Headhunter - Parasite of Society

Enviado por Hawkmoon el Lun, 01/08/2011 - 17:42
1859

1. 3rd Man Introduction
2. Parasite of Society
3. Silverskull
4. Remission
5. Doomsday For The Prayer
6. 18 and Life (Skid Row)
7. Read My Lips
8. Backs To The Wall
9. Egomaniac
10. The Calling
11. Payback Time
12. Rapid Fire (Judas Priest)

Justo después de abandonar el reino de Destruction, Schmier, el celebérrimo bajista y vocalista de los dioses del Thrash alemán, ni corto ni perezoso, se puso manos a la obra para no quedarse sin grupete y más triste que un perro abandonado. Corría el año 1990 y el Thrash estaba ya cerca de experimentar su ocaso. Tres discos, "Parody of Life", "A Bizarre Gardening Accident" y "Rebirth", que no solamente se contentaron con exprimir el filón del Thrash (del que Schmier era todo un icono), sinó que también acotaron una buena ración de Power, Heavy y Speed, se encargó de que la banda tuviese cierta repercusión. Sobretodo en Alemania y en Japón.

Pero en 1994, año de la edición del citado "Rebirth", las cosas no le iban bien a casi ninguna formación metálica. Si no eras Pantera, Metallica o Maiden, podías darte por fiambre en la escena. El Grunge arrasó con todo, y el nuevo estilo de hacer las cosas (un invento nefasto que acabó llamándose Nu Metal) se empezaba a forjar desde las sombras, desde el subsuelo. Parecía que a nadie le iba a interesar nunca más la premisa de Headhunter. Otros que se iban para no volver jamás. O no...

Todo son ciclos. Todo lo que sube, sí o sí, acaba bajando. Toda banda de metal ochentera o de comienzos de los noventa, por el clamor de los fans, por la falta de dinero, o por ambas, acaba volviendo. Y Headhunter no iban a ser menos. Joder, si hasta se han reformado bandas de las que no ha oido hablar ni Dios, no está nada mal que a Schmier le dé por recuperar su parcela particular de alaridos y fogoso Metal. Y alejado de Mike, la otra parte del liderazgo en Destruction. Está claro que a Schmier, quién volvió a Destruction en 1999, e hizo resucitar el invento con más fuerza que nunca (y un éxito tremendo), quería recuperar el mando absoluto. Aprovechando unas vacaciones de su banda madre, la cosa quedó lista. Habia poco tiempo. Se iba a llamar a Jörg Michael (Running Wild, Rage, Stratovarius, Saxon...) y a Uwe Hoffman de nuevo. Headhunter preparaba su cuarto cañonazo. 2008. Periodo de vacaciones "destructivas". Y metido, de nuevo, el tito Schmier en movidas belicosas y sangrientas. Si es que es un perro de guerra. No tiene fín. Siempre tiene que andar por un escenario, rugiéndole a los fans y clamando por que las cosas cambien. Iconazo. Vamos a por faena, colega.

Le plantamos cara a la bizarrilla intro "3rd Man Introduction", que aún no sé bien qué diantres pinta como antesala a la masacre que nos espera, y en nada se cierne sobre nosotros una espesa capa sonora, tan cortante como fría y potentorra. Baterías, bajo, voz y guitarra, como un ente único, y atacando sin parar. Una pura pesadilla metálica y riffera. Una onda muy Destruction, la verdad. A un disco como "D.E.V.O.L.U.T.I.O.N" le habría ido de puta madre un temazo tan certero como éste "Parasite of Society". Thrash hirviente y con una leña solista cojonuda. Primer tema y ya nos duele todo. Menuda forma de tratar a los fans, cabrones. Aunque nadie dijo nunca que el camino del Metal fuese una balsa de aceite. Headhunter hacen honor a su nombre y te tratan de arrancar el puto cabezón a golpe de riff y alarido malsano. Así me gusta. Piedad, la justa.

"Silverskull", que suena a puro y duro Heavy Metal, del que podrían parirte los mismísmos Priest o Gamma Ray, acojona. Por lo directo, por lo simple y por lo energético de su coro. Hammerfall han parido unos 180 temas igual. Pero es la voz de Schmier la que marca la diferencia. Éste tio es capaz de convertirte en un puto infierno la melodia del "I Want Out" de Helloween si se pone. Se hace raro escuchar a Schmier en plan vocalista "de chupa y gafas de sol". Pero no nos asustemos, tios. Que tampoco es que el cabronazo se haya metido a cantante de ópera. Simplemente le ha dado un tono diferente, una tesitura distinta, a su bramido de siempre. Y le queda de putísima madre. Me encantan los temas de Metal que saben que no cambiarán nada, ni a nadie, pero que te dejan aplastado, con las tripas saliéndote por el culo. "Silverskull" es uno de esos temazos. Me meto las tripas y seguimos. Joder, qué asco. Pica y duele.

"Remission", es la "mentirosilla" del disco. Mientras que, en su comienzo, te crees que te vas a encontrar con una baladita al uso, muy del estilo de 1990, pronto el inventito muta a criatura bajo el manto de la atmósfera oscura, lúgubre y siniestrilla. El guitarreo, a lo Iommi, y el tono de voz de Schmier, que ahora hace confluir su tono agresivo de siempre con una especie de onda rockera y, además, "Death industrialoide", juegan primero a desconcertar al oyente, para luego atraparlo a base de buenas melodias de la N.W.O.B.H.M. Como una araña y su presa, tio. Así andamos. Atrapados en un disco del que no sabemos nada. Dábamos por hecho que el invento sonaría muy a lo Destruction, pero nos equivocamos. Y tres pueblos. Headhunter acaban de llevar, y en solamente tres temas, su premisa musical más lejos de lo que lo han hecho Destruction en una década. Heavy, Thrash, tinieblas, técnica, sudor y cojones. Tenemos de todo, señores. "Remission" es un platazo de lo más ecléctico tratándose de Schmier y sus ondas. Hasta el cavernícola más atroz y despiadado, amante de las costumbres y las tradiciones, de vez en cuando trata de dar un paso más allá de los dominios de su cueva. Molan los viajes que salen bien.

La mega-cañera y, ahora sí, "Destructivísima" y nada domesticada "Doomsday for the Prayer", que hace trizas las cuerdas y nuestros cuatro últimos dientes, le da el paso a la rareza total del trabajo. Llega la hora de "18 and Life" de mis amados Skid Row. Joder, Schmier intentando sonar a Sebastian Bach. ¿No se habrá llevado demasiado lejos la movida con tal de hacerla sonar más accesible? Despejamos dudas. La cosa no está nada mal, la verdad. Schmier no da una sola nota de las del gran Bach, pero sabe sonar bien durote, chulesco, rockero y desgarrado. Se nota que lleva años curtiéndose en bares de mala muerte por todo el jodido planeta. Schmier suena como un Alice Cooper desfasado, y más encocado que de costumbre, pero con un buen pulso. Nada que hacer contra el himnazo de 1989. Pero se puede oir. Y se disfruta. Como rareza, desde luego, la cosa tiene su miga. Schmier jugando a ser un Skid. Jejeje. El tiempo libre y la marihuana dan para mucho. Vaya que sí. Asunto majete. Sin más.

"Read my Lips" (Destruction + un buen baño en los mares del Power alemán), "Backs to the Wall" (Groove genial, Heavy Metal y una onda Annihilator), "Egomaniac" (que comienza latiendo con exotismo para acabar disparada y bien caliente, al rojo vivo), "The Calling" (onda Kreator + unos coros de impacto) y "Payback Time" (ideal para el headbanging, pero con un toque modernete) dejan claro que lo que persiguen Headhunter ni es la originalidad ni el vender miles de discos. Headhunter pretenden estampar sus cojones sobre la mesa y retar a los demás a que enseñen los suyos. Duelo de pelotas. Y en eso Headhunter van a quedar, como poco, finalistas. Y no solamente saben sonar fuertotes y compactos, además de técnicos y con una vibración bien eléctrica y cortante. Headhunter no suenan demasiado anquilosados. Revisten de un toque renovador un montón de temas con una naturaleza, con un olor, a lo de siempre. Si lavas bien la ropa, te la vuelves a poner en vez de tirarla. Eso hacen Headhunter. Le lavan la cara al género Heavy-Thrash-Speed y lo maquillan a su manera. No es que hayan inventado la rueda. No han parido el nuevo "Far Beyond Driven". No. Pero han cuajado un disco con huevos. Tres tios que lo valen. En su reino son cojonudos. Pero como entes en Headhunter funcionan como sincronizados. Si un dia Destruction vuelve a ser terreno peligroso para Schmier, que esperemos que nunca más sea así, seguro que lo tendremos de nuevo por Headhunter. Hay proyectos paralelos que hacen sombra al proyecto madre. No digo que Headhunter pueda aplastar a los legendarios Destruction. Para nada. Soy fanático a morir de los padres de "Eternal Devastation" o "Infernal Overkill", pero lo que están pariendo desde hace un tiempo, pese a ser cañero, está perdiendo fuelle, presencia y frescura. Headhunter suenan como, quizás, deberían de sonar Destruction. Algo más lights, algo más melódicos. Y con un plus, solamente un plus, de leve innovación. Quiero un quinto trabajo para ayer.

Antes de que se acabe el disquito, Schmier nos tiene preparada otra sorpresa. Tranquilos. No va a darle cera a nada de Cinderella, Ratt o Bon Jovi. Ahora el turno le toca a los dioses. A los putos amos. A los tios a los que se le debe la idiosincracia y los cimientos de nuestro rollo amado. Turno de vivir un tema de Priest en manos de Headhunter. "Rapid Fire", tema versionado una y mil veces por miles de bandas, pero que nunca ha visto superada la versión que Testament hicieron, arranca a mil por hora, con todo sonando a punto de hacerse pedazos, con la batería retúmbandote la caja torácica, las guitarras echando chispazos y la voz a todo trapo. Menos mal que a Schmier no le ha dado por imitar el registro del maestro. Menudo sopor nos hemos ahorrado. Buen cover. Majete. Cerrojazo majo. Típico. Pero majo.

4 cuernos (bajos) para Headhunter y su "Parasite of Society". Heavy, Thrash, Speed, Power y la potencia de un todoterreno.

Marcel “Schmier” Schirmer: Voz y bajo
Uwe “Schmuddel” Hoffmann: Guitarra
Jörg Michael: Batería

Sello
AFM Records