Havok - Point of No Return

Enviado por Hawkmoon el Jue, 04/10/2012 - 01:44
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Los americanos Havok no quieren descansar. Ya lo harán al morir.

No duermen, no comen, no cagan. Joder, ni follan. Están concentrados. Solamente parten crismas. Están acabando con las cervicales de la parroquia thrashmetálica. Con los que creen que hay vida trás 1991, y con los que no lo creen (como era mi caso...hasta dar con los notas).

Es la hora de rajar, de thrashear, de volar cabezones, de dejar viudas y huérfanos en el nombre del primigenio mensaje de los ancianos (Exodus, Destruction, Slayer, Metallica, Testament...).

Es la hora de "Point of No Return", sabrosísimo EP. Y durote.

Thrash Metal, claro. Aquí no hay teclados, ni vocalistas moñas, ni tributos al puto Gandalf. Aquí, ahora, solamente hay guerra. Y, claro, vence el más fuerte. El más thrasher. Vence Havok.

América del Norte es la cuna del estruendo inicial, de lo demoledor de la barbarie riffera. América del Norte y el Thrash Metal siempre han sido uno. Es hora de volver a unirse. La sede del tio Sam vuelve a enarbolar la bandera del hermano huraño del Heavy Metal, del primo atrevido del Speed, del lado oscuro del Power. Alemania robó el cetro y ahora se quiere de vuelta.

Evile o Municipal Waste han abierto puertas, han hecho que a muchos niñitos les entre el "gusanillo", el amor por las Reebok, por las Jackson (también valen ESP, B.C. Rich. o Dean) y el tejano con olor a orín. Se acabó el ir de Dani Filth o de Andreas Friden por la vida. A la mierda con las rastas de colores y con el mestizaje musical. Vuelve el sonido a trueno, vuelve el poder hecho música. Vuelve el dolor.

El Thrash no había muerto, chavalín. Y muchos mendas, mucho adolescente también, ya pasa de mariconadas. Thrasheando, que es gerundio. La armada no para de crecer. No con el nivel de los ochenta, claro. Pero crece. Menos da una piedra, oye. El nivel general, joder, es bajo. Pero siempre hay sorpresas. Y estamos ante una.

El eco de la guerra bay-arenista no morirá jamás. No mientras peña como Havok, o alguno más, siga creyendo en la validez del mensaje de un "The New Order", un "Bonded By Blood", un "Reign in Blood" o un "Master of Puppets". Y mientras el ejército de clones (no son más que eso) que ahora convive con los supervivientes de la primera guerra (los que lo valen y los que ya andan en la escena de prestado), siga con un nivel similar al de los de David Sanchez, podemos dormir tranquiletes.

"Point of No Return", el tema-título, quema pestañas, pelos de la nariz y del bigote. Además, ahora luces un peinado, a lo fraile, espantosamente ridículo. Riffs crujientes, de los que te dejan abatido, con mucho tono Destruction-Exodus (igual que en pasado trabajo), y secundados por una poderosa batería y un megadethiano bajo. David, que une en su garganta referencias a Mille Petrozza, a Steve Souza o a Rob Dukes, suena caótico (en el buen sentido de la palabra), locuelo total, ido de la pinza. Solete, también megadethiano, muy de la era "Countdown...", conviviendo con el latido de los más cabreadotes del lugar. Técnica y pegada. Nada nuevo. Pero tenemos los huevos agrietados. Cada riff nos los infla, más y más. Nos duele. Pero nos mola. Nada que Exodus o Destruction no escupan mejor. Pero la aldea, todo lo que nos rodea, ya anda en llamas. Havok revisten de acero su sonido. Algo, muy Destruction, que los hace inmunes a balazos. Robocop en plan Thrash.

"Cradle to the Grave", que se abre con una batería tremendota, pronto escupe arsenal Slayer-Sodom, vacilón, candente, corero, del que te zarandea de una pared a otra, del que no para hasta que ya no tienes dientes y andas blando como un bebé (pues no te queda un hueso entero). Solete oscurote, templado, que pronto gana en peso (me recuerda la movida del "City of God" de Sodom), una base rítmica poderosota, compacta, con un Sanchez sobradote, que combina lo aprendido cojonudamente y un sonidazo que acompaña. La joyita del trabajo. Una onda muy "Time Is Up".

"Arise", versión del mítico himno de Sepultura, sigue con la conquista de los corazones de aquellos que no estábamos por la labor de creer en una nueva horda de guerreros Thrash. Se le quita todo el poso Death que tenía el temita de 1991 y, ala, a disfrutar, a lo Slayer, a lo Lääz Rockit, del cotarro. Muy fieles a la original, sin esa magia cavalerística inmortal, sin andar Andreas por ahí, ni Igor, pero con nivel. Disparo certero. Americanizando el sonido Sep. Con un par. Un "What If" nos proponen los Havok: "Y si Slayer hubiesen parido "Arise"?

Y hablando del rey de Roma...por la puerta asoma: turno de Slayer. Normal. Havok le rinden pleitesía a los grandes del género. Y pocos hay más grandes que los de Kerry King. Llega el medley "Postmortem/Raining Blood". Era imposible separar los tracks. Siempre han ido de la mano. Es como ver "Mad Max" y no querer ver "Mad Max 2". Naaaah, nada de eso. Maratón-tributo. Y bien que lo celebro. Logradísima jodienda. Ninguna sorpresa. Siguiendo el trazado inicial, sin ir de listos, pisando las huellas, aún marcadísimas, aún con cierto olor a chamusquilla, de los que siguen como líderes del asuntote extremote. Un regalo-cierre cojonudista, y otro "What If": ¿"Y si Testament hubiesen creado "Reign In Blood"?

Disfrute asegurado. Cuatro temas, cuatro tortazos de campeonato. Alumnos molones de los mejores Slayer, Sodom o Destruction. Con ellos, coñas las justas. No parecen niñatos a lo Evile.

4 cuernos (bajos) para el EP de Havok. Thrash Metal de verdad.

David Sanchez: Voz y guitarra
Reece Scruggs: Guitarra
Jesse De Los Santos: Bajo
Pete Webber: Batería

Sello
Candlelight