Heavenly - Coming from the Sky

Enviado por HaKi Stargazer el Lun, 10/05/2021 - 21:18
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1. Coming from the Sky - 1:39
2. Carry Your Heart - 4:17
3. Riding Through Hell - 6:19
4. Time Machine (feat. Kai Hansen & Piet Sielck) - 7:04
5. Number One - 7:11
6. Our Only Chance - 6:59
7. Fairytale - 0:30
8. My Turn Will Come - 6:39
9. Until I Die - 6:09
10. Million Ways - 5:06
11. Defender - 5:03
12. Promised Land - 3:45

Cuando una banda que no conocíamos nos atrapa con alguna obra en concreto, resulta hasta natural que tratemos de indagar más sobre esta y que nos dirijamos hacia sus orígenes. Considero esto fundamental, ya que así podemos apreciar los cambios, la evolución y el cómo se sufre para llegar a alcanzar el anhelado aprecio del público, o al menos algo de reconocimiento.

Me pasó algo así cuando descubrí el enorme Dust to Dust de los franceses Heavenly, los cuales, junto a Helloween, Gamma Ray, Iron Savior y otros, me terminaron de enamorar de la rama del tan discutido power metal. El citado álbum llamó mi atención porque no abusaba de los clichés del power y combinaba efectivamente neoclasicismo con melodía, ofreciendo momentos bastante épicos que quedan muy grabados en la cabeza (todo encumbrado por un grandioso vocalista con un amplio rango). Tal fue el impacto que decidí meterme de lleno en toda su discografía y explorar sus otros 4 trabajos para considerar si lo de Dust to Dust no había sido una anomalía y tenían el derecho a llevar el adjetivo de “infravalorados”.

La historia de su debut y el cómo consiguieron grabarlo es digna de un repaso: por ahí de finales de los ‘90s el sello Noise Records, famoso por abrirle el paso a gran parte de gigantes europeos como Helloween o Kreator, decidió lanzar una competencia llamada “Be Your Own Label Boss”, que permitía la votación de los metaleros en línea para saber qué banda emergente era merecedora de firmar un contrato y así comenzar el nuevo milenio con grandes expectativas. No sólo eso, sino que además los ganadores iban a contar con el apoyo de Piet Sielck en la producción y la colaboración, en al menos un tema, del mismísimo estandarte del power metal, Kai Hansen.

Finalmente, fueron los Heavenly quienes se llevaron la mayoría de los votos por la sencilla razón de que ofrecían un material bastante deudor de la escuela de Helloween y cierto potencial a tomar en cuenta. Si bien la banda había iniciado tocando covers de hard rock bajo el nombre de Satan’s Lawyer, no fue sino hasta después de nutrirse de algunos clásicos del power metal que decidió virar hacia ese estilo y cada uno de sus integrantes se permitió explotar todas sus habilidades al máximo, sobre todo su cantante y visible cabeza, Benjamin Sotto.

Ahora bien, a pesar de llevar ya unos años puliéndose dentro del circuito underground, los Heavenly no ofrecían material completamente maduro y mantenían ciertas fallas que eran un poco “cuestionables”. Y aun cuando estas fueron cubiertas oportunamente por el cumplidor trabajo de Sielck, este no le hizo nada de gracia a Ben Sotto y no dudó en tacharlo de “cerrado”, “autoritario” y “poco variado” en cuanto a su sonido.

Pero vaya, que puede llegar a ser comprensible la molestia de Sotto respecto al productor, pues es tanta su intervención en este debut que las similitudes con su propia banda (Iron Savior) son bastante evidentes y hasta se dio el lujo de invitar a Jan-Sören Eckert y Thomas Nack para que metieran un poco su cuchara. De hecho, me atrevo a decir que, si no fuese por la voz del francés, el álbum bien podría pasar como otro de los ataques de la nave espacial alemana, aunque con menor calidad.

Cierto es que en este debut la banda no innova y a primera vista parece quedar más como otro de esos tantos clones de Helloween que terminaron por desgastar al subgénero más de lo que debían. No obstante, por albergar una buena parte del sonido de Iron Savior ya vale la pena darles una escucha, puesto que hay algunas composiciones que asemejan su calidad y cada uno de los músicos cumple con sus funciones de manera sobrada, bueno, sólo la voz de Sotto llega a cortar el rollo varias veces por lo “chillona” que suena.

También quiero agregar que la producción no le favorece a las canciones y les termina restando mucha contundencia, lo cual a mí me deja decepcionada y hasta sorprendida, ya que no esperaba un bajón así de parte de Sielck sabiendo que venía de producir algo de las cualidades de Unification. Me da la impresión de que tuvo mucho que ver el que Noise Records interviniera en sus labores y que la química con la banda fuese casi nula (incluso el productor llegó a comentar que el sello exigía a toda costa un sonido a lo Helloween/Blind Guardian para asegurar ventas).

Aún con estos inconvenientes, y acompañado de una desabrida portada (nunca han sido su fuerte), Coming from The Sky logra publicarse a mediados del año 2000, ofreciendo 12 temas en los que no hay reparos en mostrar todas las influencias sin tratar de despegarse de ellas en ningún momento. Incluso tenemos a la típica formulita de la lenta introducción instrumental que da paso a un tema de gran velocidad y estribillos pomposos, lo cual evidencia que el uso de esta es necesario para todos aquellos que quieran tocar power metal (casi como una regla).

Desafortunadamente, aunque la entrada con el binomio “Coming from the Sky/Carry Your Heart” trata de emular el impacto de “Initiation/I'm Alive” o “Invitation/Eagle Fly Free”, termina quedando bastante genérica y establece una irregularidad que es acrecentada al contrastar canciones demasiado insustanciales como “Number One” o “Promised Land” con otras que sí tienen garra como “Our Only Chance” (que recuerda un poco a “Abyss of the Void” de Gamma Ray) o la galopante “Until I Die”. Con esto no voy a negar que a veces me echa para atrás el hecho de que una banda muestre de manera muy obvia de qué escuela proviene, pero al menos puedo quedar conforme cuando su material trata de estar a la altura partiendo de tales bases (el sonido Keeper en este caso).

Por otra parte, hay un grupito de composiciones al que podríamos considerar como Made in Atlantis por su enorme parecido con la obra de Iron Savior y la notable presencia de su líder. Ahí se encuentran “My Turn Will Come”, “Million Ways”, “Riding Through Hell” y “Defender”, de las cuales sólo las dos primeras logran mostrarse lo bastante buenas como para ser consideradas parte de la saga de la nave espacial, mientras que las restantes se sienten algo ordinarias, recordándonos nuevamente que estamos ante una banda novel (principalmente por la voz de Sotto). Y sobre el cantante, quiero aclarar que no tengo nada en su contra, pero es que aquí sí que llegan a irritarme un poco sus chillidos (lo bueno es que comenzaría a pulir su técnica a partir de su siguiente álbum).

A pesar de todas estas irregularidades, queda un lugar especial para “Time Machine”, una joyita que le ayuda a este debut a alcanzar los 3 cuernos y que curiosamente es la composición que menos representa a Heavenly. Y es que Piet Sielck le imprime magistralmente gran parte de su genialidad al intercalar labores vocales y guitarrísticas con el todopoderoso Kai Hansen sin intentar robar el protagonismo a los otros músicos y dándoles una bendición que les serviría de impulso para seguir con su carrera. Aquí hay calidad suficiente como para sostener al álbum entero e incluso darle pelea a lo mejor de Iron Savior (¡tiembla "Thunderbird”!).

Está claro que Coming from the Sky no fue un debut que destacara por su originalidad, pero al menos revelaba el potencial de Heavenly granjeándoles un modesto reconocimiento dentro del público metalero (aunque prácticamente hablemos de un trabajo menor de Iron Savior con un cantante carente de personalidad). Lo bueno de revisar este álbum es que se aprecian mejor los lanzamientos posteriores de la banda y el cómo fueron moldeando su sonido hasta llegar a las cotas de Dust to Dust.

El gran cambio vendría de la mano de su siguiente álbum, para lo cual reclutarían al talentoso Frédéric Leclercq, Max Pilo engrosaría su sonido con una mejor producción y Benjamin Sotto puliría su técnica, avecinando una fuerza descomunal. Esto, desde luego, lo abordaremos en la reseña correspondiente...

Benjamin Sotto – Voz
Maxence Pilo – Batería
Chris Savourey – Guitarra
Laurent Jean – Bajo

Músicos adicionales:
Piet Sielck - Guitarra, Voz adicional en tema 4
Kai Hansen - Voz adicional en tema 4
Thomas Nack - Batería, Percusiones en tema 1
Jan-Sören Eckert - Coros

Sello
Noise