Hexenhaus - The Edge of Eternity

Enviado por Witchfyre el Jue, 23/09/2021 - 18:10
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1. Prelude (01:10)
2. Toxic Threat (04:13)
3. Prime Evil (04:26)
4. Home Sweet Home (Ward Sweet Ward) (03:50)
5. The House of Lies (05:11)
6. A Temple for the Soul (01:40)
7. The Eternal Nightmare - Act One (04:27)
8. At the Edge of Eternity (13:18)

Álbum completo: YouTube

Afrontamos una de las deudas más impagables del Portal, y casi del metal en general, con uno de los hijos de puta con más talento de Suecia, como si hubiese pocos por aquellas tierras… La película hoy gira en torno a Per Mickael Vikström, más conocido como Mike Wead, uno de los mejores músicos que ha dado el heavy metal sueco que, como digo, no son precisamente pocos y de los que menos reconocimiento ha recibido desde que empezó a dar guitarrazos a mediados de los 80 en Warchild y Maninnya Blade. De forma efímera guitarrista de Candlemass (se especula con que buena parte de las guitarras en Nightfall llevan su firma y suya es Black Candles), acabó encontrando el bueno de Mike su primer vehículo de expresión serio al frente de estos Hexenhaus, nombrados a partir de una casa donde fueron abrasadas por las llamas cientos de sospechosas por brujería en el s. XVII. El nombre mola lo suyo, todo sea dicho. Luego llegarían sus aventuras junto al propio Messiah Marcolin, Leif Edling y King Diamond, pero eso ya son cuentos para otro día. Ahora, envuelto con bestias de ese pelaje, creo que queda sobradamente claro a qué niveles nos estamos moviendo.

Formados a partir de una banda de speed metal relativamente convencional como Manninya Blade, Hexenhaus se aventuraron en un territorio todavía por explorar en 1988, el del thrash metal técnico y progresivo. Debutando con un buen A Tribute to Insanity, creo que su estilo aún se encontraba en período de prueba a esas alturas y empezarían a encontrar lo que realmente buscaban con este The Edge of Eternity y con el siguiente Awakening en 1991, cada vez más power y progresivos y menos thrash, pero siempre con la creatividad a flor de piel. Es el de Hexenhaus y Mike Wead, por extensión, un fiel compromiso con el metal de la más alta calidad.

Propuesta cerebral, reflexionada y estudiada al máximo, no le falta en ningún momento a un álbum como The Edge of Eternity su dosis de caña y oscuridad. Equilibrio, imaginación y letras muy trabajadas, Hexenhaus es una banda muy por encima de la media y a la par con otras que forman parte de esta particular saga, las cuales cuento entre mis favoritas: Mercyful Fate, King Diamond, Candlemass y Memento Mori, a quienes este hombre ha prestado sus talentos en un momento u otro de su carrera. Algunos de los rasgos que definen a estos aparecen aquí muy presentes. La oscuridad y complejidad de Mercyful Fate, el virtuosismo y melodía de King Diamond y, en ocasiones, la pesadez de Candlemass y Memento Mori, aunque la música de Hexenhaus apuesta por un thrash metal decididamente técnico, muy en la línea de lo que otros como Coroner, Mekong Delta, Target o Sieges Even andaban barruntando por aquellos años. Ya advierto que Wead estaba como músico a la altura de cualquier iluminado de la época que se os venga a la cabeza.

Arrancar ya con Sonata a la luz de la Luna de Beethoven, probablemente mi pieza de música clásica favorita, me gana por completo en sus primeros 20 segundos, pena que no se entretengan algo más... Irrumpe Toxic Threat un minutito después con un redoble de batería, los riffs entrecortados de Wead y Marco Nicosia y esa voz un pelo estridente de Tommie Agrippa. No es precisamente ese Thomas Lyon que se sale del mapa en el siguiente The Awakening, pero mejora mucho el trabajo de Nick Johansson en el debut y ayuda a mantener gran parte del filo thrash que perderían poco después. Sus alaridos durante Prime Evil son de lo más expresivos. Haciendo una comparación de lo más peregrina, se me hace una evolución similar a la sufrida por Iced Earth en sus tres primeros trabajos, pasando de un poco profesional Gene Adam a un agresivo John Greely y culminando con un vocalista mucho más académico y dotado como Matt Barlow en Burnt Offerings. Poco tienen que ver musicalmente, no sé porqué se me viene esa idea a la cabeza...

Como os decía, lo de Hexenhaus es un thrash metal técnico, con frecuentes dejes progresivos y exquisitos solos de inspiración neoclásica. Me atrevo a proclamar a Wead como el mejor guitarrista salido nunca de Suecia, sin contar, obviamente, con cierto genio, actualmente en horas bajas, con delirios de grandeza y marcada afición por los Rolex de oro y los Ferrari. El sonido, un poquito peculiar, tiene algo de clínico y espacial, muy culpa de ese Montezuma Studio de Estocolmo donde tenían bastante manía de grabar algunas bandas suecas (los propios Candlemass, Edge of Sanity, Bathory, Cemetary, Therion... y algún fichaje foráneo como Fleshcrawl) y que eran propiedad, digo yo, del hardrockero Rex Gisslén. No suelen matarme sus grabaciones, y eso que algún álbum facturado allí me gusta con locura (Chapter VI, The Unorthodox, Twilight of the Gods, Rhymes of Lunacy, Descend into the Absurd...), aunque reconozco que en esta ocasión hasta encaja con el carácter etéreo de la música de Hexenhaus. Algo me hace pensar en los estadounidenses Nocturnus, en clave thrash, lógicamente. Y ya va otra comparativa de lo más pintoresca...

Home Sweet Home (Ward Sweet Ward), la más floja, no me convence con un estribillo que tiene un poco de coitus interruptus (“medication, intoxication...”), pero The House of Lies con sus melodías arabescas, la deliciosa instrumental A Temple for The Soul, de fuerte recuerdo a Denner y Sehermann, o, muy especialmente, una tremenda The Eternal Nightmare - Act One figuran entre lo mejorcito del tech-thrash europeo. Clausura a lo bestia un colosal At the Edge of Eternity que, con sus más de trece minutos de thrash progresivo, es firme candidato a tema más largo de la historia del thrash metal (ahí están los 19 minutos de Dances of Death, aunque divididos en ocho partes, para arrebatarle tal honor). Esta tiene de todo, heavy metal épico, power metal, doom pesado, thrash técnico, breaks acústicos, teclados... esos 13 minutos dan para mucho, para dejar claro el abánico de influencias de Wead y, de paso, también para adelantar algunas de las claves de Wead en años venideros. Vuelvo a dejar caer, no sin cierta intención, el nombre de Memento Mori por aquí.

Awakening llegaría para mayor indiferencia del personal un año más tarde y Wead se replantearía su camino. Manteniendo claras sus señas de identidad, lo siguió intentando con esos Memento Mori (al lado de Messiah Marcolin) y Abstrakt Algebra (junto a su colega Leif Edling), pero su compromiso con el heavy metal para paladares exquisitos nunca corrió mejor fortuna... Tampoco creo que él mismo la estuviera buscando y no fue hasta su ingreso en Mercyful Fate en 1996 cuando la gente empezó a tomarlo verdaderamente en consideración.

Awakening es tan, si no aún más, recomendable que este The Edge of Eternity, aunque ya es otra historia. Thomas Lyon jugaba en otra liga vocalmente y no mucho thrash retenían a esas alturas creo yo, haciendo gala de un poderoso power metal progresivo que también apuntaría un camino a seguir por unas cuantas bandas suecas a lo largo de los 90 (Memory Garden, Morgana Lefay, Veni Domine, Fifth Reason, Evergrey, Tad Morose...) o eso quiero ver yo. Ahí queda la cosa, tremendo musicazo el señor Wead y cuatro cuernos bien altos para él, rozando el sobresaliente.

- Tommie Agrippa: voces
- Mike Wead: guitarra
- Marco A. Nicosia: guitarra
- Marty Marteen: bajo
- Billy St.John: batería

Sello
Active Records