Helloween - Chameleon

Enviado por Astbury el Lun, 22/02/2010 - 02:52
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1. First Time
2. When the Sinner
3. I Don't Wanna Cry No More
4. Crazy Cat
5. Giants
6. Windmill
7. Revolution Now
8. In The Night
9. Music
10. Step Out of Hell
11. I Believe
12. Longing

Chameleon tiene la peculiaridad de pertenecer a una de las categorías más interesantes dentro de este mundillo, la de discos odiados y/o decepcionantes, esas obras excesivamente comerciales y/o ‘diferentes’ que marcaron un antes y un después en la percepción que se tenía sobre la banda, generando ese clásico y tedioso comentario de “se vendieron, ya no son lo antes”. Load de Metallica, Risk de Megadeth, The Burning Red de Machine Head, Eat the Heat de Accept, Californication de los RHCHP, March or Die de Motorhead y el presente Chameleon de Helloween son algunos de los casos más representativos que se me vienen a la mente, y desconozco cual será mi problema, pero a mi todos estos discos me parecen como mínimo buenos, y en algunos casos hasta sobresalientes.

Con Kai Hansen fuera de la banda desde 1989 (nada menos que uno de sus miembros fundadores, genio de las 6 cuerdas, modesto vocalista, y máximo responsable junto a Weikath de los míticos Keeper of the Seven Keys I y II) el peso artístico y compositivo de Helloween recayó principalmente sobre Weikath (guitarra) y Kiske (voz), quienes se mostraban a estas alturas libres de todo tipo de prejuicios en materia compositiva, explorando para la ocasión nuevos terrenos musicales alejados de los estandardes del heavy/power metal convencional, ahora mucho más próximos al hard rock, con una amplio abanico instrumental que incluía guitarras acústicas, teclados, sintetizadores, instrumentos de viento y arreglos orquestales.

A mi modo de ver Chameleon tiene claramente tres tipos de canciones, a saber:

Las que sin ser power metal igualmente siguen rockeando a base de buenas dosis de energía y melodía. He aquí rolas como la inicial First Time, el tema más Helloween de todo el disco, con un estribillo que recrea las famosas ‘happy melodies’ marca de la casa; Giants, poseedora del riff más heavy de todo el disco; las experimentales Revolution Now, Music y I Believe, tres extensas, épicas y por momentos progresivas composiciones donde la dupla de hachas se despacha con una cantidad y calidad de solos notables, sin dudas el aspecto mejor logrado del disco. Weikath y Grapow, cada uno con su estilo bien definido, se lucen a lo largo de todo el plástico, y es por su impecable labor que aún aquellas composiciones menos logradas (como ser la vilipendiada Crazy Cat) ganan enteros al momento de los solos de guitarra.

When the Sinner, In The Night y Step Out of Hell transitan un camino más próximo al hard melódico o soft metal. Estamos en presencia de tres interesantes canciones que sirven de adelanto al estilo compositivo que sería explorado de lleno por Kiske en su debut solista Instant Clarity, sobre todo When the Sinner e In the Night (esta última otra de mis preferidas del disco, con una melodía acústica muy lograda y entretenida).

Por último tenemos las tres baladas del disco, I Don't Wanna Cry No More, Windmill y Longing, probablemente el aspecto más endeble de Chameleon, no por ser baladas (que a mí encantan este tipo de composiciones), sino por sentirlas demasiadas dulces, melosas y algo carentes de feeling y porque no de fuerza también. Pero bueno, tampoco descubro nada si digo que estos alemanes nunca fueron grandes baladistas, amén de esa joya llamada A Tale That Wasn't Right incluida en el Keeper I. Mi preferida aquí es fue y será Longing, una canción compuesta por y para el lucimiento personal de Kiske.

Hablando de Kiske hay que reconocer que su performance a lo largo de todo el disco es como de costumbre notable, excelsa, sobresaliente. La técnica, calidad y talento de este gran vocalista es innegable, como así también su falta de devoción y compromiso para con el heavy metal, una verdadera lástima, pues con esta obra el género perdió a uno de sus mayores intérpretes.

Mi percepción sobre el disco sigue siendo la misma hoy que hace 10 años. Chameleon es sobre todo un trabajo osado y desestructurado, destinado desde su concepción al fracaso masivo, pero no por falta de calidad, nada más lejano a esto por favor. El problema con este tipo de discos es que no se los juzga por lo que contienen, sino paradójicamente por lo que no contienen (en este caso power metal), haciendo excesivo foco en la marcada diferencia con lo realizando anteriormente, y generando por consiguiente esa sensación de traición que obnubila cualquier tipo de análisis posible en aquellos fans más conservadores.

No es sino hasta que uno asimila que la banda por excelencia de power metal alemán no se encontraba más interesada en grabar un disco de power metal cuando se está recién en condiciones de apreciar la calidad contenida en Chameleon, que es ante todo un muy buen disco de ‘rock’, además de que en términos de nostalgia se trata de una obra de gran valía, pues representa nada menos que el fin de la sociedad Helloween-Kiske, y por lo tanto el fin de Helloween también, al menos del clásico, o de lo que quedaba de éste mejor dicho.

7 Astburys

Michael Kiske - Vocals
Michael Weikath - Guitar
Roland Grapow - Guitar
Markus Grosskopf - Bass
Ingo Schwichtenberg - Drums

Sello
EMI