Hole - Live through this

Enviado por Onán el Mié, 20/06/2007 - 09:00
117

1. Violet 3:24
2. Miss World 2:59
3. Plump 2:34
4. Asking For It 3:29
5. Jennifer's Body 3:41
6. Doll Parts 3:31
7. Credit In The Straight World 3:11
8. Softer, Softest 3:27
9. She Walks On Me 3:23
10. I Think That I Would Die 3:36
11. Gutless 2:15
12. Rock Star 2:41

No me importa lo mucho que repele esta tipa (la "Pantoja del grunge", la oí llamar una vez) como personaje público, repelencia que se fue ganando a pulso con sus poses de muñeca rota sexy, despatarrada, agresiva, alternativa y cool que te mueres. O que cante como si le hubieran hecho un torniquete en las cuerdas vocales con un alambre de espinos a una gata en celo. O que el estilo de este disco se base más o menos descaradamente en las maneras que dieron el éxito mundial a Nirvana pocos años antes, pero sin la misma calidad. O que... bueno, vale. Camarero, una tila.

El caso es que, para el segundo disco de Hole, Courtney Love y el guitarrista Eric Erlandson se marcaron un puñado de canciones tan impecables, tan expresivas y enervantes que, con poquitos elementos, llegaban al corazón sin dar rodeo alguno. Al menos, (ya se sabe cómo son estos "grunges"), al corazón de alguien que comulgue con ese estado de rabia triste, de cólera desesperada, llorica y terminal. ¿Y quién no se identifica con todo eso de vez en cuando?; así que se vendieron una buena pila de copias de Live through this, y Love expandió su fama mucho más allá del puro ser "la mujer de...". Desde entonces es más bien "la pelmaza aquella que...". Y para muchos, entre los que me incluyo, la bestia parda que cantó (tan mal) en aquel disco tan maravilloso y espectacular, aquel disco que tan fácilmente te vacía por dentro.

Por supuesto aquí no hay virtuosismo ni artificio alguno. Es una producción seca y sincerota que plasma a un grupo de tres al cuarto tal y como es. Pero si de lo que se trata es de alcanzar el karma en cero coma, no se le puede pedir más a un disco. En este sentido las canciones son insuperables, sobre todo al ir indisolublemente unidas a esa interpretación vocal tan teatral, desgarrada y bronca de la que, digámosle por fin algo bonito a la señora, no hubiera podido encargarse cualquiera así como así. Toda esa energía desbocada no es una pose, no puede serlo.

Y es que la industria (musical o de cualquier tipo) va fagocitando las maneras que ve en la calle y las hace suyas por toda la cara, de tal manera que en el 94, año de salida del disco de marras, era estupendo y molón tocar y cantar mal. Estaba otra vez de moda, vaya, así que lo más normal del mundo era apostar por un grupo como Hole, aunque no se hubiera comido mucho con el primer disco. Si de paso la cantante se había casado con quien yo te diga, que por cierto acababa de sufrir tan sólo unos días antes aquella horrible, violenta y comentadísima muerte, razón de más para apostar. Pues bien, a pesar de todo este "viento comercial a favor", a mí me da que el disco triunfó por derecho propio, como pocos años antes lo había hecho Nevermind de Nirvana. Salvando las claras diferencias de calidad, por supuesto: por aquí ni asoma la genialidad sutil e hipersensible que caracterizaba al grupo de Paquirri, digo de Kurt Cobain.

Por cierto, hablando de industria y de Courtney Love, esta tía es de las que se han plantado fuertemente en el tema de internet, piratería y demás. Sus exabruptos al respecto son más que recomendables, porque será una persona histriónica, desequilibrada o palizas, pero de tonta no tiene un pelo.

No hay mucho que destacar de las canciones de Live through this, simples y similares entre sí. Mantienen todas por igual ese tonillo enfadado y pasado de rosca, a la vez glamouroso y rastrero, que caracteriza a Hole. Si acaso no debo omitir la última, Rock star, que siempre me puso los pelos como escarpias con su estribillo chillado cual gorrino en la matanza. Demasié.

En fin, creo que es un disco para recomendar a cualquiera que aún no lo haya escuchado; y si no te llama la atención, se lo puedes pasar a tu sobrina de quince, que a lo mejor le encuentra mejor el punto, o más a la primera. Es un disco un poco infantil y básico, al fin y al cabo, como hecho por alguien que está mascando chicle y haciendo globos, pero vale la pena internarse en él porque contiene inspiración, fuerza y melodía a raudales.