Hellripper - Black Arts & Alchemy

Enviado por Kaleidoscope el Sáb, 13/07/2019 - 05:53
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1. All Hail the Goat (03:12)
2. Decrepit Christ (02:54)
3. Black Arts & Alchemy (03:19)
4. Headless Angels (02:58)

Full EP

2019 lleva siendo un año interesante para los amantes del metal añejo, del que conserva el espíritu original del género con la ventaja de contar con tecnologías más avanzadas que la de los 80’s o 70’s. Grupos como Smoulder, Tanith o Pulver han traído de vuelta ese aroma a polvo y acero que tanto se echa de menos con sus álbumes de estreno.

Entre las tinieblas y la suciedad un joven de apenas 24 años también aporta su cuota de METAL este año con un proyecto que revive las más intensas y sucias excursiones de los mejores y primerizos Venom, Motörhead o Destruction. James McBain y su incombustible “one-man band” Hellripper vuelven a poner el Speed Metal en el mapa con un entendimiento de la escena admirable, y es que escuchando su último EP “Black Arts & Alchemy” se siente la pasión que transpira por el metal ochentero más tradicional, pero no por ello menos potente que otras bandas contemporáneas practicantes de estilos más extremos.

Como decía anteriormente, McBain es un freak sin remedio del METAL puro y duro. Teniendo bandas como Lord Rot, tocando Death Metal a la vieja usanza con acierto, o como los Rats of Reality quemando todo a su paso con un Black Metal con influencias de Crust Punk, no es de extrañar que el muchacho luzca un proyecto como Hellripper, donde al igual que Venom o Motörhead, no teme mezclar las velocidades del Heavy Metal más potente con la actitud corrosiva del Punk recubierto en una capa de metal negro fundido.

Hellripper no viene a innovar ni a hacer piruetas de acróbata cirquero para impresionar al público más incauto, sino que viene a demostrar el manejo de las artes negras y la alquimia metalera mediante la elaboración artesanal de riffs que son para ponerlos en una exposición de museo, mostrando que todo tiempo pasado fue mejor.

Nada más arranca “All Hail the Goat” y ya las chipas empiezan a saltar por todas partes. No basta con derrochar una energía que hace años que no se veía, sino que, de paso, en pleno 2019, nos deleitan con unas retahílas de riffs VERDADERMANTE MEMORABLES. Porque sí, este no será un disco que venga a cambiar vidas, pero tampoco es uno del que te vayas a olvidar fácilmente como el 90% de lanzamientos actuales que intentan revivir glorias pasadas porque con semejantes guitarrazos simplemente NO SE PUEDE. “Decrepit Christ” no es más que la confirmación de ello, mostrándonos líneas de guitarra que se quedan pegadas en la cabeza como una sanguijuela, pero es que además el trabajo en los solos no es nada más “bueno”, sino sencillamente es escandaloso hasta el punto de romper las ventanas de tu casa cuando suena.

La canción homónima en vez de bajar el listón lo sube, pero no lo sube un par de centímetros, no, manda a volar el puto listón a la mierda con unos riffs descacharrantes que son dignos de haber nacido en los ochentas con la ventaja de contar un sonido más pulcro y nítido de la actualidad. No sé cómo lo hace, pero McBain lejos de aburrir por sonar a “más de lo mismo” te hace querer “más de lo mismo” el resto de tu vida. Y es que de ESO se trata el metal, de escucharlo y no querer saber más nada de otra música porque simple y llanamente no es necesario.

Cierra “Headless Angels” con unas voces incendiarias y unas ganas de cortar cabezas que se huelen a kilómetros. Música muy en la línea de Motörhead y Venom que nunca (con enfásis en el nunca) está de más, porque lejos de sobrar Hellripper son necesarios en un panorama donde parece que se está olvidando de qué va el METAL coño. Es que se necesitan más gritos genuinos que destilen tanta actitud y fuerza como el del final de “Headless Angels”.

Innovación cero, pero ojo porque frescura hay mil. Escuchar un lanzamiento como “Black Arts & Alchemy” ha sido una grata sorpresa y a pesar de solo durar 12 míseros minutos su brevedad no impide que la última tarta horneada (o más bien chamuscada) a base de sonido ígneo salido de los amplificadores del señorito McBain se sitúe entre lo mejor del año.

Tal vez se puede mejorar un poco el sonido en las voces exagerándolas menos, pero quitando eso no hay mucho que reprocharle a Hellripper si lo que te gusta es una buena ensalada riffera revienta cuellos a la vieja usanza, con el plus de sonar renovada de buena manera. Y para rematar el artwork se sale por todos los lados: digno de tenerlo en vinilo.

Tú dame mi METAL que no necesito nada más. Con mi moto y una guadaña voy, cortando cabezas en la carretera a toda velocidad al ritmo demoníaco de Hellripper.

Vas bien encaminado McBain, sigue así.

Valoración: 8.6

James McBain: todo

Sello
Reaper Metal Productions