Hirax - The New Age of Terror

Enviado por Fer el Mar, 14/07/2009 - 03:56
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01. Killswich (03:46)
02. Hostile Territory (01:45)
03. The New Age of Terror (04:54)
04. Swords of Steel (03:59)
05. Into the Ruins (00:46)
06. Massacre of the Innocent (01:41)
07. Hell on Earth (04:23)
08. Suffer (03:38)
09. El Día de los Muertos (02:13)
10. El Diablo Negro (04:14)
11. Unleash the Dogs of War (Open the Gates) (05:56)

El Thrash tuvo su momento de esplendor, reconocimiento y apuntalamiento como género individual del Metal a mediados de los 80, de la mano de los denominados 4 grandes del Thrash americano Metallica, Megadeth, Slayer y Anthrax, así como de los 4 grandes del Thrash alemán Kreator, Destruction y Sodom (denominados los 3 reyes del genero alemán) y Tankard.
Sin entrar a describir el surgimiento del Thrash, dado que habría que nombrar muchas bandas, influencias y detalles, hay que decir que hubo muchas otros nombres de menor reconocimiento, pero no por ello menor calidad que aportaron mucho al momento de formación, tales como Metal Church, Exodus, Artillery, Annihilator, Nuclear Assault, Protector, Dark Angel, Holy Moses y Overkill entre muchos otros.
Cerca del final de esa década aparecieron otras grandes bandas como Testament, Sepultura y Forbidden por nombrar algunos.

Hirax, la banda que realizó el disco que les comentaré hoy es una de las que han sido poco reconocidas, menos aún que los mencionados. Ellos siempre han colaborado desde el under y siempre se mantendrán en él. Una banda con una dedicación como pocas, haciéndose cargo de todos los aspectos de la misma y trabajando duro desde hace 20 años para sobrevivir en la escena.
Esto se debió en parte a la rotunda negativa de los miembros de la banda y en particular del líder Katon de Pena de que personas ajenas a la banda (productores, disqueras, etc) tengan poder de decisión sobre la música y manejo de la banda, manteniendo siempre su Thrash, sea favorable el momento o no. Por sus desempeños tranquilamente podrían haber tenido el reconocimiento de otras bandas de más nombre. Claro que les costó mucho mantenerse vivos, pero el sólo hecho de hacerlo es algo a destacar.
La vida del músico del under es dura en todos lados, pero siguen allí, a fuerza de trabajo y mucha dedicación, haciendo buena música, y sólo a su manera, tratando de seguir ascendiendo.

Hirax se formó como tal en 1984 y lanzó su primer disco Raging Violence al año siguiente.
Como ya dijimos, poseía un sonido tradicional, dado que los toques de Speed Metal están presentes en casi todas las bandas de Thrash, pero tenía un frontman poco tradicional, que cantaba con un estilo muy personal a gritos furiosos, casi de crossover. Katon de Pena es el líder y formador de la banda, además de ser el cantante y único miembro que se mantuvo en todos sus lanzamientos. [Sólo en unos meses de 1988 no fue parte de la banda, dado que Paul Baloff fue el cantante en lugar de Katon]. Este joven era una bocanada de aire fresco, algo diferente para con los cantantes más tradicionales, en parte por algo visible, ya que es afroamericano. Se imaginarán que esa característica de su piel era muy notoria en los primeros años de los 80’s en la escena metalera para un líder y cantante.
Pero las características inusuales que SI importan del voceras, y en las que haré hincapié es justamente su voz y estilo para cantar. El tono de voz en sus primeros discos era agudo, no como Halford, ni chillón como Brian Jonson, sino algo distinto, único. Su estilo, con los toques de crossover mencionados, sumado a su tono le dan aún hoy un matiz inmediatamente reconocible y atribuible a él, y sólo a él. A pesar de que ha pasado casi un cuarto de siglo sigue siendo el único miembro de su universo personal, al menos que yo conozca. Con el tiempo se manifestaron ligeros cambios, siendo su voz algo más rasposa en la actualidad.

Katon me cae muy bien, no sólo por lo ya mencionado sobre el liderazgo que impuso para mantener a la banda y su integridad, sino que además disfruta como un niño al cantar en vivo, saliéndose a veces de tono por reírse, contento y complacido cuando el público tiene buena respuesta. En The New Age of terror (en vivo) se lo ve ayudar a levantar a un fan que se tiró al escenario y canta junto a él, en lugar de molestarse. En ocasiones pasa el micrófono a los fans, como se ve en Hostile Territory (en vivo), queda claro el porque algunos pueden cantar y otros no.

En cuanto al disco en sí, ya hecha la descripción de la voz del líder, dado que es la marca registrada de la casa y una de las características que permiten identificar automáticamente la banda, pasamos al sonido del resto de los instrumentos, que también son características permanentes.
A pesar de que todos los otros músicos hacen su debut en Hirax en este trabajo, suenan compactos, como si fueran la misma formación desde el comienzo y lograron ese sonido Thrash old school que siempre tuvo y pregonó con mayor o menor éxito. Las guitarras aportan un sin fin de riffs punzantes, agresivos, rápidos y geniales, así como solos brutales, algunos muy cortos, que abundan en cada track. Como en toda banda de Thrash las guitarras son esenciales para el sonido general del todo, Glenn Rogers y Dave Watson hacen un muy buen trabajo.
El bajo de Angelo Espino es audible a la perfección, aunque algo relegado en protagonismo.
La batería, otro punto muy alto del disco, está a cargo del argentino Jorge Iacobellis ex Todos Tus Muertos y Velocet entre otros. Es un enorme baterista que con sólo dos ensayos con la banda empezó a tocar en un tour por Alemania y en este disco hace un trabajo destacable, con su estilo muy personal, haciendo uso pero no abuso de la velocidad y de los pedales, creando estructuras espectaculares pero sin ser un muro de sonidos inseparables entre si. Su estilo es el de un francotirador, con un timing perfecto, donde apunta mete el disparo, logrando su objetivo de manera limpia, un sonido durísimo y de gran pegada sin necesidad de hacer una masacre con las baquetas y pedales.
Así, en lugar de sonidos estridentes y sin sentido para sonar más rudos, ellos racionan la brutalidad con la coherencia.

No me mal interpreten la banda suena como el Apocalipsis (y muchas letras hacen mención a cosas parecidas), el sonido es bestial, pero esa bestia nunca se les suelta de las correas a los músicos, manteniéndola agresiva, rugiendo, arañando y mordiendo, pero siempre con ellos domándola en perfecto control, sin dejarla libre para que no se desate un caos que repela al escucha.

Este excelente trabajo es el primer larga duración en años, los muchachos comandados y arengados por Katon estaban con muchas ganas de hacer esta obra dado que la terminaron de grabar en 10 días.
Fiel al estilo de la banda posee muchas canciones cortas, marcando luego de las 11 pistas poco más de 37 minutos.
Pero que 37 minutos colegas, es imposible dejar de escucharlo hasta el fin, dado que todas las canciones son compactas, sin agregados innecesarios como efectos raros en el medio de las canciones ni nada, sino puro Thrash duro y parejo.

El primer riff de Killswich ya nos transporta 20 años al pasado, a esa época dorada, las primeras voces del disco son un ¡¡¡Fight, Fight!!!. No pasa ni un minuto para que se desencadene el primer solo, aunque muy corto, pero considerando el largo del tema es entendible.
Las voces de Katon suenan geniales, como dije, algo más ásperas, en algún tono menos que en sus 20 años pero de todas maneras no perdió esa agresividad sonora tan particular. Tiene un cambio de ritmo que a la primera escucha uno puede creerse que Dio aparecerá cantando Children of the Sea.
Mucha caña, agresividad y velocidad para un tema redondo que nos hace ilusionarnos con el comienzo de algo que pude ser muy grande.
Hostile Territory nos empieza a confirmar las sensaciones, arranca con un power riff de antaño, que junto a la gran bataca desembocan en un mini solo que da pie a los alaridos de Katon. Si los puentes no producen un headbanging automático es para preocuparse por la salud de uno. Los estribillos con el nombre del tema a gritos son geniales. En menos de 2 minutos nos han pasado por encima con una aplanadora.
Para no dejarnos levantar del golpe, empieza el tema que le da nombre al disco. The New Age of Terror, de inicio monstruoso, con un riff de esos gordos que luego de un break que le queda perfecto se mantiene como el principal en toda la canción.
La letra claramente anti gobierno es buena sin ser brillante, con analogías y guiños referidas a cuestiones religiosas, en un tema muy bueno.
Swords of Steel arranca tranquila….por 15 segundos. Para desembocar en un riff genial con una batería destacable, que hace un trabajo sostenido perfecto. En este estilo se mantiene hasta que en el minuto 02:05 se produce un cambio de ritmo espectacular, todo baja 3 cambios, la guitarra hace un riff completamente distinto que nos perfora desde la izquierda y es salvajemente golpeado por los ¡¡¡Kill, Fight, Kill, Figth!!! de los gritos de Katon, los que como si fuera necesario acentuarlos más, vienen acompañados por un macizo golpe de batería en cada palabra, dejando sólo a la guitarra entre medio de cada daga que expele la garganta del moreno. No se pude pedir más, pero lo hay, la batería se mantiene furiosa, y los riffs ganan en velocidad desembocando en un enorme solo.
La más corta de toda la placa Into the Ruins son 46 segundos a toda máquina.
Massacre of the Innocent con un comienzo donde se escuchan los pasos de un ejercito marchando, es un instrumental y una de las donde mejor se escucha el bajo. Esta pieza es la única que me deja un sabor agridulce de todo el disco, y es porque huelo a copia de riff. Creo haber escuchado el riff inicial, ese de pare y siga hace tiempo ya y bastante antes de 2004. No pude identificarlo específicamente, por ello les dejaré el beneficio de la duda, pero como no suelo equivocarme con estas cosas, dejo ahí la cuestión planteada para ver si alguno de los colegas lo identifica. Olvidándonos de ese detalle el tema sin destacar está a la altura.
Luego de esa posible manchita llega una de las mejores del trabajo Hell on Earth irrumpe con un riff agudo, las voces más ¿gruesas? que se le escucharán son muy buenas, así como los gritos más furiosos también en este track. La porción central de aproximadamente 2 minutos, especialmente su final desde los 02:11 es BRILLANTE. Breaks constantes, solos brutales y abundantes, riffs increíbles y a partir de los 03:40 luego de uno de esos breaks ya mencionados un Katon que deja todo en un final explosivo de solos aullantes y batería descomunal acompañando los gritos a toda garganta simulando el purgatorio, sin más palabras.
Suffer, otra de mis favoritas, empieza con unas inquietantes sirenas que matizan otra letra anti belicista. Los riff iniciales como misiles toman una velocidad con la batería que atrona como si fuera el artillero de un tanque y las guitarras vuelan dibujando solos uno tras otro de manera espectacular.
El Día de los Muertos es lo más calmo del disco, un instrumental sentido, que no está en la línea del Metal violento del resto. Pero no por ello se le debe negar su belleza, y su simple eficacia.
Además de que sirve para tomar un respiro y prepararnos para otro temazo El Diablo Negro, una reedición de su canción del año 2000, publicada en el EP de mismo nombre, pisa fuerte con un bajo bien presente, breaks a los que si bien nos acostumbraron ya a escuchar, de todas maneras nos sorprenden.
Luego del momento de estrellato de las 4 cuerdas, le sigue una bata que crece y toma posesión de todo luego de un segundo de completo silencio. El bombo en solitario por 6 segundos invita al cabeceo y da pie a los brutales riffs de las guitarras, que escupen combinaciones rompe muñecas cuando Katon comienza con su labor cantando sobre abuso de drogas y que se pueden superar y tal. Las que puede hayan dejado alguna cicatriz en el cerebro del que decidió meterle esa porción a partir de los 02:54, donde en un claro y bastante bien pronunciado español (salvo la acentuación), se oyen a gritos “ Eeeeel Diablo…¡¡¡¡Negro!!!!”, que se repite con un riff gordo que lo apuntala aún más. Para luego volver a dejar al bajista hacer los suyo.
Un tema genial, que para rematarla viene pegado al mejor tema de todo el disco, el que cierra este casi perfecto trabajo. Unleash the Dogs of War (Open the Gates) que con una voz de eco maligno que acusa “¡¡You are acting like a pack of raving DOGS!!” da inicio al final del disco. Un final monstruoso, con un riff inicial que se va transformando para luego quedar sólo la batería con el remanente del último riff, obligando al escucha a prestar atención. Y vale la pena dado que un riff que suena distorsionado, como si lo tocaran bajo la arena se repite para luego sonar claro y cristalino y así poder disfrutarlo en toda su grandeza. Las voces son perfectas, el estribillo brutal “Unleash the Dogs of War…¡¡Open the Gates!!”. A partir de los 03:12, una extensa porción instrumental toma lugar, con solos enganchados de las dos hachas. Un track completamente sólido con voces muy logradas, y todos los instrumentos en su punto justo, marcando un final espectacular, luego de casi 6 minutos.

Es un disco que todo amante del metal debe tener en su estantería, o en su disco rígido. Especialmente los amantes del Thrash de la vieja escuela.

Mi puntuación es un 9, lo que quiere decir que alcanzan con lo justo los 5 cuernazos.
No es un 10 porque me hubiera gustado que ciertos temas fueran un poco más largos dado que esta formación, que se disolvió luego de este disco daba para mucho material más. Si se le agregarían unos 10 minutos más al disco, dándole un poco más de rienda suelta al bajo, y con algunos momentos más de esa batería perfecta y solos thrashers acompañando a pura bomba, no nos quedaríamos con ganas de más al terminar la onceava pista. El único remedio que veo a dicha sensación es volver a poner el disco y seguir castigando nuestros cuellos.

Más que La nueva era de terror este disco es La vieja, original, eterna e inagotable era del terror thrash

Katon W. DePena: Voces
Glenn Rogers: Guitarra
Dave Watson: Guitarra
Angelo Espino: Bajo
Jorge Iacobellis: Batería

Sello
Black Devil Records