Heathen - Breaking the Silence

Enviado por stalker213 el Mié, 30/07/2008 - 19:32
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Discutiendo acerca del Thrash Metal y su hermanito pequeño, el Speed; Al final del día, uno acaba escuchando siempre los mismos nombres de siempre: Metallica, Megadeth, Slayer y los siempre infravalorados Anthrax. Con suerte, das con individuos que igual se acuerdan de Exodus, Testament, Overkill, Sodom, Kreator o Destruction, pero raramente topas con gente que conozca (y valore) a la banda de la que os voy a hablar hoy. Los míticos Heathen.

Desgraciadamente olvidados, a pesar de haber pertenecido a la legendaria generación de la Bay Arena de California (1983-1988) y de poseer sin duda alguna el mismo talento o incluso más del que tenía cualquiera de las bandas citadas con anterioridad, el nombre de Heathen se vería envuelto por las sombras hacia 1991/92 después de editar su segunda obra maestra ('Victims of Deception' del '91) y editar un fallido single de 4 temas con versiones de los Dioses Thin Lizzy y los nunca ponderados Sweet Savage, entre otros. Lamentablemente corrían malos tiempos para la escena Thrash/Speed y el auge del Death Metal enterró casi por completo a la gran mayoría de bandas de aquella maravillosa generación.

Cuando en 1987, Heathen dio a luz a su destripante 'Breaking the Silence' ya estaba vendido casi todo el pescado y las grandes bandas que todos conocemos habían parido sus mejores obras, llegando al límite de sus posibilidades a excepción hecha de los legendarios Anthrax, que todavía en 1990 se descolgarían con un disco descomunal como 'Persistence of Time' o incluso los volátiles Megadeth que en 1989 alcanzarían nuevas cuotas de popularidad con su tan reverenciado 'Rust In Peace', aunque mi opinión es que Mustaine alcanzó su techo creativo con 'Peace Sells...' en 1986; Paradójicamente cuando más se drogaba...

En una segunda mitad de los ochenta, en la que alguna las grandes bandas pasaron de visitar ocasionalmente las oficinas de sus sellos a sentarse habitualmente en cómodas butacas en lujosos despachos (el Thrash ya era la nueva tendencia y había que explotarla), una segunda generación de bandas tomó el poder. Inevitablemente influenciados por los inigualables Slayer, esta generación de jóvenes tomaría el salvajismo por bandera y es en este momento que emergen bandas prometedoras como Dark Angel, los Exhorder y sus 'amiguitos' Pantera, los alucinantes Vio-Lence, Anacrusis, Atrophy, los originales Sacred Reich, los Blind Illusion (que posteriormente originarían a los reconocidos Primus), Defiance, los míticos Détente (irrepetibles), los brillantes Forbidden, Flotsam & Jetsam, Hexx, los geniales Suicidal Tendencies liderados por su carismático frontman Mike Muir, los olvidados Holy Terror, los Vicious Rumours, los ruidosos Whiplash (grandes) y una interminable maraña de nombres que sería imposible de enumerar.

La tendencia general, era la de dar una vuelta de turca más a la corriente activada por las grandes bandas de la primera mitad y de este modo se abría la veda por ver quien iba a desbancar a Tom y sus muchachos (Slayer; quién sino) del trono del salvajismo. Desde luego, Heathen iban a quedar fuera de esta competición rápido, pero no era ese su cometido. Que la música de Heathen tenía una dimensión brutal era más que evidente, pero la dosis proporcional de melodías, los hacía parecer algo más mansos al lado de, digamos, los Dark Angel y su maníaco 'Darkness Descends' del año anterior.

Lo cierto, es que probablemente (y hablo en clave de presente) nunca nadie haya conjugado de manera tan perfecta y sublime, la brutalidad del Thrash (o Speed) con las melodías del Heavy Metal. Realmente, escuchando temas como el corte de inicio 'Death By Hanging' uno no sabe si describirlos como un grupo contundente y bruto o bien melódicos y refinados, precisamente porque la mezcla está equilibrada al 50%. Por un lado, uno ve mucha, pero que muuucha similitud con bandas germánicas de Speed clásicas como los primerizos Helloween ('Starlight' o 'Victim of Fate'), los Living Death o los geniales Warrant, pero por el otro asoman también armonías que nos remiten a los mismísimos Maiden. Lo único, que Dickinson en su vida a soñado con cantar con la mitad de actitud que David Godfrey, pero bueno... digamos que esa es mi opinión y que seguir con el debate sería como predicar en el desierto...

Como decía, ya desde el primer tema (en el minuto 00:02 ya nos apuñalan con el primer riff....) uno se da cuenta hacia la mitad del mismo, que vamos a ser atropellados sin ninguna compasión. El combo masivo formado por Lee Altus y Doug Piercy nos ametralla a bocajarro desde el principio y eso es lo único a lo que se dedican hasta que termina el disco. Para que os hagáis una idea: Metallica no han imaginado estas melodías, ni tocar con la mitad de esta intensidad ni el mejor de sus sueños, pero vuelvo a repetir: Es predicar a las moscas...

La segunda descarga es 'Goblin's Blade' y sinceramente, no sé qué destacar antes, si su descarrilante brutalidad o el increíble desarrollo del chorrazo de riffs melódicos con el que somos bombardeados. Nunca os a pasado el estar escuchando a un grupo y decir: ¿Es posible lo qué estoy escuchando? Pues esto es lo que pasa con Heathen. La voz de Godfrey es simplemente alucinante. Como entona y como hace de su voz un instrumento que va al mismo ritmo que el de sus colegas, deja con la boca abierta. Me permitiréis la disgresión, pero el auténtico dios de esto que os comentaba es el descomunal Martin Walkyer, ex de Sabbat y Skyclad.

No me despido todavía de 'Goblin's Blade' y hago hincapié en el acribillante riff que explota en el minuto (02:30). Escuchadlo y caeros de culo con la melodía que tiene ese riff y lo animal que es la rítmica que le sigue por debajo. Sencillamente desparramante.

'Open the Grave' viene disfrazada de medio tiempo, pero no os dejéis engañar porque el corte termina con una masacre de Speed Metal como no habéis oído en vuestra vida. Esto es algo que pasa con MUY pocos grupos, y es lo que yo llamo quedar atrapado en la espiral de riffs. Mercyful Fate, Fates Warning y Heathen son ejemplos ilustrativos.

'Pray For Death' es otro festival masivo de Speed Metal con dos pares de 'narices'. Atroces guitarras y una sección rítmica a la altura de las mejores tropas de asalto. 'Set Me Free' es un enérgico cover de los británicos SWEET y perteneciente a su 'Desolation Boulevard' del '74. No nos llevemos a engaño; A pesar del innegable vigor de sus guitarras y sus coros, el tema suena algo pastelosillo, pero éste es un pequeño pecado que no tiene mayor importancia y que podemos permitirnos aunque alguien se dé cuenta...

La cara B del vinilo abre el fuego con el tema que da título al disco y de nuevo volvemos a la carga con la quinta marcha metida hasta el fondo. Brutales rítmicas y brillante performance del voluntarioso Godfrey. No es este el caso, pero si uno canta con esta actitud, todo lo demás es excusable. Repito, destroyer David Godfrey, y es que por muy bien que cante uno, si no le mete esta caña no tiene nada que pelar...

Con 'World's End' llegamos casi al final del disco y de nuevo los de San Francisco juegan al despiste con una intro en plan acústico y un Godfrey bastante relajadito, pero esto es solo una concesión de cara a la galería, porque cuando llegamos al minuto (01:50) nos volvemos a montar de nuevo en la montaña rusa. Pinchar... pinchar a partir de (04:18) y dejaros llevar por el tornado de riffs que emerge de las inimitables guitarras de Altus y Piercy. Es-pec-ta-cu-lar. Punto.

'Save the Skull' es el tema que cierra el festival y el título es, creo, suficientemente explícito. Aquí solo van a sobrevivir los más duros, porque Heathen no toman prisioneros. Aquí de nuevo se observan reminiscencias de los mejores días de Kai Hansen y su colega Michael Weikath, pero con una potencia y una intensidad con la que no han soñado en su **** vida.

Resumiendo. Si lo vuestro es el Thrash y no tenéis esta joya en vuestra colección, es que algo no cuadra del todo. Sinceramente, os animo a que busquéis el disco y disfrutéis de cada segundo incluido en él. Los 5 cuernos no le van pero que nada grandes, porque este es sin duda uno de los pináculos del género. Si tenéis suerte, igual hasta pilláis la edición con el tema 'Heathen' de bonus.

Lo dicho; Trallazo de esos que te entran por la vena y te hacen saltar y quedar clavado al techo.

David Godfrey: Voz
Lee Altus: Guitarras
Mike "Yaz" Jastremski: Bajo
Doug Piercy: Guitarras
Carl Sacco: Percusiones

Sello
Combat