Helloween - Hell On Wheels

Enviado por TenzaZangetsu el Jue, 27/02/2014 - 22:48
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1. I’m Alive - 4:16
2. Future World - 6:37
3. Twilight Of The Gods - 4:48
4. A Tale That Wasn’t Right - 5:25
5. Halloween – 14:35

Si hay algo que debemos dejar bien en claro desde el principio, es que estamos ante una de las piedras angulares del credo metalero. Hablar de Helloween es hablar de la máxima aristocracia del Power Metal y eso no lo puede refutar nadie. Y mucho menos si hablamos de la alineación clásica con Kai, Kiske, Weiki, Ingo y Markus.

Creo que pocos álbumes han sido tan plagiados y copiados como los utópicos Keepers Of The Seven Keys. Estos cinco muchachos de Alemania hicieron una revolución en el género, liderados por el gurú Kai Hansen. Helloween siempre han incorporado en su propuesta un sonido alegre que no llega a empalagar y que no recurre en cursilerías, sino en un muy saludable sentido del humor. Vamos, que si comparamos estas obras maestras de 1987 y 1988 con cualquier álbum de la década, debemos reconocer que estamos ante un grupo con un sonido atemporal. Algo similar le sucede a Iron Maiden, padres de estos alemanes, cuya carrera no sufre con el pasar del tiempo.

Con una voz tan prodigiosa y estratosférica como la Kiske, un jodido portento vocal con tan solo 18 años y dos cabezas tan opuestas pero tan talentosas como Weikath y Hansen, Helloween tenían el mundo a su alcance. Súmenle a eso una base rítmica como la de Ingo y Markus, dos cracks que no son tan considerados como los otros tres cuando hablamos de los mejores en sus respectivos instrumentos. Eso sin tomar en consideración la obra maestra que tuvieron como debut, el enorme Walls Of Jericho. En fin, estoy narrando una historia que todos han leído y escuchado. Solo deseaba hacer énfasis de la grandeza con la que estamos tratando. Duélale a quien le duela, la máxima majestad del Power Metal debe tener una calabaza en la cabeza y no una corona. Cosas que vienen con el territorio.

Pero si algo me cabrea con estos cinco sujetos, es que nunca desataron ante el vasto mundo metalero ese concierto que probara su grandilocuencia y energía sobre los escenarios. Claro, está el Live In The U.K. del ’89 y un montón de bootlegs pero no es lo mismo. Algunos son muy cortos y otros no tienen la calidad sonora que un ente de esta magnitud merece. Incluso este épico y legendario concierto, Hell On Wheels, sufre por tener un set muy corto pero sirve como una pequeña probada de lo que pudo haber sido un video en directo de las calabazas más geniales de todo el credo metalero. Tienes que ser un genio con tu música si tomas una calabaza como tu mascota. O simplemente eres un loco. Kai Hansen y Michael Weikath son ambos. Y habían conseguido a la voz para narrar sus locuras y desvaríos a lo happy, happy.

Hell On Wheels fue un concierto llevado a cabo en Minneapolis en 1987, en plena del primer Keeper…. Fue filmado y televisado por el programa metalero de la MTV por esos tiempos, el Headbangers’s Ball, donde nuestros alemanes compartían el escenario con dos potentes grupos de la escena underground como los norteamericanos Armored Saint y los británicos Grim Reaper. Tal vez las calabazas sean los más conocidos de la triada, pero eso no desmerita a los otros dos grupos, que son de armas tomar. En cuanto al concierto, cabe decir que es entendible que la calidad visual no sea la mejor pero somos compensados con un sonido atronador y una banda en estado de gracia. Solo tocan cinco canciones y son del álbum que estaban promoviendo. Una lástima, sin duda, pero el concierto es ejecutado con una mezcolanza de energía y profesionalismo. Se dejan la vida y se nota que la estaban pasando bien, pero sin dejar de tocar como maestros. Michael Kiske canta fenomenal durante toda la velada y se muestra energético como frontman. Cuando todos eran felices y no habían perdido la cabeza.

Nos introducen a la velada y vemos como cabalgan la tormenta de aficionados en una feroz interpretación de I’m Alive. La banda no para de moverse y es entrañable ver como Kai apoya en las voces de fondo a Kiske, en una genial harmonía. Es el himno alegre de Helloween y dejan bien en claro quiénes son los mejores a la hora de hacer cortes de esta naturaleza. Por más melódicos que sean, suenan crudos y los solos de guitarra dejan bien en claro. Kiske alcanza las notas con notoria facilidad y se le nota entregado en toda la canción. Más bien, en toda la noche, como verán a continuación. Genial como todos cantan el estribillo. Estoy seguro que hasta ustedes están gritando “I’M ALIVEEEEEEEEE”.

Nuestro rubio vocalista nos congrega a gozar con Future World y podemos denotar como el buen Kai jugueteaba con ese riff desde el comienzo de su carrera, tal como hoy en día. Kiske, como quien no quiere la cosa, incita al público a cantar una parte de la canción. No solo es un fenómeno en estudio pero deja bien en claro que puede alcanzar las notas en vivo. Creo que nunca he visto a los dos Michael, Weiki y Kiske, moverse tanto en un escenario como aquí. Casi alcanzan los niveles de hiperactividad de Markus pero pocos pueden equipararse a él. Ingo era un maestro con las baquetas y lo deja bien en claro desde el comienzo. Hay una captura genial donde puedes observar a los guitarristas juntos haciendo una harmonía de genios. Grandes, como pocos en esos tiempos. Seamos sinceros, si en estudio eran unos cracks, aquí demuestran que querían ser grandes. También hay una parte donde Kiske arenga un poco al público para que coreen el estribillo y en cada intento suena cada vez más alto el grupito de pelos cardados y atuendos de cueros. Magistralmente, retornan las guitarras y acaban la canción como solo ellos saben. Con clase y con buen rollo. Porque Helloween, al final del día, no se toman tan en serio. Lo suyo es entregar buena música y ponerte una sonrisa en el rostro. Y eso no lo conseguimos muy seguido en este género, ¿No?

Seguimos con una versión acelerada y dura de Twilight Of The Gods. Aquí me encanta la batería de Ingo y como las guitarras están más afiladas que en el álbum del que proviene. Kiske está enorme y se nota que estaba deseoso de gloria. Claro, esto era antes de que se creyera más grande que la Gran Muralla China. Suena increíble y hasta podemos escuchar la característica voz de Kai en el estribillo. Potente pero épico. Sonido Made In Helloween. No importa cuál sea el tema, no dejan de repartir en el festín guitarrero y estamos muy agradecidos por eso. El último solo de Hansen es de antología y merece no solo ser escuchado, sino también visto para comprender el talento de este hombre con las seis cuerdas. Hasta ahora, el concierto ha sido apoteósico. Pero ahora nos toca ponernos suaves.

Michael Weikath es, a mi parecer, un compositor un tanto infravalorado por haber compartido grupo con el bueno de Kai. Ese lo deja bien en claro con la balada por excelencia del grupo, A Tale That Wasn’t Right. Kiske está inmenso y su voz esta comodísima en estas tesituras más melosas, además de que se pone a bromear con un cadáver de juguete que estaba por ahí suelto. Como se le nota que al rubio le gustaba estar ahí en plan estrella con esta baladita. Fenomenal el estribillo, con ese sentimiento y pasión que escuchamos en el álbum pero ahora es cuasi palpable. Sé que son detalles banales, pero ver a la banda bromeando entre ellos durante toda la noche hace pensar acerca de qué demonios pudo haber pasado para que las relaciones se quemaran como se quemaron en cuestión de años. En fin, desvarió. Weiki hace un solo de esos que brillan por su feeling pero es el de los pulmones de oro el que se roba el show. Una interpretación vocal estupenda, como solo pueden hacer los mejores. Pueden decir que es un divo (y probablemente lo es) pero no hay que negar que el sujeto sabe cantar.

Dejaron lo mejor para el final, como bien saben estos cinco cabrones, en la forma de la épica Halloween. Aquí si hay calidad para dar y regalar. Desde su comienzo algo misterioso hasta su apoteósico final, podemos disfrutar de una de las mejores composiciones largas de nuestro credo. Aquí hay de todo: vocales de infarto, guitarras melódicas pero que tienen mordisco, batería acelerada y una habilidad de muy buen gusto por parte de estos cinco señores. Cierto, hoy en día están más moderados pero, ¿En su mejor momento? Bueno, por algo el mismísimo manager de Maiden los quiso bajo su ala. Claro, no descubrió América pero pudo atestiguar la magia con la que nosotros estamos disfrutando ahora mismo. Estaban atronadores y salvajes, con su frontman en plan Dickinson. No para de moverse y arengar al público en toda la canción. Una sublime demostración del más distinguido Heavy Metal. Sé que he resaltado la labor de Kiske, Hansen y Weikath pero también debe ser mencionado que el éxito que este grupo obtuvo en los 80s fue conseguido por sus cinco miembros y cada uno es un fenómeno en lo que hace. Es una leyenda de banda donde cada miembro tenía una personalidad marcada y diferente al resto. Una exquisita y memorable prueba de lo estupendamente buenos que eran estos sujetos en los gloriosos 80s. Y miren que ser bueno en esos tiempos no era cosa fácil. Así que solo les daré un consejo: escúchense está canción y disfruten con la máxima oda al Power Metal más alegre y chistoso (en el buen sentido) que se van a poder conseguir por nuestro reino. Bueno, ya Hansen y Weikath tienen sus reinos aparte. Ya se los han ganado.

Una actuación de lo más trascendental. Es sobresaliente en cuanto a calidad de temas y ejecución se refiere. La banda toca como si su vida dependiera de ello y las canciones del álbum del ’87 nunca sonaron tan bien, ya sea con o sin Kiske en el micrófono. Como dije anteriormente, no es una maravilla visualmente pero los miembros se mueven con energía y hasta en ese aspecto vale la pena el concierto porque te transmiten dicha energía a ti. Es simplemente una fenomenal experiencia. La experiencia Helloween. Ahora, si hubieran tocado del Walls Of Jericho, ahí si me da un infarto por tanta genialidad junta. Lo siento, uno no está hecho para aguantar tanto poderío metalero.

Cuatro cuernos (medios, debido al corto set) para Hell On Wheels. Solo escúchenlo y sacudan la melena como hizo el Kiske durante toda la noche.

• Kai Hansen – Guitarra, voces de fondo
• Michael Kiske – Vocales
• Michael Weikath – Guitarra, voces de fondo
• Ingo Schwichtenberg – Batería
• Markus Grosskopf - Bajo

Sello
Independiente