01
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Nada como repasar un viejo clásico.

Lo cierto es que no es ningún desvarío señalar la división de pareceres en lo que respecto a las sendas que tomó el Power Metal con la llegada del 2000 se refiere, divergiendo desde los inicios con Helloween, Gamma Ray y cía hasta la entrada de las subramas sinfónicas y más neoclásicas abanderada por Rhapsody.

El desarrollo es lógico si nos fijamos en cómo bandas capitales acabaron por ensamblar líricas y temáticas de corte fantástico (véase Blind Guardian) y un aporte melódico y de virtuosismo que supusieron un plus en elocuencia y grandiosidad (valga Stratovarius y su fijación por Yngwie Malmsteen). Nuevos tiempos nacían para el subgénero, y a finales de los 90’ quedaría claro que no todo el Power Metal tenía que radicar en la agresiva caña a doble bombo a la usanza de Riot V, Scanner o Running Wild; y ahí es donde entran en escena bandas de la talla de Celesty, Sonata Arctica, Insania, Fairyland, Dragonland… Innumerables, vaya.

El quid de la cuestión es que el éxito de dichas bandas siempre ha sido bastante irregular. Quitando unos pocos afortunados como Sonata Arctica, DragonForce o HammerFall, la gran mayoría de estas bandas no han sido trending topic en la escena, precisamente (y no será porque no lo intentaran), aunque no por ello no han dejado de estar en el punto de mira de los aficionados de a pie. Una de cal y otra de arena, en resumidas cuentas.
Sin embargo, una tercera situación acoge a aquellas bandas que no tuvieron otra que quedarse en el underground, en las entrañas más profundas del estilo a pesar de ostentar un gran potencial. Para muestra un nombre que el buen conocedor sin duda atesorará: Holy Knights.

Oriundos de Italia (buena señal), Holy Knights nace como proyecto en Palermo, Sicilia, en el año 1998, de la mano del vocalista y teclista Dario Di Mateo y el batería Claudio Florio. Con diversos cambios en la alineación y tras la grabación de su primera maqueta, el grupo llama la atención de la discográfica italiana Underground Symphony.
Conformándose la agrupación con el bajista Vincenzo Noto y los guitarristas Salvatore Graziano y Federico Madonia, al fin tienen carta blanca para editar, en 2002, su álbum debut: A Gate Through the Past, trabajo que, sin duda, sirvió para que los italianos pusieran sobre la mesa de qué iba la cosa, es decir, un sólido Power Metal de fuerte carácter neoclásico y sinfónico, de corte épico y que embarcará al oyente en historias de fantasía medieval (bastante artúricas, a fin de cuentas).

Es muy fácil pillar al vuelo las semejanzas con Rhapsody, y sonará a tópico, pero ciertamente la comparación no anda desencaminada. Hasta la portada comparte los tonos ocres de Legendary Tales (a su vez también de debut de Luca Turilli y cía). Ahora bien, lejos de sucumbir al plagio, es fácil notar que Holy Knights buscaba crear una obra individualmente digna de su propia escuela.

Y hablando de tópicos, siempre me causó simpatía la forma de abrir el telón que tiene el CD, con esa introducción narrativa March of Brave Knights, en la que un padre se dispone a contarle un cuento a su hija (muy en la onda de La princesa prometida), seguido por una impetuosa fanfarria marcada por los teclados, irrumpiendo de golpe el que es el primer tema del trabajo, Sir Percival (Immortal Knights), el cual ya gana por goleada gracias a sus mágicos ambientes y su magnífica recreación de sabor barroco y clásico, sin dejar de lado el toque más power metalero. Asimismo, recoge el testigo la bestia parda que es Lord of Nightmares (para un servidor una recóndita joya dentro de su género). Dejarse llevar por la música y su coral es sinónimo de viajar a otro mundo, a otro tiempo, a viejos bosques y montes coronados con sendos castillos y enormes fortificaciones, resplandecidos por las notas de relámpagos nacidas de las tocatas de guitarra y la incandescente batería.

Por ahora anotamos bombazos. El pie de Aquiles por el momento bien puede darse en la producción, que se puede quedar empequeñecida en comparación con otras de su quinta, aunque no por ello suena mal manejada; todo se escucha en su sitio de forma armónica y lo suficientemente limpio para que el conjunto luzca con gracia y pulcritud.

Nos adentramos a posteriori en The Revival of the Black Demon, un oscuro interludio que hace las veces de puente a la homónima Gate Through the Past, uno de los mejores tracks del plástico, en el que la formación se desenvuelve en tramos más progresivos y melodías reforzadas por una notoria y nocturna melancolía; de igual forma, resulta la oportunidad perfecta para hablar de las dotes cantantes de Dario Di Mateo, quien, sin necesidad de ser un Lione o un Kotipelto, ejerce el tono y la interpretación justa y medida para encajar de sobras en su estilo. Como para reforzarlo, entra a colación la balada del trabajo, Love Against the Power of Evil, en el que, embelesado y movido por la lenta rítmica de la percusión y una tierna flauta, el vocalista logra evocar la tensión y el drama empujados por el amor perdido y la búsqueda de la esperanza.

Prosigue la veloz estela de música clásica Rondeau in a Minor para dar la bienvenida a la saga Quest of Heroes, con una primera parte que lucha bravamente por conquistar el pico del LP en lo que a épica se refiere, y una segunda más adentrada en el medio tiempo coronado por un magnífico solo de guitarra.
Es en los últimos tracks donde al conglomerado de elementos se suma el toque folk dominado por un violín que casa de miedo con el resto de componentes instrumentales. La trepidante y enérgica The Promise alcanza a refulgir por medio de un gran aporte melódico y fabulosos aportes de teclado, mientras que Under the Light of the Moon brilla con un poderío muy propio, arrancando destellos de su aura instrumental que baila entre la oscuridad y la luz, propios de un atardecer otoñal, bien arraigados en la gravedad de los coros y los últimos cantos de guitarra que sirven de guinda a este cóctel de emociones, aunque es el bello epílogo When the Rest Let Down el que nos despide con espíritu soñador y de nostalgia, firmando su desenlace un solo corista de los que quedan grabados.

No eran los más virtuosos de su escena, pero queda más que patente que Holy Knights supieron debutar con una aportación de gran valor al género. Como se ha señalado, su humilde producción tal vez lo haga quedar como una obra menor en comparación con otros, pero la genuina labor de sus músicos, el gran labor en la atmósfera recreada y el acompañamiento de todo un coral (se nota que la banda se gastó la plata en ese sentido) son los factores detonantes que, al final, marcan la diferencia.

Una verdadera pena que a esta banda le costase tanto labrarse un nombre. Tristemente no se les volvió a ver el pelo hasta que reaparecieron diez años después con su segundo álbum, Between Daylight and Pain, con una producción tremendamente superior y una formación más madura musicalmente (sin problemas se posicionó como uno de los grandes lanzamientos de aquel año 2012). Más allá de ello, el silencio se impuso nuevamente y hasta día de hoy no nos queda sino la promesa de que andan forjando su tercera obra. Salvo eso, en tierra de nadie seguimos.

Como consuelo nos quedamos con un álbum para el recuerdo, una asombrosa lección de cómo crear Power Metal Neoclásico incluso cuando ya estaba todo más que inventado. Más que recomendada esta Puerta a Través del Pasado a todo aquel que se considere seguidor de bandas de la talla de Rhapsody, Dark Moor, Celesty y similares.
Cuatro cuernos altos, no muy lejanos de los cinco (8'8/10), para el debut de unos italianos que, a pesar de las escasas oportunidades de demostrarlo, jamás flaquearon a la hora de dejar constancia de su nivel.

Claus Jorgen / Batería
Mark Raven / Voz, teclado
Syl Raven / Bajo
Danny Merthon / Guitarra
Federico Madonia / Guitarra

Sello
Underground Symphony